MAGIS IGLESIAS.
A Mariano Rajoy le preocupan las mujeres. No se trata de la díscola Esperanza Aguirre ni tampoco es que tenga problemas con las tres directivas que integran la cúpula popular. Las votantes son las que le traen de cabeza. Las mujeres prefieren a José Luis Rodríguez Zapatero, a diferencia del resto de los electores que ya muestra una querencia hacia los populares que permite estimar a los expertos de Rajoy que el PP aventaja al PSOE en torno a los 4,5 puntos, según las encuestas realizadas en julio. Unas cifras que sirvieron a Rajoy para decir en la reunión de cuadros orgánicos de su partido celebrada esta semana a puerta cerrada que el PP ganará con toda seguridad las elecciones generales.
Estos analistas creen incluso que, en este momento, la intención de voto al PP puede haberse incrementado mientras el líder socialista habría ido perdiendo apoyos durante el verano. En el estudio de julio que maneja la dirección del partido opositor, los socialistas tenían un voto estimado de entre el 38 y el 39% mientras que el PP se situaba en el 42,5%. Unos datos que confirman las proyecciones realizadas por los asesores de Rajoy sobre las cifras de la última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) que, por primera vez, atribuía a la oposición un voto superior al partido del Gobierno.
Gracias a estos datos, el equipo electoral del PP sabe que hace unos meses ha logrado superar el rechazo que registraba en el electorado desde que perdió las elecciones de 2004, que ha empezado a recuperar la confianza de los más jóvenes, que ya votan contra el poder ahora ocupado por el PSOE, pero todavía tiene una asignatura pendiente en el voto femenino. Después de haber tocado la cumbre de la mayoría absoluta en 2000, el apoyo de las electoras al PP se desplomó a causa de la guerra de Iraq y registró los niveles más bajos en la primavera de 2003. Desde entonces, el PP no ha logrado recuperar la simpatía femenina.
Al líder socialista, en cambio, le votan más mujeres que hombres, en una proporción aproximada del 55% y el 45%. "El PSOE de Zapatero ha entrado muy fuerte en el voto femenino con su discurso sobre la igualdad, no solo de derechos legales sino también civiles, y le está dando muy buenos resultados", explica un miembro del equipo directivo del PP. Aunque la carencia de los populares está fundamentalmente asentada en las electoras de zonas urbanas con alto nivel de formación, la laguna se extiende por todo el espectro electoral sin distinción.
Los planes de Rajoy están enfocados a la consolidación de la ventaja electoral que cree haber alcanzado desde que Alberto Núñez Feijóo recuperó la Xunta de Galicia y el PP ganó las elecciones europeas. A la dirección popular no se le pasa por la cabeza la idea de que Zapatero pueda convocar elecciones anticipadas porque creen que atraviesa el peor momento desde que es presidente. "Si las convoca ahora, las pierde con toda seguridad", vaticina un miembro del equipo de Rajoy, que está seguro de que el líder socialista todavía confía en que su buena suerte le permita recuperar la confianza del electorado antes de los comicios de 2012. El PP cree que ha comenzado el declive del PSOE, sufre los embates de la ola adversa y el jefe del Ejecutivo ha perdido su arraigada popularidad.
Rajoy reunió el jueves y el viernes en Córdoba a los presidentes provinciales. Como vicesecretario de Organización que fue, Rajoy sabe que la movilización y motivación del aparato es un elemento clave en el triunfo electoral. Son especialmente importantes en unas elecciones municipales como las de 2011, cita que el PP quiere convertir en la penúltima parada antes del asalto al poder en 2012. Junto con las autonómicas, las votaciones en los ayuntamientos medirán las posibilidades de triunfo al año siguiente y los populares necesitan tiempo para asegurarse el éxito, por eso han empezado los preparativos con año y medio de anticipación.
Fuga de un millón de votos
Desde que tuvo que negociar con Unión Valenciana o el PAR en sus tiempos de vicesecretario, Rajoy está obsesionado por tapar la fuga de votos que los populares obtienen en las generales y que huyen a candidaturas alternativas o independientes en municipales y autonómicas. Fuentes de la dirección aseguran que existe un millón de sufragios que abandonan las siglas del PP y se reparten entre candidaturas localistas o independientes. Rajoy quiere que sus cargos orgánicos analicen caso por caso para determinar por qué pierden apoyos. La elección de los candidatos es fundamental, de ahí que pretenda buscar buenos líderes locales que taponen la pérdida.