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Tribunales

50 años de cárcel para un etarra que alegó que no atentó porque estaba "orinando en un jardín"

La Audiencia Nacional considera probado que Fuentes Villota intentó asesinar a un policía en Baracaldo en 1991

Europa Press Actualizada 26/12/2014 a las 14:43
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La Audiencia Nacional ha condenado a 50 años de cárcel al etarra Raúl Ángel Fuentes Villota, juzgado por participar en un intento de atentado contra un policía que se produjo el 6 de junio de 1991 en Baracaldo (Vizcaya), al no creer su versión de que era un mero colaborador de la banda que trasladó en coche a sus compañeros y que se disponía a "orinar en un jardín" mientras estos colocaban el artefacto.

La Sección Segunda de la Sala de lo Penal impone a Fuentes Villota, que llegó a estar en la lista de terroristas más buscados y permaneció huido durante 17 años, veinte años de cárcel por intento de asesinato, doce por tenencia de explosivos, diez por tenencia ilícita de armas y ocho por pertenencia a banda armada. El fiscal pidió 54 años de cárcel.

La sentencia, que cuenta con el voto particular discrepante del magistrado José Ricardo de Prada, considera probada la integración de Fuentes Villota en el 'comando Matalaz' de ETA, del que también formaban parte Jon Mirena San Pedro, Raúl Alonso y Germán Urizar de Paz. Los tres cometieron el atentado tras formar un grupo de apoyo al 'comando Vizcaya' que en esa época capitaneaba Juan Carlos Iglesias Chouzas, 'Gadafi'.

En el primer semestre de 1991 los miembros del 'Vizcaya' facilitaron un curso sobre el manejo de armas de fuego y explosivos a los nuevos integrantes de la organización en un piso de Deusto, al tiempo que les facilitaron material e información sobre posibles objetivos. Siguiendo las instrucciones de los 'liberados', Fuentes Villota realizó vigilancias y recabó informaciones sobre miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, traficantes de droga y otros posibles objetivos.

Sorprendidos por policías

 
En la noche del 5 de junio de 1991 el acusado, junto a Urizar de Paz y San Pedro, ya condenados por estos hechos, intentaron colocar una bomba lapa en el Ford Escort de un policía que vivía en la calle Landabeko de Baracaldo pero fueron descubiertos por agentes de Policía que vigilaban la zona. Al oír la voz de "alto policía", los etarras emprendieron la huída empuñando las pistolas que llevaban aunque finalmente pudieron ser detenidos.


El tribunal descarta que el acusado fuera "un mero colaborador" de la banda, como aseguraron Urizar de Paz y San Pedro y como explicó en el juicio el propio acusado, que afirmó que trasladó en coche a sus compañeros aunque ignoraba sus propósitos. Añadió que fue detenido cuando iba a orinar en un jardín y que justo en ese momento uno de sus compañeros le había dado una pistola envuelta en un guante que se guardó en el bolsillo.


"Fui a mear en unos jardines porque no había nadie en la calle. De repente, vinieron corriendo con la cara asustada y Jon Mirena me dio una pistola envuelta en un pañuelo para que la guardara en la guantera. Yo me la metí en el bolsillo de la chamarra mientras nos perseguía gente y nos detuvieron", señaló el acusado durante el juicio, que quedó visto para sentencia el pasado 5 de noviembre.

"Unidad de acción" con el resto


Los magistrados de la mayoría, Concepción Espejel y Julio de Diego, fundamentan la condena destacando que el acusado condujo el coche en el que se desplazaron los etarras, fue detenido junto a ellos, portaba un arma y actuó "en unidad de acción" con los otros integrantes de la organización.

Por su parte, De Prada defiende en su voto particular que las declaraciones policiales que el acusado y Urizar realizaron durante su periodo de incomunicación no deberían haber sido tenidas en cuenta por el tribunal por la "verosimilitud" de sus denuncias sobre malos tratos, que "necesariamente deberían ser investigadas".

A su entender, sin estas declaraciones no existen "pruebas directas" de que el acusado "conociera la concreta finalidad de la acción" que pretendían llevar a cabo los otros dos etarras ni "las características del artefacto" que portaban. Tampoco de que fuera a ser colocado en los bajos del coche de un policía.
Fuentes Villota huyó de España en 1995 tras cumplir un periodo de prisión provisional y fue arrestado en 2012 en Liverpool (Reino Unido).







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