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Pertegaz

Un paseo por el Pertegaz de museo

El del Traje de Madrid y el de Diseño de Barcelona preparan homenajes.
Su obra es fiel trasunto del devenir social de la segunda mitad del siglo XX

Ana Usieto 10/09/2014 a las 06:00
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Una de las muestras conservadas en los fondos, obra del modista.

Que la moda ha entrado por la puerta grande en los museos no es ya ninguna novedad. Quizá sea Manuel Pertegaz, el modisto turolense fallecido el pasado día 30, a los 96 años, uno de los diseñadores cuyas creaciones se incardinan mejor en un discurso expositivo más allá del puramente estilístico. Sus trajes y vestidos ilustran como pocos las constantes de cada época. Pasear ante la obra expuesta de Pertegaz es seguir prácticamente al pie de la letra el devenir de la historia y los cambios sociales de la segunda mitad del siglo XX.  Tras aquella gran retrospectiva comisariada por su contemporáneo Elio Berhanyer en el Reina Sofía, en 2004, ahora vuelve a ser un momento ideal para repasar la obra del creador. Y así lo entienden los museos especializados.

El del Traje de Madrid, amén de la vitrina con tres prendas que le dedica en su exposición permanente de alta costura, mostrará estos días 10 piezas más, escogidas de sus fondos. Y el Museo del Diseño de Barcelona –que se abrirá al público el 14 de diciembre próximo–prepara también un homenaje al turolense en su muestra inaugural: ‘El cuerpo vestido. Siluetas y moda (1550-2014)’. 

"Pertegaz era un creador muy versátil, era una esponja", asegura Juan Gutiérrez,  conservador encargado de la indumentaria del siglo XXdel madrileño Museo del Traje. Para el coleccionista y crítico de arte Josep Casamartina i Parassols, impulsor, junto a Anna M. Casanovas, de la colección textil Antoni de Montpalau,"Pertegaz era un catalizador, se adaptaba a la perfección a los cambios de estilo, era muy ‘in’, captaba los gustos de los más jóvenes". 

Proceso creativo

Actualmente, el Museo del Traje cuenta en sus fondos con casi 100 piezas del modisto aragonés, que conforman alrededor de 50 conjuntos. Con ellos "cubrimos todo su proceso creativo, desde sus comienzos en los años 40, los 50-60, los de su esplendor, y los 80, con la llegada de la democracia".  El museo posee, sobre todo, prendas salidas de su taller madrileño, entre las que hay alta costura, algo de ‘prêt à porter’ e, incluso, ejemplos de su línea de punto.

Para encontrar otros dos grandes ‘yacimientos’ del talento de Pertegaz hay que viajar a su tierra de adopción, Barcelona. Allí, el futuro Museo del Diseño posee un fondo de 80 vestidos y conjuntos del modisto de la avenida Diagonal. Ya en manos privadas, el otro gran tesoro se guarda en Sabadell, en los fondos de la colección Antoni de Montpalau, dedicada a "difundir los tejidos en su sentido estético". Parte de estos fondos pudieron verse en la tierra natal de Pertegaz, en el Museo de Teruel, en 2010, como parte de la exposición itinerante ‘La edad de oro de la alta costura’. Casamartina y Casanovas poseen  50 vestidos y trajes de Pertegaz, cuatro de ellos de novia. El más antiguo es del año 45.  

Para Casamartina, otros modistos, como Balenciaga, "inventaban, pero Pertegaz captaba el momento". "Era moderno, pero a la par muy discreto", añade este experto, que le destaca como un "maestro del beige y de los tonos champán". "Pertegaz creó un tipo de mujer que no era sexy, pero sí atrevida, sofisticada sin perder la discreción. Era muy querido por sus clientas", dice Casamartina.

Abrir caminos

Para Juan Gutiérrez, la gran aportación de Pertegaz a la moda es, también, su papel clave a la hora de "ser la cara comercial de la moda en el buen sentido de la expresión". El turolense abrió caminos hasta entonces impensables en la moda española, como clavar una pica en la Quinta Avenida de Nueva York o codearse con los otros grandes del diseño internacional.

Ambos creen que Pertegaz supo adaptarse a los nuevos tiempos. Dice Juan Gutiérrez que el modisto prácticamente tuvo una epifanía viendo en Estados Unidos el musical ‘Hair’."Pensó:“Los jóvenes no se van a vestir más con ropa como la que hago”". Enseguida vio el poder de las licencias para perfumes y complementos, y, a juicio de estos estudiosos, también estuvo más que a la altura creativamente. "Hizo un ‘prêt à porter’ muy interesante y muy moderno", asegura Gutiérrez, aunque explica que, ya en los 80, no pudo desvincularse ante el gran público de una injusta etiqueta que le situaba en otros tiempos, en los de la alta costura más exclusiva. 

A juicio de Casamartina, además, "los modelos de ‘prêt à porter’ que lanzó bajo el nombre de Pertegaz Boutique eran también muy caros. "Por eso creo que no llegaron a más gente". Tampoco tuvo detrás una industria ni una plataforma de desfiles como sucedía en París, lo que, en opinión de Gutiérrez, "ilustra bien la situación de la moda española".

Si tuviera que elegir algo de Pertegaz, Josep Casamartina se quedaría con sus tonos neutros, "esos lamés en los que mezclaba dorado y plateado". Gutiérrez, con los trajes sastre que conquistaron a las estadounidenses.
 







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