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Toros en San Fermín

Abellán sale a hombros a costa del único lote potable de una mala corrida de sanfermín

La sexta corrida en el coso pamplonica repitió la senda de malas lidias, esta ocasión con el hierro de Fuente Ymbro.

Paco Aguado. Pamplona Actualizada 11/07/2015 a las 00:26
Abellán de rodillas frente al astado de Fuente Ymbro.Efe

El diestro madrileño Miguel Abellán, que cortó dos orejas y salió a hombros de la plaza, supo sacar partido del único lote con ciertas posibilidades de otra de las malas corridas de toros que van lidiadas durante estos sanfermines, en este caso con el hierro de Fuente Ymbro.

Siguen saliendo más y más toros descastados y de mal juego al ruedo de Pamplona en estos sanfermines. Y en esa sucesión le tocó defraudar a los del hierro de Fuente Ymbro, una ganadería que años atrás ha cosechado numerosos éxitos en esta misma plaza.

Salvo el dócil primero y el manejable pero descastado cuarto, que compusieron el lote de Miguel Abellán, el resto de los toros gaditanos mostraron las peores caras de la divisa, ya fuera por una insulsa falta de casta o por un áspero genio de mansos.

La única parte positiva de la corrida se concretó en las dos actuaciones del torero madrileño, que exprimió con inteligencia y habilidad lidiadora las suficientes virtudes de ambos para conseguir salir a hombros por la puerta del encierro.

Al primero, un toro con nobleza y docilidad, lo saludó con tres largas cambiadas de rodillas, idéntica postura con que le abrió la faena de muleta, para después ir encelándole y prolongándole las arrancadas e incluso recrearse con temple con la izquierda ya a final de obra.

Obtuvo así Abellán la primera oreja en la apertura de plaza, y salió decidido con el cuarto a por la que le avalara la buscada salida a hombros.

Consciente de la falta de raza y fuerzas de este otro toro, el espada de Usera apenas dejó que los picadores le hicieran sangre para después ir desarrollando un inteligente planteamiento técnico, consistente en no forzar nunca ni las embestidas ni las trayectorias de un animal en principio negado a emplearse tras las telas.

El hecho de que el toro nunca lograra tocar la muleta de Abellán en sus constantes cabezazos de protesta le llevó a aceptar resignado el reto del matador, aunque sin demasiado celo.

Cómodo en tal situación, el madrileño disfrutó de su logro, pero tuvo que recurrir a los alardes de rodillas para centrar la atención de unos tendidos metidos en la merienda.
Y también eso consiguió, hasta el punto de que tras la estocada se le pidió con gran fuerza una segunda oreja que la presidenta, sin dejarse llevar por la euforia, no quiso conceder.

Miguel Ángel Perera tuvo ante sí las dos malas versiones de los "fuenteymbros". Su primero, que marcó pronto la querencia de tablas, sacó un genio y un temperamento que el extremeño no le dejó desarrollar con su firme y mandona actitud.

En cambio, el quinto fue un toraco que, pese a sangrar mínimamente en varas, se afligió y se dolió de riñones hasta pararse, no sólo incapaz de embestir sino incluso de sostenerse en pie. Perera insistió con él con mucho empecinamiento pero sin posible lucimiento.

Para Iván Fandiño fueron también dos toros complejos ya que el primero, con el que nunca llegó el acople, se empleó poco o nada, mientras que el sexto, el único negro de la corrida, fue un manso muy descompuesto, que, tras intentar saltar varias veces la barrera, sacó un endemoniado genio en cuanto se vio solo ante la muleta del coleta vasco.

En un notable pero desigual esfuerzo, Fandiño intentó someter la violenta aspereza del Fuente Ymbro, sobre todo cuando le llevaba más sometido por bajo, hasta que en un descuido el violento manso le prendió, le zarandeó aparatosamente y le buscó en el suelo con auténtica saña.

Milagrosamente ileso del percance, Fandiño volvió a ponerse delante de los buidos pitones con mucha enterza, pero se dejó la merecida recompensa a su gesto de valor en la punta de la espada, con tres pinchazos que enfriaron del todo los ánimos del tendido.
 

Ficha del festejo

Seis toros de Fuente Ymbro, de muy buena presencia y muy seriamente armados. Salvo el primero, noble y dócil, y el descastado pero manejable cuarto, la corrida dio muy mal juego por su falta de casta o su mansedumbre defensiva.

Miguel Abellán: estocada trasera (oreja); estocada trasera (oreja con petición de la segunda y dos vueltas al ruedo). Salió a hombros.

Miguel Ángel Perera: honda desprendida perpendicular y descabello (silencio); media estocada baja (silencio).

Iván Fandiño: estocada trasera desprendida (silencio); tres pinchazos y estocada (palmas).

Entre las cuadrillas, destacó la brega de Miguel Martín con el sexto.
Sexto festejo del abono de San Fermín, con lleno en los tendidos en tarde calurosa.







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