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Siria

Los misiles cruzan todas las 'líneas rojas' en Siria

La guerra en Siria se recrudece ajena a los planes de un posible alto el fuego.

Mikel Ayestarán. Damasco Actualizada 15/02/2016 a las 22:26
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Centro sanitario atacado en la provincia de Idlib.Efe

La ONU cifra en 50 los civiles muertos en el ataque "deliberado" contra tres hospitales y una escuela en zona bajo control rebelde. La ofensiva en el norte de Siria coincide con un incremento de las medidas de seguridad en Damasco, ante el temor a nuevos ataques por parte de los grupos opositores presentes en las zonas rurales que rodean la capital. La electricidad se corta cada dos horas y la libra siria se hunde día a día respecto al dólar, por lo que la tarea de sobrevivir se ha convertido en lo más importante para unos ciudadanos exhaustos.

El éxodo hacia Europa se ha frenado en los últimos meses debido a las nuevas medidas adoptadas por Líbano y Turquía, donde los sirios necesitan ahora visados. La ralentización se aprecia sobre todo en la frontera que une Siria con Líbano, mucho menos transitada que durante el verano, cuando se podía llegar a Europa en apenas una semana. Ésta es la única línea divisoria que le queda a un régimen que combate ahora por recuperar el control de sus pasos fronterizos con Turquía y Jordania.

La guerra en Siria se recrudece ajena a los planes de un posible alto el fuego que se negocian a miles de kilómetros. Un conflicto en el que no hay 'líneas rojas' y donde en las últimas 24 horas al menos 50 civiles murieron, según la ONU, como consecuencia de ataques contra tres hospitales y una escuela. El régimen, con el apoyo aéreo ruso, estrecha el cerco sobre la oposición armada en el norte de Alepo con el objetivo de cortar sus vías de suministro desde Turquía.

En la ciudad en Azaz al menos 14 personas perdieron la vida por el bombardeo de una escuela convertida en centro de acogida para desplazados y un hospital maternoinfantil, según fuentes médicas citadas por la agencia Reuters. Los otros dos centros sanitarios alcanzados están en la vecina provincia de Idlib, cerca de la localidad de Marat al-Numan, bastión opositor desde el inicio del levantamiento contra el régimen. En uno de los edificios, cuya gestión está apoyada por la organización Médicos Sin Fronteras (MSF), "hay al menos siete personas muertas, entre personal y pacientes, y al menos ocho trabajadores de MSF han desaparecido y no sabemos si están vivos", explicó a Reuters Mego Terzian, presidente de MSF Francia. Terzian apuntó al "Gobierno o Rusia" como responsables del lanzamiento de los cuatro misiles que acabaron con un centro donde trabajaban 54 personas. Las imágenes difundidas por la organización muestran los inmuebles reducidos a escombros por el impacto de los proyectiles.

40.000 personas afectadas


"Se trata de un ataque deliberado contra una estructura médica. La destrucción de este hospital priva del acceso a la atención a las 40.000 personas que viven en esta zona de conflicto abierto", denunció a la agencia AFP Massimiliano Rebaudengo, jefe de misión para Siria de MSF, una organización que asiste a 153 hospitales en todo el país. Cinco de ellos ya han sido alcanzados por bombardeos en estas primeras semanas de 2016. Otro de los organismos humanitarios que más ha sufrido el impacto de la guerra es la Media Luna Roja Siria, que ya ha perdido a 53 trabajadores desde el estallido del levantamiento contra Bashar al-Asad, los tres últimos en la ofensiva de Alepo.


Como cada vez que se acusa a Moscú de provocar víctimas civiles con los bombardeos que inició en septiembre, los rusos mantienen que sólo atacan a "terroristas", su forma de referirse al conjunto de grupos armados que se oponen al presidente sirio. En el caso de Idlib no hay presencia del grupo yihadista Estado Islámico (EI), pero sí del Frente al-Nusra, brazo de Al-Qaida en Siria. Estos dos grupos son los que Naciones Unidas etiqueta como "terroristas" y quedarían fuera de cualquier posible acuerdo de alto el fuego, como se precisó al inicio de unas conversaciones de Ginebra que deberían retomarse el día 25.


El embajador sirio en Moscú, Riad Haddad, fue más allá y afirmó que estos ataques a hospitales fueron obra "de los aviones de la coalición que lidera Estados Unidos, Rusia no tiene nada que ver". El incremento de la tensión llevó al enviado de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, a viajar a Damasco y se espera que en las próximas horas se reúna con el ministro de Relaciones Exteriores, Walid al-Muallem, según revelaron fuentes del Gobierno sirio a la agencia AFP. Al-Asad, en una comparecencia televisiva no prevista, declaró que "el alto el fuego debe ser entre dos ejércitos, no entre el Ejército y grupos terroristas".

La contienda en Siria se ha convertido en una especie de miniguerra mundial y el norte de Alepo es ahora mismo un campo de batalla abierto entre distintas potencias. Una pugna de la que escapan decenas de miles de civiles para encontarse con la frontera turca cerrada. Allí se quedan, esperando a cruzar, acogidos en campos provisionales.

Los rusos combaten abiertamente a favor del régimen, como los iraníes y milicianos libaneses de Hezbolá, una aportación clave para explicar el avance de las últimas dos semanas en las que Damasco recuperó más terreno que en los pasados cuatro años. Frente a este apoyo internacional a Al-Asad se sitúan Turquía y Arabia Saudí, defensores de distintos grupos de la oposición armada incapaces de frenar el avance enemigo, por lo que la opción de enviar tropas a territorio sirio se ha puesto sobre la mesa. El primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, acusó a Moscú de "crímenes contra la Humanidad" en Siria y amenazó al Kremlin con "una respuesta extremadamente contundente si Rusia sigue comportándose como una organización terrorista". Davutoglu llegó a comparar a las fuerzas de Vladímir Putin con los yihadistas del EI.

El nerviosismo turco aumenta por la alianza a varias bandas de los kurdos de las Unidades de Protección Popular (YPG), el brazo armado del PYD, el partido hermano del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) en Siria, con el régimen de Al-Asad y con Estados Unidos. Turquía castigó por tercer día consecutivo posiciones de las YPG, unos ataques que Damasco denunció ante Naciones Unidas como una grave injerencia en sus asuntos internos. El régimen sirio quiere hacerse con el control de los principales accesos desde Turquía y por eso Azaz y Tal Rifaat son los puntos clave sobre los que se centran las operaciones militares en las últimas jornadas.







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