Entre la primera y la segunda imagen hay una
diferencia de más de 10º. Mientras que en la calle encontramos una
temperatura exterior que roza los 34º, en los
probadores de una frecuentada tienda de INDITEX parece
invierno en pleno verano. Sucede lo mismo en el supermercado de un conocido centro comercial zaragozano -donde el termómetro registraba este miércoles los 21º- .
Paradójicamente, el
Reglamento de Instalaciones Térmicas para este tipo de establecimientos
limita el uso del aire acondicionado a los 26º, aunque en la mayoría de locales comerciales y espacios de ocio la normativa pase inadvertida.
Desde el
Colegio de Médicos de Zaragoza advierten que
"estos cambios bruscos de temperatura influyen negativamente en la salud de la población" y denuncian que, debido a este uso "irresponsable" de los sistemas de aire acondicionado, el organismo puede desarrollar diversas patologías que en época estival
motivan las bajas laborales.
"Lo que comienza con molestias o pequeños dolores, si se mantienen en el tiempo se agravan dando como resultado patologías más importantes que llevarán al trabajador al absentismo laboral", añaden desde el Colegio de Fisioterapeutas de Aragón. Desde enfermedades de tipo respitatorio -como enfriamientos, bronquitis, asma, rinitis o alergias- a patologías gastrointestinales y osteomusculares tales como
contracturas, cervicalgias y tortícolis originadas por la "acción directa del aire sobre zonas de nuestro cuerpo que están al descubierto".
Para evitarlo, los expertos
recomiendan que "la temperatura de salida del aire no esté nunca por debajo de los 24º y no enfoque directamente a la persona". Desde el
Colegio de Fisioterapeutas aconsejan también someter "los aparatos a un adecuado mantenimiento", ya que "unos filtros limpios evitarán la proliferación de hongos y bacterias como el aspergillus y la legionella".
Pasan la prueba del termómetro
Donde sí parece cumplirse la normativa es en los centros de salud y autobuses zaragozanos, frecuentados habitualmente por un número importante de personas. Industria limita también en 26 grados la temperatura mínima en verano para estos espacios de uso público. Un valor que se respeta e incluso se supera en los autobuses de
TUZSA (27,1º), donde rara vez "llueve a gusto de todos". Fuentes de la compañía señalan que, en los días más calurosos, suelen recibir quejas de todo tipo a través de la red social
Twitter. "Hay gente que dice que se está congelando y gente que dice que esto es un horno", comentan.
En los hospitales, las temperaturas se acercan bastante al ideal marcado. En el
centro de salud Amparo Poch se quedan cerca, a
25,7º; por el contrario, en el
Ayuntamiento y en los
juzgados apenas se llega a los
25º.
En la
basílica del Pilar, los muros de piedra de la catedral logran mantener a los fieles a una temperatura estable de
25,2º, mientras que unos metros más adelante, en
La Lonja, la temperatura no alcanza los
23º.