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Los Miserables

La trastienda de 'Los miserables'

Detrás de esta ambiciosa producción, que se representará en el Palacio de Congresos de la Expo de Zaragoza del 2 al 12 de octubre, exige grandes dosis de organización y una coordinación rigurosa de todos los departamentos implicados para conseguir el aplauso del público

E. Pérez Beriain 02/10/2014 a las 06:00
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Dos miembros del equipo de sastrería ayudan a vestirse a un actor secundario.E. P. B.

Once camiones trasladan el material que hace posible que ‘Los miserables’, el gran musical que se representará para las fiestas del Pilar, se convierta en realidad. Detrás de este ambicioso proyecto artístico se esconde una organización precisa y milimétrica que no deja nada al azar. Cuando las luces se apaguen se pondrá en marcha un intrincado y complejo engranaje que, con ligeros cambios, se repite en todas las ciudades incluidas en la gira nacional. El trabajo, sin embargo, empieza mucho antes.

Entre bambalinas no hay espacio para la distracción. Todo el equipo (más de 100 personas entre actores, músicos y técnicos) se encarga de llevar a escena esta producción, que se estrenó hace casi 30 años en Londres. ‘Los miserables’, que ofrecerá 14 funciones en el Palacio de Congresos de la Expo del 2 al 12 de octubre, adaptará a este espacio artístico la misma estructura que logró poner al público del Liceo de Barcelona en pie. "Es –reconocía la regidora, Helena Gimeno– un montaje muy complicado, porque intervienen muchas personas, hay 39 automatismos, operarios moviendo escenarios...". A través de ocho cámaras se controla todo lo que pasa en escena, mientras se sigue la partitura. "Esto es como la fórmula 1", afirma. 

De rapidez y eficacia saben, y mucho, en el equipo de sastrería, compuesto por 10 modistos y una lavandera. Úrsula Martínez es una de las responsables de que cada uno de los más de 30 actores-cantantes que forman parte de esta gran familia tenga todo listo para actuar. Los artistas del espectáculo se cambian en una gran sala común, con sillas donde se apila el vestuario. Su nombre no deja espacio para la duda: "Se llaman montoneras porque las prendas están dispuestas una encima de otra en orden desde la última escena a la primera". La productora, Stage Entertainment, busca el mayor realismo, en los 392 trajes completos que requiere cada función. Tanto es así que, por ejemplo, no hay velcros, para recrear la Francia revolucionaria del siglo XIX.

Conforme se acerca la hora, una voz anuncia por megafonía el inminente inicio del musical en el Liceo, el pasado verano, para que todos se vayan preparando. Los protagonistas y el reparto conservan en todo momento la calma y el buen humor. Eva Diago, con experiencia en musicales y en series de televisión, encarna el papel de Madame Thénardier: "Yo hago reír a la gente. Es la salida emocional, la explosión de risa ante tanta tensión". Durante cada función se cambia de ropa en cinco ocasiones.

Pequeñas actrices aragonesas  

Las pequeñas actrices que dan vida a los personajes de Cosette y Eponine van cambiando en todas las ciudades. En Zaragoza, seis niñas (Elena Gasos, Patricia del Monte, Carmen Bartolomé, Sandra Fernández, Adriana García y Lua Bedia) fueron las elegidas en un castin al que se presentaron alrededor de 90 chicas hace unos días. 

El responsable de todas ellas, y también de los pequeños que interpretan a Gravoche, que participan en la gira, es Abraham Pérez: "Las recojo en la puerta, las maquillo y hago su seguimiento en el escenario. Hay que tener mucha paciencia, y a mí me encanta".

Sandra Lara, jefa de peluquería y maquillaje, pone en cada función su experiencia y formación al servicio de esta historia para lograr una cuidada escenografía. "Nosotros también requerimos un tiempo, igual que los actores, para adaptar cada personaje". Su momento favorito de la obra de Víctor Hugo sería la escena de la boda, "cuando podemos meter más fantasía y alegría". Ella, junto a otros compañeros, ajusta también las pelucas de los artistas, y les coloca un micrófono en la frente para que puedan moverse y cantar con naturalidad. 

El espectáculo, dividido en dos actos, dura dos horas y media, más un descanso de 20 minutos. El argentino Felipe Forastiere, que con Nicolás Martinelli interpreta el papel protagonista de Jean Valjean, reconoce que este personaje "es un reto" porque "el mayor desafío es poder contar una historia tan profunda y representar un personaje que, cuando empieza, tiene 35 años y va envejeciendo". Se enfrenta a cuatro cambios de caracterización, y todo a contrarreloj y sin perder los nervios.








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