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Su obra cumbre

Un magistral vestido para la historia

El traje de novia de la hoy reina Letizia fue el perfecto colofón a sus más de 60 años en el mundo de la moda. Con ese vestido, sencillo solo en 
apariencia, el aragonés pasará a la anales de la moda y de España

Agencias 03/09/2014 a las 06:00
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a reina Letizia, el día de su boda, luciendo el traje de novia del aragonés Manuel Pertegaz.José Miguel Marco

Para muchas mujeres, su secreto mejor guardado no es otro que el de su vestido de novia, ese vestido que recordará el resto de su vida y en el que cada detalle es el más cuidado. Más aún si este va a pasar a formar parte de la historia. Para el día de su boda, Letizia Ortiz confió en el veterano Manuel Pertegaz y en sus entonces más de seis décadas de experiencia. El modisto turolense, que construyó el ideal estético de una mujer etérea, natural, estilizada y elegante, dio su última clase magistral con una creación inspirada en la personalidad de Letizia Ortiz, hoy reina de España.

Doña Letizia lució en su boda, en 2004, un modelo inspirado en la llamada ‘línea princesa’. El turolense creó un vestido clásico, de color blanco roto, con un corte continuado desde los hombros al suelo, escote en pico con cuello ‘corola’ y cola de 4,5 metros bordada con motivos heráldicos. La parte superior iba ceñida al cuerpo y se deslizaba suavemente a partir del talle. 

Aparente sencillez

El traje estaba realizado en faya de seda natural tramada con hilos de plata fina y su aparente sencillez conllevaba una difícil tarea del patrón, como si fuera un puzle en el que cada pieza y costura encajan teniendo en cuenta la longitud de la cola, su anchura y el peso del conjunto, según destacó en su día el propio diseñador. 

Además, doña Letizia lució un manto nupcial de tul de seda natural de tres metros de largo y con bordados que mezclaban la flor de lis y la espiga. 

Era un diseño que hablaba de Pertegaz al primer vistazo, sofisticado pero discreto. Cada pieza encajaba con ligereza para que la novia pudiera manejarse a pesar de la longitud de la cola.
Alejado de cualquier detalle rocambolesco o de estilo barroco, el traje dibujaba unas líneas puras y sutiles que marcaban la figura esbelta de la novia.


Como el propio Pertegaz reconoció en una de sus últimas entrevistas, fue un trabajo muy importante en su carrera y por ello quiso darle una señal atemporal: "No quería que el traje fuera un modelo loco, sino intemporal, con vida, porque quería y tenía que quedar como un documento para la historia". 

En todo su esplendor

Para los especialistas, la genialidad de Manuel Pertegaz lució entonces en todo su esplendor. En su diseño resumió todos sus conceptos de lo clásico y lo audaz, con una intuición muy fina de lo que es lo elegante, y lo sobrio. Una obra de arte de la alta costura digno de una verdadera princesa.


En una entrevista concedida a Televisión Española tras darse a conocer que el modisto, que diseñó trajes para la Reina Sofía durante más de diez años, confeccionaría el vestido de novia, Pertegaz confesó su deseo de que todo saliera estupendamente: "Solamente deseo que la emoción no la domine".

El modisto únicamente tenía halagos para doña Letizia: "Le sobra ternura", dijo entonces. Una mujer que, además de ser un "sueño" para cualquier diseñador "por su empaque y su delgadez", aseguró Pertegaz, mostraba una "fuerte personalidad" y un "estilo" que le sirvieron de inspiración.

El modisto contaba también que cuando vio a Letizia "por la tele", después de anunciar el compromiso con el príncipe, "le gustó" y quiso trabajar para ella.

La sorpresa llegó días después: "Yo estaba en mi casa, en la cama, desayunando mis zumos, y de pronto me llama al teléfono. Me dio un ‘brusco’ al corazón" decía el veterano diseñador, emocionado. "Enseguida –relató Pertegaz– fui sumiso a sus explicaciones y me puse a su disposición". Así, el modisto diseñó el vestido solo con la ayuda de la novia, y lo confeccionó su equipo de 20 personas.

El maestro, que convirtió en cisne a mujeres tan deslumbrantes como Ava Gardner, Jacqueline Kennedy, Audrey Hepburn o Paulette Goddard, y a otras menos cinematográficas como Bibi de Salisachs o Aline Griffith, condesa de Romanones, será recordado por las nuevas generaciones como el modisto que diseñó el vestido de boda de una reina. Aunque eso fuera uno de sus últimos trabajos.

"Me resulta muy simplista reducir a un trabajo la obra de mi tío", dijo ayer su sobrina y heredera Sionin Caus Pertegaz. Si bien reconoció que hacer el vestido de novia de Letizia Ortiz, hoy reina de España, fue "muy importante, un honor, y él lo agradeció mucho".
 







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