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Terrorismo

Bosnia, de receptora de muyahidínes a exportadora de yihadistas

​Al legado de la guerra se suma una situación económica nefasta, con un 45% de paro.

Tarik Jablic. Sarajevo Actualizada 19/12/2015 a las 10:10

Bosnia atrajo a cientos de muyahidínes extranjeros durante la guerra de 1992 a 1995 y ahora, veinte años después, son ciudadanos bosnios los que salen del país para convertirse en yihadistas del autodenominado Estado islámico (EI).

La inmensa mayoría de los musulmanes bosnios son moderados y solo unos pocos miles siguen las ultraconservadoras corrientes salafista y wahabí, que llegaron de la mano de los combatientes extranjeros y con la financiación de las monarquías del Golfo Pérsico.

Aunque la mayoría de esos milicianos, denominados muyahidínes, abandonaron el país tras el conflicto que enfrentó a bosniomulmanes, serbobosnios y bosniocroatas, sus ideas rigoristas y su lectura literal del Corán echaron raíces.
Al legado de la guerra se suma una situación económica nefasta, con un 45% de paro, cifra aún mayor entre los jóvenes, y la ineficacia de la administración estatal, en la que el Gobierno central apenas tiene poder.


Desde el final de la guerra se han perpetrado once atentados terroristas, todos ellos cometidos por salafistas o personas vinculadas con doctrinas islámicas extremistas.


"El terrorismo surge en las condiciones de desesperanza, cuando uno no puede proyectar su futuro ni siquiera en el corto plazo", declara Goran Kovacevic, experto en asuntos de seguridad y profesor en la Facultad de Criminología de Sarajevo.


Las fuerzas de seguridad no ocultan su preocupación por el dato de que Bosnia, con 3,8 millones de habitantes, sea uno de los países con más yihadistas por habitante de Europa.

El pasado 18 de noviembre murieron dos soldados bosnios en un atentado en Sarajevo.

El atacante, Enes Omeragic, que se suicidó después del atentado, entró en un local de apuestas cerca de un cuartel militar y disparó con un fusil automático a los dos militares.

"Estuve en el local. Vi a mi lado el cañón del fusil, pasó entre los presentes, se dirigió directo hacia los soldados y disparó", declaró Murat Halilovic, un testigo del ataque.

Varias personas han sido condenadas por terrorismo, como hace unos meses Haris Causevic, a 35 años, por el ataque a una comisaría en la ciudad de Bugojno; o en 2007 Bajro Ikanovic, a cuatro años, por planear atentados contra intereses occidentales.
Tras salir de la cárcel, Ikanovic se marchó a Siria, donde es ahora un comandante del EI. Entre 100 y 150 bosnios han seguido sus pasos y se encuentran en las filas yihadistas en Irak y Siria, mientras que hasta un centenar de combatientes podrían haber regresado, según datos oficiales.

Aunque una reciente ley castiga con hasta 20 años de cárcel luchar en el extranjero, nadie ha sido condenado hasta ahora.

El director de la Agencia de inteligencia militar de Serbia, Slavoljub Dabic, declaró recientemente al diario "Danas" que el regreso de esos combatientes han hecho que aumente la amenaza terrorista en los Balcanes.

"Aquellos que han pasado más tiempo en los combates y quienes regresan de forma planeada son una amenaza importante", dijo, y agregó que con "las experiencias adquiridas y los vínculos establecidos" pueden dar apoyo logístico a potenciales terroristas.

En Bosnia podría haber unas 3.000 personas consideradas un potencial peligro por sus vínculos con el extremismo islámico, según los servicios de inteligencia.

El viceministro de Seguridad bosnio, Mijo Kresic, expresó su "temor" por el establecimiento de "una ideología que de alguna manera apoya y desarrolla el extremismo violento en Bosnia".

En el país hay unas 30 pequeñas aldeas en el centro y norte del país, como Gornja Maoca, Dubnica u Osva, en las que sus habitantes viven según las normas wahabies más estrictas.
Los primeros misioneros y adeptos salafistas y wahabíes llegaron a Bosnia al principio de la guerra y en 1993 empezaron a sumarse al ejército bosniomusulmán, en el que formaron la unidad Al-Muyahid, que tuvo unos 400 integrantes.

Dos décadas después aún están en fase de investigación sus crímenes contra civiles, como asesinatos, violaciones y torturas.
Después de la guerra, la mayoría de los voluntarios se marcharon pero quedó su ideología, que se ha difundido entre población musulmana rural, pobre y poco formada.

Uno de los líderes wahabíes, Husein Bosnic alias Bilal, fue condenado el mes pasado a siete años de cárcel por reclutar a combatientes para el EI.

Bosnic, que oficialmente no tiene ingresos, vivía en una mansión en Buzim (noroeste) con cuatro mujeres y 18 hijos, y según las fuerzas de seguridad bosnia recibía financiación desde el extranjero, especialmente de las monarquías del golfo Pérsico.

Desde 2012, cuando Husein Kavazovic sustituyó a Mustafa Ceric como líder religioso de los musulmanes bosnios se ha producido un claro distanciamiento de esas corrientes, alejadas de las posiciones moderadas mayoritarias. 







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