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Relaciones bilaterales

El presidente chino aspira a elevar la cooperación con el Reino Unido a "nuevas alturas"

La reina de Inglaterra, Isabel II, y el primer ministro británico, David Cameron, recibieron al mandatario chino en una ceremonia con gran boato en Londres.

Efe. Londres Actualizada 20/10/2015 a las 19:22
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El presidente de China, Xi Jinping, junto a los reyes de Inglaterra.Afp

El presidente de China, Xi Jinping, inició una visita de Estado de cuatro días al Reino Unido en la que aspira a elevar la colaboración entre ambos países a "nuevas alturas", con la firma de acuerdos comerciales por valor de 30.000 millones de libras (40.500 millones de euros).

La reina de Inglaterra, Isabel II, y el primer ministro británico, David Cameron, recibieron al mandatario chino en una ceremonia con gran boato en el centro de Londres que coincidió con protestas por la situación de los derechos humanos en el gigante asiático.

Tras pasar revista a la Guardia de Honor del Ejército británico y desplazarse en el carruaje de la monarca hasta el Palacio de Buckingham para almorzar, Xi se dirigió al Parlamento de Westminster, donde se mostró ante los miembros de las Cámaras de los Comunes y de los Lores "impresionado por la vitalidad de las relaciones" entre Londres y Pekín.

"China y el Reino Unido son países cada vez más interdependientes y se están convirtiendo en una comunidad de intereses compartidos", dijo Xi, el primer presidente chino que visita las islas británicas desde que en 2005 lo hiciera Hu Jintao.

El presidente de los Comunes, John Bercow, aprovechó sus breves palabras en la presentación de Xi ante los parlamentarios para poner sobre la mesa la cuestión de los derechos humanos, al resaltar que hace tres años ocupó esa misma tribuna la líder opositora birmana Aung San Suu Kyi, "símbolo de los derechos humanos y la libertad".

El mandatario chino, por su parte, sostuvo durante su alocución que "el concepto de poner al pueblo por delante y cumplir las leyes emergió en China en tiempos antiguos", y subrayó que la sociedad de su país avanza "inspirada no solo en sus tradiciones, sino también por las mejores prácticas de otros países".

El presidente chino dialogará en Downing Street con Cameron, que ha avanzado que "ningún tema" está fuera de la agenda de cara a esa conversación, y esta tarde mantendrá una reunión privada con el líder de la oposición laborista, Jeremy Cobryn, que ya ha anunciado que planea tratar con Xi la cuestión de los derechos fundamentales en China.

Ante las críticas a la visita por parte de diversos activistas, que han acusado a Londres de "inclinarse" ante Pekín, el ministro británico de Exteriores, Philip Hammond, afirmó que su Gobierno "aprovechará la oportunidad para hablar de cuestiones que no serán cómodas" y trasladará al líder chino que "el respeto a los derechos humanos es bueno para la economía y la estabilidad".

El principal objetivo de Xi durante los próximos días será afianzar su posición como uno de los socios comerciales prioritarios del Reino Unido, que antes de 2017 planea convocar un referéndum sobre su salida de la Unión Europea (UE), un escenario que impulsaría los acuerdos bilaterales con otros países sin el paraguas del bloque comunitario.

El mes pasado, el ministro británico de Economía, George Osborne, preparó el terreno con un viaje de cinco días a China en el que trató de avanzar en diversos acuerdos, en especial aquellos relacionados con el plan británico para impulsar la energía nuclear.

Londres espera que la inversión china facilite proyectos como la central de Hinkley Point (suroeste de Inglaterra), una infraestructura prevista para 2025 y operada por la francesa EDF de la que Pekín sufragaría un tercio del coste.

También se espera cerrar un acuerdo para construir en Bradwell (este de Inglaterra) la primera planta nuclear en Occidente diseñada y operada por el gigante asiático.

Cameron calificó antes de la llegada de Xi su visita como un punto de inflexión hacia una "época dorada" para el comercio entre el Reino Unido y China, si bien afronta asimismo algunos puntos de fricción con Pekín.

Entre ellos, la situación de la industria metalúrgica británica, que sufre una profunda crisis debido, en parte, a los precios por debajo del mercado con los que las empresas chinas están minando al sector.

En las últimas semanas, tres metalúrgicas han anunciado la quiebra de sus fábricas en el Reino Unido, lo que pone en riesgo directo cerca de 5.000 puestos de trabajo en el país y cubre de incertidumbre el futuro de la industria.

Cameron aseguró ayer en el Parlamento que su Gobierno hará todo lo posible para ayudar a esas empresas y que tratará con Xi ese delicado asunto.

El mandatario chino asistirá esta noche a un banquete ceremonial en el Palacio de Buckingham y mañana prevé asistir a una cena en la City de Londres, el centro financiero de la capital británica.

Las autoridades chinas, con la complicidad británica, confían en que la City sirva de puente para su ambicioso proyecto de convertir el yuan (renminbi) en una divisa de referencia internacional.







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