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Relaciones bilaterales

​Matteo Renzi y Hollande niegan tensiones entre Italia y Francia y tratan el tema de la inmigración

El presidente francés visitó la Exposición Universal de Milán, que celebró el día nacional de Francia.

Efe. Roma Actualizada 21/06/2015 a las 20:23
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El presidente francés, François Hollande, con el primer ministro de Italia, Matteo RenziReuters

El presidente francés, François Hollande, se reunió con el primer ministro de Italia, Matteo Renzi, y juntos abordaron temas como la crisis griega o la gestión de inmigrantes y, sobre este último, negaron cualquier tensión entre los dos Estados.

Su entrevista comenzó con un abrazo a la entrada del recinto que acoge la Exposición Universal de Milán (norte), que celebró el día nacional de Francia.

El encuentro estuvo marcado por una gran espectación, sobre todo en lo que respecta al tema de la inmigración, después de que las autoridades galas hayan prohibido el paso a los inmigrantes que desde Italia quieren llegar a Francia sin contar con permiso legal.

Esta medida a convertido al paso fronterizo italiano de Ventimiglia (noroeste) en un atolladero en el que cientos de inmigrantes, mayormente africanos, esperan a que París reabra las fronteras para continuar su periplo hacia el norte europeo.

La semana pasada Renzi aseguró que esta disposición es una actitud de "mostrar músculo", pero este domingo, sin embargo, aclaró que con Francia "no hay ninguna tensión", quizá algún rifirrafe entre ministros, algo que consideró normal "en un noviazgo de larga duración".

"Es necesaria una relación no muscular. El tema de los inmigrantes no se afronta diciendo que es problema de un solo país. Sobre esto opinamos lo mismo (...) Este no es un problema italiano o francés, es un problema europeo", manifestó Renzi.

El primer ministro italiano defendió la necesidad de "un binomio conformado por la solidaridad y la responsabilidad" y llamó a evitar "histerias y egoísmos" porque -refirió- "la prioridad es hacer prevaler las razones que nos unen", como la Unión Europea.

Hollande, a su vez, tomó la palabra para asegurar que las relaciones entre ambos países son "excelentes" pese a la situación generada en Ventimiglia.
Sobre Ventimiglia, defendió que Francia "solo ha aplicado las reglas que se deben aplicar" en el Viejo Continente y recordó que "no hay confines cerrados" sino controles que se aplican.

Reiteró su negativa al programa de repartición de cuotas de inmigrantes, que "no merece ser tomado en consideración", pero reconoció al mismo tiempo que "ningún país puede cargar por sí solo con el peso de la inmigración".

"Se necesita la solidaridad y la responsabilidad de todos (...) Es un problema que implica a toda Europa y es cierto que tenemos el deber de ayudar a Italia a acoger a estas personas en nombre de los valores europeos", dijo el dirigente francés.
Asimismo se mostró partidario de atajar rápidamente el flujo de inmigración en el Mediterráneo y, para ello, aseguró estar "trabajando en un nuevo Gobierno en Libia", donde el vacío de poder ha convertido al país norteafricano en principal puerto de partida para quienes huyen de la miseria y de la guerra.

Renzi se mostró optimista y dijo que el Consejo Europeo convocado de manera extraordinaria para el jueves "podrá echarnos una mano para resolver el problema de la inmigración".

El otro tema capital de este encuentro bilateral fue la crisis de Grecia, que apura los plazos para alcanzar el lunes un acuerdo con sus acreedores internacionales en relación con su deuda.

Ambos líderes mostraron también convergencias en este sentido y manifestaron su deseo de alcanzar un acuerdo lo antes posible pero, al mismo tiempo, reclamaron esfuerzos al Ejecutivo heleno de Alexis Tsipras, que se niega a tocar puntos como las pensiones más bajas.

"Sobre Grecia ya no hay tiempo que perder. Cada segundo tiene su importancia", subrayó Hollande, que defendió la necesidad de "actuar con sentido de solidaridad" hacia el pueblo heleno pero también "conforme a las reglas" que gobiernan la zona del euro.

Renzi, por su parte, aseguró: en la Unión Europea "estamos convencidos de la necesidad de ofrecer una solución a Grecia para permanecer en el euro, pero se necesita un esfuerzo recíproco procedente de las dos partes".

El mandatario italiano consideró que hay "condiciones para un acuerdo con Grecia", mientras que Hollande rehusó pronunciarse y aseguró no ser "ni optimista ni pesimista".

En relación con un "Grexit", la hipotética salida de Grecia del euro, el mandatario francés confía en "un acuerdo lo más duradero y estable posible", porque, a su juicio, si el Estado heleno sale del euro, la situación derivada no beneficiaría a ninguna parte.

En este escenario, el jefe del Ejecutivo italiano rechazó un efecto contagio porque "la música ha cambiado" en el país transalpino gracias a las reformas estructurales que ha impulsado.







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