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Arte y naturaleza

"Me siento afortunado por haber crecido en la ribera del Ebro”

El fotógrafo Nacho Arantegui presenta la exposición 'Al cobijo de los chopos y otros espacios naturales' en el Colegio de Arquitectos. Se trata de un fascinante proyecto de alguien que se siente, artista, botánico, escultor en medio del paisaje.

Antón Castro. Zaragoza 18/04/2015 a las 06:00
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El fotógrafo Nacho Arantegui presenta la exposición 'Al cobijo de los chopos y otros espacios naturales'Foto de Archivo. NACHO ARANTEGUI

- ¿Qué ha querido hacer, de qué materiales nace la muestra que presenta en el Colegio de Arquitectos de Zaragoza?
- La exposición ‘Al cobijo de los chopos y otros espacios naturales’ nace de los ecosistemas naturales de la Ribera Alta del Ebro. En estos paisajes la mirada reposada y constante me descubre su identidad. Los extraordinarios elementos naturales se revelan a través de la experiencia del aventurero explorador y pasan a la obra artística gracias al curioso recolector.


- Cuéntenos, sí, qué materiales pueden verse...
- Los sotos y choperas pueden aportar sugerentes troncos y el delicado vilano algodonoso de la primavera; las minas abandonadas y las salinas elegantes formaciones de sal; los campos las semillas… todos ellos configuran la obra en formatos como la escultura, el cuadro o la instalación. Pero estos ecosistemas también ofrecen la posibilidad de crear obras al aire haciendo uso de los materiales recogidos, o bien la captación de un momento que surge de una relación personal con la naturaleza. Este tipo de experiencias son representadas a través de la fotografía o el vídeo.

- El espacio es complicado, por otra parte. ¿Logra vencer su exigencia?
- Lo he tenido en cuenta. Los materiales y formatos se presentan aprovechando los habitáculos de una sala que considero que dialoga muy adecuadamente con la obra. Incluso alguna de las piezas fueron concebidas en simbiosis con estas antiguas bodegas de ladrillo de barro cocido.


- ¿Cómo hay que ver este proyecto? ¿Es una exposición, un proyecto ecológico, una intervención artística, un tratado poético de la imaginación?

- La exposición ofrece un recorrido por los últimos trabajos en torno a los espacios naturales ribereños. Intenta ser una experiencia que, aunque esté alejada de la vivencia plena que supone sumergirnos en el paisaje, nos descubre elementos de su intimidad, por lo que hay que estar con todos los sentidos abiertos. Por ejemplo, en la entrada de la sala encontramos un tronco de chopo cubierto de vilano algodonoso que está horadado por un ave de la familia de los pájaros carpinteros, el pito real, es una pieza que emite una grabación que realizamos captando el sonido interno de los chopos al ser mecidos por el fuerte viento. Otra instalación nos sumerge en un micro paisaje que surge de los túneles de las minas de sal, un mar petrificado que se formó en la cuenca del Ebro hace unos veintidós millones de años. En el silencio de ese habitáculo se percibe la energía y la belleza de esas formaciones de sal.

- ¿Cuáles son las claves filosóficas del proyecto?
- Los trabajos muestran una relación íntima con los espacios naturales en los que me sumerjo y con los que dialogo casi a diario. Descubro mucha belleza al abrirme al paisaje panorámico y descubrir el micro. Me sumerjo maravillado y sintiendo que cada parte de ese todo que me rodea tiene alma. Es una sensación muy reconfortante que me hace sentir no un habitante sino parte de esa entidad vida.
Se funde íntimamente con el paisaje como si fuera David Henry Thoreau o Rousseau, pongamos por caso. ¿Qué tiene de particular el suyo?
Me considero afortunado por haber crecido cerca de un ecosistema tan extraordinario como el de la ribera del Ebro. Sin duda el niño que corrió mil aventuras por el rio, choperas, sotos, estepas, huertas se mantiene vivo y no deja de sorprenderse. El paisaje ribereño se ha convertido en una de mis principales fuentes de inspiración y en el espacio eterno para la creación.

¿Qué es usted, en realidad, un fotógrafo, un artista de Land Art que hace esculturas e instalaciones, un poeta, un actor en medio del bosque?
- La exposición recoge los lenguajes artísticos con los que me expreso, fotografía, vídeo, escultura e instalación, todos ellos vinculados al movimiento Land Art o arte y naturaleza. Actualmente, además de centrar mí faceta creativa en el arte y naturaleza, también he creado, junto a otros profesionales, la asociación Trarutan, que crea proyectos singulares que pretenden acercar a las personas a los espacios naturales a partir de experiencias artísticas y medioambientales. Un ejemplo son las veladas nocturnas en los bosques de ribera ‘La Fantasía de los Árboles’.

- ¿En qué consisten?
- La Fantasía de los Árboles son veladas nocturnas en los bosques ribereños (choperas y sotos), en los que creo, junto a un equipo de profesionales de la Asociación Trarutan, un itinerario de piezas artísticas vinculadas al Land Art. Es una experiencia fantástica donde además de esas intervenciones en la naturaleza podemos descubrir personajes que fluyen a través de la danza contemporánea, performance, teatralizaciones, música en vivo para la calma y sobre todo, la aportación de una naturaleza que se torna mágica, misteriosa y sorprendente.

- ¿De qué artistas se siente afín?
- En mi periodo de formación hay dos artistas que me influyeron decisivamente, fueron profesores de las diferentes facultades de Bellas Artes donde cursé estudios. En Altea conocí a Josep Pedrós i Ginestar, el me mostró el camino de la poética de la forma. En la facultad de Barcelona Pep Mata nos hablaba con pasión del arte y la naturaleza. Recuerdo como se le trasformaba el rostro y como esa emoción nos trasladaba a explorar territorios, a caminarlos, a dialogar con el paisaje y a través de ello que fluyera la creación.

- Eso son sus orígenes. ¿Quiénes son sus referencias ahora?
- Fuera de este periodo de formación los artistas que más me inspiran son Andy Goldsworthy, delicado, sublime, acostumbra a trabajar con sus manos los elementos sacados de la naturaleza, lee el paisaje como nadie, el macro y el micro. Otros como Chris Drury, Richard Long o Nils-Udo, se puede decir que todos estos ellos están dentro de la disciplina del Land Art. Pero internet también posibilita descubrir trabajos muy diversos e interesantes, hace unos días me sorprendió la artista china Beili Liu.







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