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Romney, el empresario mormón que vio frustrado su sueño presidencial

El exgobernador de Massachussetts se vio obligado este martes a pronunciar un discurso que, horas antes, confesó no haber escrito siquiera: el de la derrota.

Lucía Leal (Efe). Washington Actualizada 07/11/2012 a las 08:40
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Mitt RomneyAFP

Mitt Romney, un exitoso empresario con un sólido historial como gobernador, vio este martes frustrado un sueño presidencial que persiguió durante un lustro y que le habría convertido en el primer mandatario mormón de la historia de EE.UU. 

El exgobernador de Massachussetts, de 65 años, se vio obligado a pronunciar un discurso que, horas antes, confesó no haber escrito siquiera: el de la derrota. "Acabo de llamar al presidente (Barack) Obama para felicitarle por su victoria", dijo Romney ante decenas de miles de simpatizantes en Boston (Massachusetts).

Esas palabras pusieron punto final a un sueño que el republicano esbozó probablemente desde niño, cuando su padre George Romney intentó infructuosamente su propia carrera a la presidencia, y puso en marcha definitivamente en 2007, con una competición en las primarias en la que finalmente se impuso el senador John McCain.

"Lo hemos dado todo en esta campaña", aseguró Romney, a quien las proyecciones adjudican únicamente uno de los "estados bisagra", Carolina del Norte, a falta de que se decida la carrera en Florida.

A sus 65 años, Romney fue designado candidato presidencial del Partido Republicano durante su convención nacional el pasado 28 de agosto en Tampa (Florida), tras vencer a una decena de rivales en las primarias, y su campaña ha gastado cerca de 1.000 millones de dólares en el intento de llevarle al Despacho Oval.

Con rostro de actor de Hollywood y peinado siempre impecable, Romney ha aplicado a la carrera presidencial el mismo tesón y disciplina que usó como misionero en Francia hace cuatro décadas, y ha prometido aplicar las mismas recetas que le llevaron al éxito con la empresa Bain Capital para impulsar la economía de EE. UU.

En las últimas semanas, para atraer a los votantes indecisos, Romney moderó su retórica conservadora en asuntos como inmigración, recortes tributarios o derechos reproductivos de la mujer.

Sus detractores lo acusaron de ser una "veleta" que cambia de postura por conveniencia, subrayando, por ejemplo, su idea de la "autodeportación" de los inmigrantes indocumentados para luego respaldar una reforma que extienda visas a extranjeros con educación universitaria y altas destrezas laborales.

Su peor momento fue, quizá, la difusión de un vídeo grabado en secreto en mayo pasado en el que se mofaba del "47%" de los estadounidenses que apoya a Obama, cimentando la percepción de que no entiende las dificultades del ciudadano de a pie.

Romney prometía reducir la injerencia del Gobierno, recortar impuestos y revocar la reforma sanitaria de 2010, generando un agrio debate sobre estos temas.

Nacido en Detroit (Michigan) el 12 de marzo de 1947, en el seno de una familia con profundas raíces políticas y religiosas, Willard Mitt Romney se presenta como un hombre de familia y un líder conservador de profunda fe y pragmatismo.

Ganó en Massachusetts en parte porque "vendió" su éxito como organizador de las Olimpiadas de Invierno en Salt Lake City (Utah) entre 1999 y 2002.

Como gobernador, entre 2003 y 2007, redujo un déficit de 3.000 millones de dólares y promulgó una ley de reforma sanitaria, similar a la que puso en marcha Obama en 2010 y que ahora promete revocar.

Colmado de privilegios -se educó en la Universidad Brigham Young, una institución mormona en Utah, y después en Harvard-, Romney también atravesó adversidades políticas y personales que, según sus allegados, pusieron a prueba su capacidad de responder a las crisis.

Perdió la contienda por el escaño de Massachusetts ante el Senado en 1994 frente al senador demócrata Ted Kennedy, y también la candidatura presidencial en 2008, tras una reñida disputa en la que invirtió 110 millones de dólares, incluyendo 45 millones de su propio bolsillo.

Además de sufrir un accidente automovilístico en una zona rural de Francia en 1968, otro drama fue cuando su esposa Ann, con quien lleva casado 43 años, fue diagnosticada de esclerosis múltiple en 1998. Romney se casó con Ann Davies en 1969, tras cortejarla durante toda la secundaria, y logró convertirla al mormonismo. Ambos tienen cinco hijos y el menor, Craig, de 31 años, que habla español, ha tenido un papel clave para atraer el voto hispano

"Ann habría sido una primera dama maravillosa", dijo hoy un nostálgico Romney a sus seguidores.

"Me hubiera gustado tanto haber sido capaz de poder colmar vuestras esperanzas de poder liderar el país en otra dirección. Pero el país ha elegido otro líder, y Ann y yo os pedimos que os unáis a nosotros para rezar por él y por este gran país", concluyó. 
Mitt Romney, un exitoso empresario con un sólido historial como gobernador, vio este martes frustrado un sueño presidencial que persiguió durante un lustro y que le habría convertido en el primer mandatario mormón de la historia de EE.UU. 

El exgobernador de Massachussetts, de 65 años, se vio obligado a pronunciar un discurso que, horas antes, confesó no haber escrito siquiera: el de la derrota. "Acabo de llamar al presidente (Barack) Obama para felicitarle por su victoria", dijo Romney ante decenas de miles de simpatizantes en Boston (Massachusetts).

Esas palabras pusieron punto final a un sueño que el republicano esbozó probablemente desde niño, cuando su padre George Romney intentó infructuosamente su propia carrera a la presidencia, y puso en marcha definitivamente en 2007, con una competición en las primarias en la que finalmente se impuso el senador John McCain.

"Lo hemos dado todo en esta campaña", aseguró Romney, a quien las proyecciones adjudican únicamente uno de los "estados bisagra", Carolina del Norte, a falta de que se decida la carrera en Florida.

A sus 65 años, Romney fue designado candidato presidencial del Partido Republicano durante su convención nacional el pasado 28 de agosto en Tampa (Florida), tras vencer a una decena de rivales en las primarias, y su campaña ha gastado cerca de 1.000 millones de dólares en el intento de llevarle al Despacho Oval.

Con rostro de actor de Hollywood y peinado siempre impecable, Romney ha aplicado a la carrera presidencial el mismo tesón y disciplina que usó como misionero en Francia hace cuatro décadas, y ha prometido aplicar las mismas recetas que le llevaron al éxito con la empresa Bain Capital para impulsar la economía de EE. UU.

En las últimas semanas, para atraer a los votantes indecisos, Romney moderó su retórica conservadora en asuntos como inmigración, recortes tributarios o derechos reproductivos de la mujer.

Sus detractores lo acusaron de ser una "veleta" que cambia de postura por conveniencia, subrayando, por ejemplo, su idea de la "autodeportación" de los inmigrantes indocumentados para luego respaldar una reforma que extienda visas a extranjeros con educación universitaria y altas destrezas laborales.

Su peor momento fue, quizá, la difusión de un vídeo grabado en secreto en mayo pasado en el que se mofaba del "47%" de los estadounidenses que apoya a Obama, cimentando la percepción de que no entiende las dificultades del ciudadano de a pie.

Romney prometía reducir la injerencia del Gobierno, recortar impuestos y revocar la reforma sanitaria de 2010, generando un agrio debate sobre estos temas.

Nacido en Detroit (Michigan) el 12 de marzo de 1947, en el seno de una familia con profundas raíces políticas y religiosas, Willard Mitt Romney se presenta como un hombre de familia y un líder conservador de profunda fe y pragmatismo.

Ganó en Massachusetts en parte porque "vendió" su éxito como organizador de las Olimpiadas de Invierno en Salt Lake City (Utah) entre 1999 y 2002.

Como gobernador, entre 2003 y 2007, redujo un déficit de 3.000 millones de dólares y promulgó una ley de reforma sanitaria, similar a la que puso en marcha Obama en 2010 y que ahora promete revocar.

Colmado de privilegios -se educó en la Universidad Brigham Young, una institución mormona en Utah, y después en Harvard-, Romney también atravesó adversidades políticas y personales que, según sus allegados, pusieron a prueba su capacidad de responder a las crisis.

Perdió la contienda por el escaño de Massachusetts ante el Senado en 1994 frente al senador demócrata Ted Kennedy, y también la candidatura presidencial en 2008, tras una reñida disputa en la que invirtió 110 millones de dólares, incluyendo 45 millones de su propio bolsillo.

Además de sufrir un accidente automovilístico en una zona rural de Francia en 1968, otro drama fue cuando su esposa Ann, con quien lleva casado 43 años, fue diagnosticada de esclerosis múltiple en 1998. Romney se casó con Ann Davies en 1969, tras cortejarla durante toda la secundaria, y logró convertirla al mormonismo. Ambos tienen cinco hijos y el menor, Craig, de 31 años, que habla español, ha tenido un papel clave para atraer el voto hispano

"Ann habría sido una primera dama maravillosa", dijo hoy un nostálgico Romney a sus seguidores.

"Me hubiera gustado tanto haber sido capaz de poder colmar vuestras esperanzas de poder liderar el país en otra dirección. Pero el país ha elegido otro líder, y Ann y yo os pedimos que os unáis a nosotros para rezar por él y por este gran país", concluyó. 







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