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Literatura

Consejos para un escritor novel: los diálogos

Son fundamentales, pero todo diálogo debe tener su razón y no añadirlos innecesariamente.

Sandra Andrés Belenguer. Zaragoza Actualizada 28/08/2014 a las 16:53
1 Comentarios

Una buena novela debe albergar personajes creíbles, descripciones consistentes, una estructura original…Pero, ¿qué hay de los diálogos?

Estos son tan importantes como el resto de los temas que se han tratado con anterioridad.

En primer lugar, se suele decir que los diálogos aceleran el ritmo narrativo. ¡Y es cierto!

Es muy diferente leer una página completa con párrafos meramente descriptivos, que introducir un diálogo que le otorgue dinamismo.

No obstante, existen también otras razones para utilizarlos.

Una de ellas, es que dan vida a los personajes. Puedes describir cómo son física y psicológicamente, pero el lector verá también su comportamiento cuando hablen y se relacionen con otros personajes.

Y es aquí donde nos podemos hacer una pregunta: ¿los diálogos deben ser realistas o más bien algo comedidos?

Por supuesto, no es lo mismo un protagonista joven de la época actual que un diálogo que tiene lugar en el pasado o con personajes adultos. Las intervenciones deben ser realistas y expresar lo que piensan los interlocutores.

¿Has dudado en intercalar, basándote en ese realismo, palabras malsonantes u onomatopeyas? Todo depende de ti y de lo que el personaje te pida en ese momento…En ocasiones los autores afirman que sus protagonistas tiene vida propia y este puede ser un buen ejemplo de ello. Los diálogos son una buena forma de conocer a los personajes; cada uno de ellos tendrá su propia forma de hablar y de expresarse; déjate llevar por sus personalidades y plásmalas en el papel.

Otra razón para emplear los diálogos es que ofrecen nueva información al lector. No solo nos detalla aún más cómo son los personajes, sino la información que estos o tú, como autor, quieras compartir. Puedes narrar un punto concreto de la trama o…explicarlo de forma dialogada. De ese modo, avanzarás en la historia de forma más rápida y con un buen ritmo, además de generar un vínculo lector-personaje difícil de romper.

¿Quiere decir esto que debes explicar todo con diálogos?

Esta es una buena duda. Se debe tener cuidado con el exceso en general: exceso de descripciones, de explicaciones repetitivas…y de diálogos. No todo se puede desarrollar a través de ellos, aunque son de gran ayuda.

Un consejo: para evitar el abuso de diálogos sé breve, combínalos con gestos de tus personajes o su tono de voz, sus cambios de humor…Pero cuidado, no es bueno excederse con muletillas del tipo “-dijo, -preguntó, -respondió…” Debes escoger otros sinónimos o directamente no utilizar estas etiquetas. No solo ralentizan la acción, sino que a veces pueden resultar cargantes y aburridas.
 

¿Cómo se puede hacer un diálogo más realista?


Ya hemos hablado de cómo cada personaje tendrá su propia forma de hablar. Pero existen otros trucos: puedes interrumpir de vez en cuando. Añade preguntas, incisos, acciones y comentarios para hacer la conversación más fluida.

Piensa que los diálogos son como una obra de teatro. O como los dibujantes que hacen muecas en los espejos para saber qué gesto deben poner sus personajes animados. Si quieres entender las reacciones de tus protagonistas, su tono de voz, sus expresiones corporales, tan solo tienes que representar su papel. Ponte en su piel por unos instantes y descubre cuántas posibilidades tienes por descubrir.
 

Otro punto fundamental es saber cuándo intercalar un diálogo


Se debe exponer algún tipo de información que el lector desconozca para evitar repeticiones. Para ello, ve directo al grano. No realices un rodeo que desenfoque lo que realmente quieres explicar o será un diálogo inservible y…demasiado extenso.

Así mismo, puedes emplearlos cuando quieras acelerar la acción. Pero hay que recordar que todo diálogo debe tener su razón y no añadirlos innecesariamente.

Todo lo que dicen nuestros personajes posee una intencionalidad determinada. Hablan para detallar algo más de lo que dicen a simple vista y al hacerlo, aportan un matiz a su historia, un dato al momento conflictivo que viven. Sus palabras van ligadas a su personalidad, pero también al contexto y a la situación provocando una variante en el curso de los acontecimientos.

Estudia esa intencionalidad, sé preciso, natural, coherente…y tus diálogos serán el aliado perfecto para tus personajes.

*Sandra Andrés Belenguer es licenciada en Filología y escritora.


  • Emeterio28/08/14 09:32
    Simplemente agradecer este artículo a su autora, el tema de escribir es más complejo de lo que parece.





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