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Animales

El mejor amigo en la terapia

En los últimos años se han extendido las terapias con animales para usuarios con discapacidad, tratamientos cada vez más innovadores en el caso de los perros, gracias al uso combinado con nuevas tecnologías.

M. M. Zaragoza Actualizada 03/11/2015 a las 20:56
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Distintos estudios han puesto de manifiesto los beneficios que la tenencia de animales aporta al bienestar físico y psicológico de las personas en su ámbito doméstico, cualidades que poco a poco los profesionales de la salud han estudiado y aprovechado para utilizarlos en terapias con personas con necesidades especiales a nivel físico, intelectual o cognitivo. Perros o caballos se han convertido así, en fieles 'coterapeutas'.

Las denominadas Terapia Asistidas con Animales tiene en común procurar la mejorar de la calidad de vida de los usuarios y el fortalecimiento de aspectos como la autoestima, el autoconcepto o la motivación gracias al establecimiento de vínculos que sólo los animales pueden crear. "El perro nunca va a juzgar al usuario, lo acepta tal y como es y se crea un vínculo maravilloso, enseguida hay una conexión muy natural entre ambos", explica Paco Martín, director de Canem, centro de asistencia, terapia y educación que utiliza perros como base del trabajo terapéutico.

Instalada en Zaragoza desde hace 11 años, en Canem la terapia con perros se utiliza para el tratamiento de diversas patologías, pero especialmente en niños con Síndrome de Asperger y autismo. "Son sesiones dirigidas por un profesional en la que todo está basado en el juego", explica Martín, sobre metologías que utilizan elementos como pelotas, soportes con pictogramas o tablets en los que se descargan aplicaciones especiales que se colocan en un arnés especial que lleva el can. "Se focaliza la atención del niño en el perro, de manera que el animal termina siendo un 'coterapeuta' o mediador", explica Martín. En estas sesiones, además del profesional de la salud que la dirige, también está presente el técnico encargado del perro, que "lo tiene que manejar sin hablar, con gestos y a distancia".

Entre las metodología más innovadoras se encuentra el denominado sistema TOBII, para personas sin movilidad o que tienen muy mermadas sus capacidades motóricas. Con este sistema, el usuario dirige el ordenador con la mirada y emite órdenes básicas al perro. "Trabajamos con animales especialmente seleccionados, educados y que son poco reactivos, con razas como el Labrador o el Australian labradoodle, un animal que no provoca asma ni alergias", explica el técnico.

La utilización de perros en personas con Síndrome de Asperger, por ejemplo, "permiten mejorar la relación personal, ayuda a que se relacionen de manera más abierta con otros niños".
 

Equinoterapia

En las terapias asistidas con animales también en los últimos años se ha extendido la equinoterapia, disciplina que engloba aquellas actividades con un objetivo terapéutico mediante la utilización de caballos. Tanto es así que el pasado año se constituyó en Aragón Paraequived, una asociación dedicada a la promoción del deporte paraequestre, la equinoterapia y la rehabilitación equina.


Dentro de este campo, la denominada hipoterapia aporta beneficios a nivel motórico como la mejora del equilibrio, la lateralidad, el esquema corporal y el desarrollo psicomotor. "El paso del caballo transmite un patrón de movimiento similar al de la marcha humana, un paso que genera actividad sobre la musculatura central y de la columna vertebral, ayudando a la mejora sobre el control de tronco y cabeza en niños que aún no han alcanzado este hito", explica Carlota Franco, fisioterapeuta especializa en equitación terapéutica y presidenta de Paraequived. Pero además de la trasmisión de este patrón de locomoción, los caballos, que tienen una temperatura de 38%, transmiten calor corporal que se transfiere a la musculatura aductora y ayuda a la relajación de los usuarios que los montan.

Por otro lado, los vínculos que se genera entre el animal y el niño permite trabajar a otros niveles, "ya que a través de la motivación que supone al niño tener un caballo delante, los psicólogos lo utilizan como estrategia de intervención para logar un objetivo a nivel cognitivo", explica Franco, aspectos que se trabajan con niños con patologías como autismo o trastornos generalizados del desarrollo, en sesiones en las que siempre está presente también el fisioterapeuta.

En las sesiones de hipoterapia se establece una primera parte de contacto en la que se trabajan objetivos como memoria en la rutina de trabajo, atención, concentración o mejora de la motricidad. "Gracias al tiempo que los niños pasan cepillando y preparando su caballo, siempre con la guía de la fisioterapeuta, son capaces de prestar más atención a lo que hacen, tener la responsabilidad de preparar su caballo o trabajar sus articulaciones antes de montar", explica Franco.

En una segunda parte de las sesiones se hace fisioterapia a caballo, es decir, se trabajan los objetivos de mejora de la movilidad, relajación muscular y tratar de alcanzar hitos psicomotrices en función de la situación de cada usuario, todo ello con el juego como herramienta de trabajo y, por último, viene la parte de la 'recompensa' al trabajo, tanto para el caballo -una zanahoria- como para el pequeño, "que cuentan a los padres el trabajo realizado".
 

Homologación de la profesión

Los profesionales que trabajan en el sector de las terapias asistidas con animales apelan a la ética y apuntan como uno de los principales problemas del sector el intrusismo, en parte debido a la carencia de titulaciones regladas. "Lo ético es tener una formación de base sólida y luego una especialización", comenta Franco. En el caso de las terapias ecuestres, profesionales del sector remitieron al Gobierno Central la solicitud de un proyecto de ley que regule estas intervenciones asistidas con caballos, "una cosa es un objetivo lúdico y otra cosa si hay una patología y se requiere un objetivo terapéutico, ahí tiene que haber un terapeuta, colegiado y con su situación de trabajo en regla", dice la especialista.

Por su parte, Paco Martín, de Canem, considera entre los principales problemas que viven, "además de la crisis económica, que nos ha afectado, el intrusismo", comenta. En este campo hay dos tipos de formaciones, la de técnico y experto en Intervención Asistida Animal, que debe poseer carrera universitaria. "Es la formación deseable para todo aquel que se quiera dedicar a esta especialidad, estos estudios no están reglados ya que no corresponden a ningún grado de FP ni carrera universitaria, son los centros con más prestigio los que los imparten, pero sin un valor oficial", comenta, además de la formación que deberá tener el adiestrados profesional. Esta es una titulación oficial que en Aragón imparte la Asociación de Adiestradores Caninos de Aragón y la Facultad de Veterinaria, y que valida el Gobierno de Aragón.







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