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En China

Las primeras damas de EE.UU. y China fomentan sus lazos culturales

La visita de Michelle Obama tiene un carácter apolítico y no hablarán de derechos humanos.

Macarena Vidal. Pekín Actualizada 21/03/2014 a las 20:32
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Michelle Obama saluda al presidente chino durante su visita

Las primeras damas de EEUU, Michelle Obama, y China, Peng Liyuan, se reunieron este viernes en Pekín en una serie de encuentros para fomentar los lazos culturales y educativos bilaterales, y a alguna de las citas se sumó a última hora el presidente chino, Xi Jinping.

La Casa Blanca ha subrayado que el viaje de la primera dama, a la que acompañan también su madre, Marian Robinson, y sus dos hijas, Sasha y Malia, tiene un carácter estrictamente apolítico. No se espera, por tanto, que en la gira de una semana de duración y que le llevará, además de Pekín, a Xian y Chengdu, aborde asuntos como los derechos humanos.

La visita había causado gran expectación en China, al poner codo con codo a la popular primera dama estadounidense con su homóloga china, que, ya famosa como cantante de música tradicional antes de su matrimonio, ha roto moldes con sus predecesoras -siempre en un segundo plano y discretamente vestidas- por su sentido de la moda y su elegancia al acompañar a su marido en viajes al extranjero.

Para poner énfasis en la ausencia de política, los primeros actos que compartieron este viernes las esposas de los dos hombres más poderosos del mundo estuvieron relacionados con la educación, al visitar un centro de enseñanza secundaria, y la cultura china más tradicional. Obama y Peng participaron, durante la visita a la escuela, en una actividad de caligrafía china.

La esposa del presidente Barack Obama también se animó al pasar por un aula donde se practicaba el deporte chino por excelencia, el pingpong, a probar unas voleas, si bien Peng -vestida con traje de chaqueta y tacones, al contrario que Michelle, ataviada con unos pantalones anchos y zapato plano- declinó sumarse al juego.

La mañana concluyó con un recorrido por la Ciudad Prohibida, la antigua residencia de los emperadores.

En la tarde se produjo una sorpresa: después de que el Gobierno chino hubiera rechazado confirmar si se produciría un encuentro entre Michelle Obama y Xi Jinping, el presidente chino compareció junto a su esposa en Diaoyutai, la residencia para dignatarios extranjeros en Pekín, antes de la cena y espectáculo que ambas primeras damas iban a compartir.

En declaraciones al comienzo del encuentro, Xi aludió a la importancia de las relaciones bilaterales entre China y EEUU y destacó "mi sólida relación de trabajo y amistad personal ya establecida" con Barack Obama.

Por su parte, la primera dama estadounidense bromeó que en su primer día de visita había demostrado que el pingpong "no se me da tan bien".

La presencia de Xi -por otra parte, una muestra de cortesía- dejó claro que, cuando se trata de las relaciones entre las dos grandes potencias económicas, la política nunca queda de lado. Ambos países tienen demasiados intereses en juego.

Y las palabras de Michelle subrayaron la estrategia de EEUU en esta visita: crear simpatía y confianza entre dos países muy entrelazados comercialmente pero que en el ámbito diplomático se ven en ocasiones con suspicacia.

No en vano, la visita de la primera dama está llena de guiños culturales hacia el país anfitrión, como el hecho de que viaje acompañada de su madre y sus hijas: las "tres generaciones bajo un mismo techo" están consideradas un ideal confuciano de armonía y amor filial.

Aunque este gesto no ha estado exento de polémica en EEUU, donde la primera dama ha recibido críticas por incluir a sus familiares en el viaje, sufragado con dinero público y en el que durante su estancia en Pekín se aloja en una suite de más de 8.000 dólares la noche.

Con su énfasis en la educación durante la visita -tiene previsto celebrar una mesa redonda sobre este asunto, así como visitar otros dos centros educativos-, Michelle Obama también busca conectar con los ideales de una China que valora la educación y la disciplina.

Aparentemente, también enviará un mensaje velado, o así lo han interpretado internautas chinos, al reservar un almuerzo en Chengdu en un restaurante tibetano.

Los medios oficiales chinos han acogido con entusiasmo el esperado encuentro entre las dos primeras damas, si bien han puesto el énfasis sobre todo en el aspecto y el sentido de la moda de ambas.

Así, el diario oficial 'China Daily' publicaba una serie de imágenes de ambas bajo el título "Estilosas Primeras Damas".

En este sentido, ninguna de las dos defraudó a estos medios: para la cena de este viernes, Peng lucía una elegante versión moderna del qipao tradicional chino, de color negro, acompañado de sandalias de alto tacón, mientras que Obama había optado por un vestido de encaje rojo y zapatos cerrados del mismo color.







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