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Semana de la moda

Propuestas de moda sin fecha de caducidad

Ágatha Ruiz de la Prada ha apostado por la novedad con vestidos de "post it" y lentejuelas.

Efe. Madrid Actualizada 13/09/2014 a las 21:39
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 Patrones setenteros, siluetas holgadas, texturas superpuestas y tejidos de calidad han alumbrado hoy en la pasarela madrileña una serie de piezas sin fecha de caducidad que han defendido Teresa Helbig, Etxeberría o Roberto Torretta.

Con solo pieles y sin aditivos de otras tejidos, Roberto Etxeberría ha cosido una colección en la que versiona el mítico vestido negro de Coco Chanel. "Es la primera vez que hago una tipología de mujer, una colección femenina", dijo el creador vasco.

Recién llegado de la pasarela de Nueva York, donde ha presentado por primera vez y en calendario oficial -una oportunidad atípica para una firma joven-, el diseñador ha desplegado sobre la pasarela "Pura piel", una oda a "la pañería inglesa con pieles de astracán, zorro, gacela Thompson o cocodrilo", detalla.

La mujer de Etxeberría se muestra transgresora y con un punto felino, perfil que expone mediante la combinación de pieles con y sin pelo. Esta colección doble, de hombre y mujer, es una evolución de su primer trabajo, "La piel que habito", y explora los límites de la piel combinándola con el ante y las texturas exóticos.

Camisetas, chaquetas y vestidos tubo se tornan en formas imposibles, mediante la tergiversación de patrones, el uso de cortes, cremalleras y pliegues, que refrendan la actualidad de la piel, un resultado "cargado de sensualidad" que ha agradado hoy al entregado público de Cibeles.

La colección de Teresa Helbig se debate entre una mujer de espíritu campestre y bucólica que viven en la Provenza francesa y otra sofisticada y nocturna instalada en el París más canalla, dos mujeres que se encuentran en la búsqueda de la elegancia y la coquetería.

"Son propuestas contradictorias, como somos las mujeres", ha puntualizado Teresa Helbig, quien se ha decantado por los patrones de los 60 y de los 70 para crear primorosas prendas, más próximas a la alta costura que al pret-á-porter.

Si para la mujer de campo escoge tejidos naturales como la rafia sin tintar, la cuerda y la bambula en tonos empolvados, texturas sobre las que prende delicadas flores de organza y lentejuelas, para la urbana se decanta por un "nobouk" fucsia y gasas con detalles de cristales.

Obsesionada por la perfección y la costura minuciosa, Helbig construye sus propios tejidos a base de puntillas y tules, que con paciencia va encajando como si se trata de un puzzle.

A continuación, Juana Martín subió a la pasarela una serie de vestidos rectos con volúmenes contenidos en blanco y negro salpicados con notas rojas, unos adornados con flores de porcelana fría y otras con flores de tela.

Martín ha querido ser fiel a sus raíces andaluzas y al folclore de su tierra, y ha vuelto a recurrir a volantes y lunares, pero esta vez amparado en el minimalismo.

 El estampado clásico de los años 80 y 90, interpretado con elementos como las gotas de lluvia, las estrellas, las hojas de hiedra y los corazones ha llegado a todas las prendas que ha presentado Ágatha Ruiz de la Prada, desde pantalones de campana hasta "leggins", pasando por vestidos camiseros y "shorts".

Una falda que emula la forma de un paraguas, un vestido confeccionado con "post it" de color rosa o un diseño con estampado sobre lentejuelas, la colección "Estampa 2" es una experimentación constante con las formas, el arte surrealista y la cultura pop.

Por la mañana, las prendas sensuales han abierto la pasarela, comenzando por los evocadores corsés de Maya Hansen que, tras saltarse la edición anterior por su maternidad, ha alumbrado su colección más personal, y con un cariz más lencero, en el que plasma cómo "los cambios físicos y hormonales conviven con la alegría y el miedo al parto".

El testigo de sensualidad dejado por Hansen lo ha cogido al vuelo Moisés Nieto, que ha partido de la "locura y el exceso" de los años 70, con prendas que parecen extraídas del "Studio 54" de Nueva York. Divertidos plisados horizontales y verticales, tejidos de flecos brillantes y monos en piezas cuyo objetivo es "que la mujer brille desde la mañana".

Poco después, Roberto Torreta anunciaba "mucha pierna" para su propuesta. El diseñador de origen argentino ha apostado por una estética distinta a colecciones anteriores, ha acortado los largos de sus vestidos de cuero, y ha retomado los estampados flores para las propuestas de tarde y noche.

Más oversize y menos sensual, Ailanto, los hermanos Muñoz, Aitor e Iñaki, juegan con las superposiciones y los patrones holgados. En cuarenta salidas se han visto vestidos evasé, parkas de corte cuadrado con detalles de pescador, camisas de inspiración masculina y cándidos chalecos; todo ello avivado con un artesanal ejercicio de estampados elaborados por ellos mismos.







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