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Aventuras de verano / 34

"Nunca me canso de caminar por el monte"

Teresa Sas (Monzón, 1964) es licenciada en Filología Hispánica y técnica de Publicaciones en el Instituto de Estudios Altoaragoneses. Entre 2003 y 2011 fue concejala del Ayuntamiento de Huesca por el Partido Socialista.

Antón Castro. Zaragoza Actualizada 19/08/2013 a las 10:32
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Teresa Sas en la corrida de toros del pasado miércoles en el coso de Huesca.ARCHIVO PERSONAL

¿Cómo la defino: política, correctora, técnica cultural? ¿En qué ocupa el verano?
Soy las tres cosas todo el año, también en verano, lo cual a veces representa una gran complicación. En verano tanto mi actividad profesional como la política sí bajan un poco, aunque mi enorme vinculación con la fiesta de San Lorenzo desde 2003, hace ya once años, acaba de “complicarlo” todo.


¿Dónde veranea? 
Últimamente no he disfrutado de largas vacaciones en verano, por lo que he comentado. Mis escapadas veraniegas suelen ser a la montaña, tanto en Aragón como en el sur de Francia (tengo una casa en un pueblecito de Altos Pirineos), lo de la playa no va conmigo y los viajes más urbanos los dejo para otros momentos del año.

¿Cuáles son sus canciones y sus conciertos preferidos del verano?
Ahora conciertos y verano para mí es sinónimo de Pirineos Sur, tengo buenos recuerdos. Uno de los más emocionantes, el concierto de Miguel Poveda de hace un par de años, por el concierto en sí y por la compañía.


¿Qué hace diferente al resto del año?

Lo más diferente es que puedo dedicar tiempo diariamente a nadar, que es una de mis pasiones. Yo me siento como pez en el agua, y en verano apetece mucho y hay muchas más oportunidades para ello.

¿Cuáles son el viaje y la ciudad de verano de su vida?
Un viaje que hicimos en familia recorriendo Holanda, muchos de los días en bici, de hotel en hotel o de campin en campin. Eran los años noventa, y fue un descubrimiento y un placer conocer esa enorme red de carriles bici que ya entonces había allí; nosotros estamos ahora prácticamente empezando... La ciudad que más me ha impresionado es Nueva York, aunque suene a tópico, y una a la que volvería siempre es Tokio, donde he estado en dos ocasiones.

¿Qué significan para usted las fiestas de San Lorenzo que concluían la semana pasada?
He sido concejala de Fiestas del Ayuntamiento de Huesca durante ocho años, de 2003 a 2011. Solo otra persona había permanecido en el cargo por un periodo tan largo, Pepe Escriche. Dicho esto, se puede comprender que para mí San Lorenzo es suma y compendio de muchas cosas, origen de muchas relaciones que en un principio fueron políticas y que con el tiempo han devenido en personales y en ocasiones de una profunda amistad. Hay muchas personas trabajando, mucha ilusión y fervor y mucho sentir propio detrás de estas fiestas. Es lo que las hace singulares, esa unión que se materializa luego en el blanco y verde colectivo pero que va más allá. Para mí ha sido una suerte y una auténtica lección de vida estar al frente de todo ello durante esos años. En San Lorenzo me visto de blanco y verde.

El verano está asociado a la infancia y a la adolescencia, al amor y a los ritos de paso. ¿Cómo fue esa época?

Yo nací en Monzón pero los veranos de mi infancia los pasé en Sobrarbe, entre Boltaña y Cortalaviña (un poco antes del dolmen de Tella), de donde es originaria mi familia materna. Eran los años setenta y fue una suerte poder disfrutar de los últimos momentos de una vida cuyo final se presentía ya cercano, con todas sus tradiciones intactas, incluida una lengua propia, una vida apegada y sometida por un paisaje duro y difícil. Siempre pienso que de algunas de aquellas vivencias procede mi gran fortaleza de ánimo, que es una de mis pocas virtudes. Lo del amor vendría después, y haciendo honor al tópico sucedería en verano, claro, pero ya en Monzón...

¿Cómo fue la primera vez?
Eso de la primera vez es algo que se lleva mal cuando ocurre, aunque luego se idealice y se recuerde de la mejor manera. No hay nada como la experiencia: una perfeccionista obsesiva como yo no podría pensar de otro modo. Pero es cierto que hay algunos besos robados en mi adolescencia cuyo recuerdo me persigue...

¿Qué tipo de lecturas u otras actividades realiza estos días?

Leo mucho debido a mi trabajo como correctora en el Instituto de Estudios Altoaragoneses. Ahora que la política (en la oposición) me ha concedido un cierto tiempo de tregua, en el buen tiempo me dedico más a hacer deporte y a caminar por el monte, que es algo que permite seguir aprendiendo (otras cosas) y de lo que nunca me canso.

¿Qué película marcó especialmente un verano?
Recuerdo siempre con extrañeza que, en una tarde-noche montisonense de aquellos curiosos años setenta, un amigo barcelonés nos llevó a toda la pandilla a ver ‘Taxi Driver’, de la que obviamente no entendí nada...


¿Cuál ha sido el gran personaje, real o imaginario, de sus veranos?
Yo tuve una abuela, montañesa, de esas que no se pueden olvidar, con la que me llevaba casi 80 años y a la que admiré siempre. Se llamaba Teresa y ha sido para mí un referente, supongo que más imaginario que real, aunque las raíces son las raíces.

¿Qué es más fácil de llevar: la concejalía de cultura o el trabajo de corrección y otras tareas en el Instituto de Estudios Altoaragoneses?
Mi trabajo en el IEA es un trabajo más solitario. La etapa que viví al frente de la concejalía de Cultura de Huesca es una de las más enriquecedoras y apasionantes de mi vida, solo tengo buenos recuerdos (y anhelo de que los socialistas de Huesca podamos proseguir con esa tarea en el futuro).

Propónganos un viaje por la provincia de Huesca...
Esa es la pregunta más difícil que se me puede hacer a mí, montisonense de nacimiento, sobrarbesa y ribagorzana por origen familiar y oscense (de Huesca capital y de mi muy querida Hoya de Huesca) por profesión, decisión personal y vocación. Uno de los últimos viajes que he organizado para un amigo alemán nos ha llevado en los últimos días a la bodega de Enate, en Salas Bajas, y luego a Graus y al templo budista de Panillo, para acabar al final de la tarde viendo uno de esos maravillosos atardeceres de verano en la Hoya de Huesca, o más bien entre la Hoya y los Monegros oscenses, en Piracés: un paisaje de lujo.

¿Cuál es la mejor anécdota veraniega vinculada a su profesión?

No sé si es la mejor, pero es la última. Acabamos de publicar un libro sobre la escultura del siglo XVIII en el Alto Aragón, del que es autor Javier Costa Florencia. Cuando elegimos con él la fecha para el colofón del libro pensamos en la festividad de Santa Ana, pues era el día en que anualmente se renovaban los cargos de la cofradía del mismo nombre en Huesca. Creo que es la primera vez en mi vida profesional en que los datos del colofón se corresponden exactamente con la realidad, pues el libro se estaba terminando de imprimir precisamente ese día, 26 de julio. Me pareció algo bonito, en un libro escrito y realizado con mucho amor y mucha entrega.







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