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Refugiados

​Un canal de 'Skype' que atiende una hora al día, la única forma de pedir el reasentamiento de refugiados

CEAR anuncia una ofensiva legal ante la UE para frenar el acuerdo UE-Turquía, que "convierte" Lesbos en "un campo de detención".

Ep. Madrid Actualizada 06/04/2016 a las 14:35
Refugiados, a su llegada a Turquía tras ser expulsados de la UEEfe

Un canal de skype que atiende videoconferencias únicamente una hora al día es el único modo que la UE ofrece a las más de 51.000 personas que tratan de solicitar asilo desde Grecia y participar en el programa de reasentamiento de la Oficina Europea de Apoyo al Asilo (EASO) tras la entrada en vigor, el pasado 20 de marzo, del acuerdo entre la UE y Turquía para controlar la llegada de refugiados a Europa, según la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR).

"Tras la aplicación del acuerdo, solo se facilita el acceso a la cita por Skype durante una hora al día, lo cual hace inaccesible la cita para la mayoría de las personas que lo han intentado", asegura la organización en un informe elaborado con el fin de conocer "cómo puede afectar la entrada en vigor del acuerdo firmado por la UE y Turquía a las personas que actualmente se encuentran en Grecia" en busca de asilo.

La secretaria general de CEAR, Estrella Galán, ha criticado la "falta de voluntad" de los países europeos de cumplir los compromisos y cuotas de acogida de refugiados acordados el año pasado y que han llevado a que 18 personas lleguen a España desde entonces, del total de 16.000 que se había comprometido a acoger el país.

"Claramente es insuficiente para todas las personas que están en Grecia y que son más de 51.000 y están en unas determinadas condiciones tecnológicas. Se están buscando fórmulas kafkianas para burlar los compromisos, se están burlando descaradamente y sin pudor todos los acuerdos", ha manifestado.

La secretaria general de CEAR, que ha visitado recientemente la Isla de Lesbos y la capital griega, ha rechazado así "el argumento de que los refugiados no quieren venir a España" y ha puesto el acento sobre la falta de medios para atender solicitudes de participación en el programa de reasentamiento y la ausencia de representantes del mismo en los lugares a los que llegan los refugiados.

"No hay constancia de que la EASO haya establecido puntos de contacto en estos campos para que las personas puedan acceder al programa de reubicación" y tanto quienes llegan al país europeo en busca de protección como las organizaciones que trabajan sobre el terreno tienen un "absoluto desconocimiento" del programa debido a que "no hay presencia visible" del programa de EASO en los campos de refugiados.

A su juicio, todo el interés de la UE y toda la labor de las instituciones europeas desplazadas hasta las rutas de los refugiados es "ejercer vigilancia y control" sobre la llegada de solicitantes de asilo. "Lo único que están generando son más dificultades porque se están desplazando las rutas de las embarcaciones hacia mares más abiertos y peligrosos para evitar la vigilancia", asegura Galán.

El informe pone de relieve que, tras el acuerdo con Turquía para la devolución de refugiados que lleguen a Europa tras pasar por ese país, el campo de Moria de la isla de Lesbos que hasta el día 19 de marzo servía como espacio de acogida para los refugiados que llegaban para solicitar asilo se ha convertido ahora en un "espacio de detención".

"Desde la entrada en vigor del acuerdo, todas las personas llegadas a Grecia (una única embarcación tras la entrada en vigor del acuerdo) son registradas y se las hace entrega de un documento en el que se le comunica su situación de 'detenido' por haber entrado ilegalmente en Grecia", explica CEAR en el informe publicado este miércoles.

De hecho, mientras antes del acuerdo las ONG presentes en el terreno se encargaban (coordinados con las autoridades y servicios de emergencias) de atender a los recién llegados en las playas, en la actualidad "no se permite a los voluntarios acceder a las personas en el proceso de llegada a las costas" ni se les permite "ofrecer un cambio de ropa, secado o avituallamiento mínimo", como venía ocurriendo hasta ahora.

El resultado de todo ello, según ha explicado el vicepresidente de PROEMAID (organización que ayuda en las tareas de salvamento desde el pasado mes de diciembre), Manuel Blanco, es que "el número de barcos se han reducido aunque llega esporádicamente alguna embarcación". "Pero estamos esperando porque cambiarán las vías. Es como intentar parar una ola en la playa haciendo un montón de arena", ha manifestado.
Blanco ha señalado que el viernes pasado se produjo una devolución de 200 personas a Turquía desde la isla de Lesbos, el mismo día en que llegaron 300 más.

El informe de CEAR asegura que, de facto, la detención automática de las personas que llegan a Grecia en busca de asilo supone la desaparición de las "vías legales y seguras para que se puedan producir entradas legales en la UE para poder solicitar protección internacional" y la detención automática de los recién llegados "atenta íntegramente al derecho de asilo más fundamental y a los principios de la Convención de Ginebra" suscritos por todos los países de la UE.

Por eso, CEAR ha anunciado que denunciará el acuerdo con Turquía ante la Comisión Europea por el "el incumplimiento de las normas referentes al asilo" pese a que ve poco probable que la denuncia prospere "teniendo en cuenta la implicación de la Comisión en el acuerdo hace difícil esta vía".

Asimismo, instará al Parlamento Europeo para que interponga un recurso ante el Tribunal Europeo de Justicia contra el acuerdo y estudiarán la posibilidad de que el Parlamento Español haga lo mismo. Además, la organización española ha solicitado a las organizaciones y voluntarios que trabajan sobre el terreno que envíen información sobre casos particulares de solicitantes de asilo para "recurrir casos individuales frente al Tribunal Europeo de Derechos Humanos".

"No hay una vía rápida para paralizar los procedimientos de devolución, pero sí podemos pedir a los grupos parlamentarios españoles que se retraten. Es el momento de que todo el mundo se posicione y veamos si esa denuncia es real o es canto de sirenas", ha manifestado Galán.

El informe de la organización destaca que Turquía es un país en el que "no se puede garantizar el principio de no devolución" a Siria y en el que se ha documentado "expulsiones a gran escala" desde Turquía al otro lado de la frontera con Siria como una "práctica habitual" por parte de las autoridades del país.

Según los datos de ACNUR, Turquía acoge actualmente en torno a 3 millones de personas, de las cuales 2,7 millones de refugiados son de origen sirio, 100.000 provienen de Iraq, 45.000 de Afganistán y 14.000 de Irán.

De todos ellos, un 10% (en torno a 220.000) viven en alguno de los 22 campos de refugiados situados en el país, mientras el resto permanecen "en entornos urbanos en situación de desamparo y desprotección".

Según CEAR, los refugiados procedentes de estas regiones reciben en Turquía el estatus de "huéspedes", lo que les da acceso a protección y atención sanitaria pero no acceso efectivo a trabajo o educación, por lo que ven "enormemente limitada" su capacidad para buscar ingresos y sobrevivir mientras esperan un "posible reasentamiento".

"Turquía ratificó la Convención de Ginebra en 1961 pero con la sorprendente cláusula de limitar el derecho a asilo a personas procedentes de Europa, lo cual deja en un limbo jurídico a los refugiados de otros lugares", recuerda la organización.







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