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GUERRA DE IRAQ

Pedraz procesa por tercera vez a tres militares de EE. UU. por muerte de Couso

El juez de la Audiencia Nacional considera que existió un plan para evitar que los medios informaran.

EFE. Madrid Actualizada 05/10/2011 a las 13:14
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El juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz ha decretado, por tercera vez, el procesamiento de los tres militares estadounidenses implicados en la muerte del cámara de Telecinco José Couso en Bagdad (Iraq) el 8 de abril de 2003 al estimar que existió un plan para evitar que los medios informaran.

En un auto, el juez ordena también que se libre una comisión rogatoria a las autoridades norteamericanas para tomar declaración a otros dos militares de EE. UU. -un comandante y un jefe de Brigada-, al considerar que podrían haber trasmitido la orden de atacar el Hotel Palestina en el que se alojaban los periodistas.

Según el auto, la persona que dio la orden directa de disparar al hotel fue el teniente coronel Philip de Camp, orden que trasmitió al capitán Philip Wolford, que, a su vez, y como mando de la Unidad de Blindados, autorizó el ataque a quien efectuó el disparo materialmente, el sargento Thomas Gibson.

Estos son los tres militares a los que Pedraz procesa por tercera vez por un delito contra la comunidad internacional y homicidio, después de que la Audiencia Nacional revocara el procesamiento de los mismos en dos ocasiones, en mayo 2008 y en julio de 2009.

Ahora, el juez les ha impuesto también una fianza de un millón de euros en concepto de responsabilidad pecuniaria, que deberán abonar en 24 horas o de lo contrario serán embargados sus bienes por ese valor.

Además, el magistrado añade ahora como imputados por el ataque al Hotel Palestina a los superiores de los procesados en la cadena de mando al jefe del Cuartel General y Comandante de la Tercera División de Infantería, Buford Blount, y al Jefe de la Segunda Brigada de esta misma división, el coronel David Perkins.

Precisamente, la Tercera División, según el juez, tenía la misión de "evitar que los medios de comunicación internacionales informaran sobre las operaciones militares en curso en la toma de Bagdad".

"Se ignora qué autoridad superior norteamericana (militar o política) planeó la operación de evitar que los medios de comunicación informaran; si bien la misma pudo ser dada para su ejecución" a Blount y, sucesivamente, a Perkins, señala el magistrado.

Pedraz llega a la conclusión de que hubo un plan para evitar que los periodistas informaran de lo que ocurría en Bagdad tras la inspección ocular que el propio magistrado realizó "in situ" el pasado 28 de enero.

En concreto, el juez concluye que el personal que manejaba el carro de combate desde el que se disparó al cámara de televisión José Couso pudo apreciar "con total claridad" a las personas que se encontraban en ventanas y balcones del Hotel Palestina y los objetos que portaban.

El ataque al hotel lo enmarca Pedraz dentro del bombardeo que previamente la Tercera División efectuó en las sedes de las televisiones árabes Al Yazira y Abu Dhabi, en el que murió también un periodista y otros dos resultaron heridos.

Asimismo, el auto indica que "no cabe duda de que José Couso era persona protegida", según el Código Penal y el Convenio de Ginebra, que engloban en este concepto a la población civil, de la que forma parte el colectivo de periodistas.

"Está claro, por tanto, que en modo alguno las fuerzas norteamericanas podían atacar el hotel y a las personas que allí se encontraban, por cuanto se prohíbe y se castigan los ataques a la población civil con fundamento en los principios de la distinción, precaución y proporcionalidad", señala.

A esto, el auto añade que los militares norteamericanos sabían que el Hotel Palestina "era y se encontraba en zona civil y no podía ser objetivo militar, y que además estaba ocupado por población civil y periodistas", tras lo que niega que haya base alguna para concluir que se disparara porque hubiera un "ojeador, tirador o grupo de tiradores enemigos".

Así, Pedraz asegura que no resultó lícita la ocupación de Iraq, ya que ni existían armas de destrucción masiva, ni el régimen iraquí protegía terroristas o daba cobertura a miembros de Al Qaeda, ni compró material a Niger, aunque reconoce que es una cuestión que no puede tenerse en cuenta en el presente caso.







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