Gregorio Peces-Barba, uno de los "padres" de la Constitución y
expresidente del Congreso,
ha fallecido este martes a los 74 años en Oviedo y con su muerte desaparece
una de las figuras más relevantes de la Transición, elogiada de forma unánime por políticos y juristas.
Una
insuficiencia renal complicada con otra
cardíaca ha sido la
causa de su fallecimiento en el Hospital Universitario Central de Asturias, en la capital del Principado, donde permanecía ingresado desde el pasado 16 de julio.
Sus restos mortales han sido trasladados a la localidad madrileña de
Colmenarejo, donde, por expreso deseo de su familia, quedará
instalada la capilla ardiente desde esta noche y hasta las 13.00 horas de este miércoles, cuando
será enterrado en el cementerio de ese municipio.
La familia lo ha preferido así, a pesar de que el presidente del Congreso,
Jesús Posada, había ofrecido la propia Cámara Baja para acoger la
capilla ardiente.
El fallecimiento de quien también fue
rector de la Universidad Carlos III de Madrid ha suscitado el
unánime elogio de los políticos a un "
socialista cabal", figura "
insustituible" de la Transición y
hombre dialogante que fue este
gran jurista, tal y como le han definido algunos de ellos.
Reacciones
Los reyes y los príncipes han enviado un
telegrama de condolencia a la familia del fallecido, del que han destacado su aportación a la democracia en España.
Peces-Barba es el cuarto de los siete "padres" de la Constitución Española de 1978 que desaparece, tras la muerte de
Gabriel Cisneros en julio de
2007;
Jordi Sole Tura, en diciembre de
2009, y
Manuel Fraga, en enero de este año.
Los cuatro fueron los artífices de la ley de leyes que hoy rige en España junto con
José Pedro Pérez Llorca,
Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón y
Miquel Roca i Junyent.
Algunos de ellos han recordado este martes su relación con el fallecido. "Tuvimos tantas discusiones..., aunque siempre en buen tono" y más que sus propias decisiones, "reflejó el debate interno de su partido", ha rememorado Pérez Llorca después de definirle como "
un hombre auténticamente socialista".
Miquel Roca, por su parte, no ha querido que las "
discrepancias y peleas públicas" que mantuvo con Peces-Barba "enturbien" el recuerdo de un
hombre "clave" en la Transición y que ayudó a la
construcción del Estado de las Autonomías. Y es que Peces-Barba no dudó en expresar abiertamente sus
críticas contra el nuevo Estatuto catalán al afirmar en 2011 que a los españoles igual les habría ido mejor si se hubieran quedado históricamente con
Portugal y no con
Cataluña.
"Con su desaparición, perdemos todos una
insustituible figura de la Transición y a un
hombre ejemplar, cuya fecunda contribución a
nuestro sistema constitucional quedará como un
legado y referente que nos acompañará para siempre a todos los españoles", ha dicho de él el jefe del Ejecutivo,
Mariano Rajoy.
Su antecesor en el cargo,
José Luis Rodríguez Zapatero, ha calificado a Peces-Barba como "
un buen socialista" que ya
forma parte "del patrimonio colectivo de la democracia española", en tanto que el líder del PSOE,
Alfredo Pérez Rubalcaba, le ha definido como "
gran persona, uno de los padres de la democracia y, sobre todo, un
gran maestro".
Biografía
Nacido el 13 de enero de 1938 y
licenciado en Derecho por la Universidad Complutense, ejerció como
abogado desde 1962 y durante la dictadura fue defensor en numerosos juicios ante el Tribunal de Orden Público y en diversos consejos de guerra, entre ellos el célebre proceso de Burgos de 1970, en el que
defendió a Víctor Aranda,
acusado de ser miembro de ETA.
De formación
demócrata-cristiana, se afilió al
PSOE y tras las primeras elecciones democráticas representó al partido en la ponencia encargada de
estudiar el anteproyecto de la Constitución.
Sin embargo, después se retiró a instancias del PSOE, aunque
firmó el anteproyecto definitivo de la Carta Magna con la precisión de que su firma no presuponía el consenso de su fuerza política.
Alineado con las tesis de
Felipe González, tras los comicios de octubre de 1982 fue elegido
presidente del Congreso de los Diputados, cargo que ocupó casi cuatro años.
Su decisión de
seguir impartiendo clases causó
malestar en la dirección del partido, pero consiguió una excedencia especial que le permitió impartir la docencia varios días a la semana sin percibir remuneración.
Con la puesta en marcha de su primer curso académico, en 1990, inició una
larga etapa profesional como rector de la Universidad Carlos III, que se prolongó
hasta abril de 2007.
Rodríguez Zapatero le incluyó en su
comité de asesores para las elecciones de 2004 y, unos meses después de su victoria, le nombró
Alto Comisionado para la Atención a las Víctimas del Terrorismo, cargo en el que recibió duras críticas de la Asociación de Víctimas del Terrorismo y del que
dimitió en septiembre de 2006 para dedicarse de lleno a su trabajo docente.
Volvió al primer plano de la actualidad al desvelar que
el PSM había tanteado si le interesaba ser candidato a la alcaldía de Madrid, algo que descartó para apoyar a Jaime Lissavetzky.
Gran aficionado al fútbol y declarado seguidor del
Real Madrid, se presentó en la candidatura encabezada por Lorenzo Sanz para la presidencia del club en las elecciones de julio 2000, que ganó Florentino Pérez.