Los deberes: desiguales y sin regular

La queja por el exceso de deberes escolares ha saltado de la esfera íntíma a la actualidad pública. Una madre madrileña, Eva Bailén, inició el año pasado una recogida de firmas a través de la plataforma change.org para pedir "la racionalización de los deberes en el sistema educativo español". Ha recogido más de 200.000 apoyos y ha conseguido que se hable mucho de los deberes.

Distintos organismos llevan tiempo advirtiendo de que los niños españoles tienen más deberes que la media de países europeos y obtienen peores resultados académicos. Según la OCDE, España es el quinto país del mundo con más deberes: seis horas y media a la semana en la ESO. Recientemente también ha dado la voz de alarma la Organización Mundial para la Salud (OMS). En su Encuesta sobre la salud de los niños en edad escolar señala que a los 11 años el 34% de los niños y el 25% de las niñas se sienten agobiados por el exceso de ejercicios para casa. A los 15 años, siete de cada diez chicas y seis de cada diez chicos se sienten presionados por este tema.

En España, los deberes no están regulados. Cada colegio y cada profesor organiza las tareas escolares como quiere. La Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos de Aragón critica que la carga comienza cada vez antes, y hay niños de Infantil que ya tienen deberes. Muchas familias se ven obligadas a recurrir a profesores particulares y academias. Las familias con desventajas socioeconómicas se ven perjudicadas. Distintas voces aseguran que los deberes generan desigualdad y fracaso escolar. Frente a los que defienden que ayudan a generar hábito de estudio, autonomía y afianzar conocimientos.

Tiempo dedicado a los deberes en la ESO en España, según la OCDE

La presión por los deberes

Dos puntos de vista

Una madre

Flor Miguel (presidenta de FAPAR)

"Los deberes generan desigualdades y fracaso escolar"

La Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos de Aragón (FAPAR) apuesta por la "racionalización" de los deberes escolares, critica el exceso de tareas y las desigualdades que éstas generan en las familias. "Se pueden crear hábitos de muchas maneras, sin necesidad de inundarlos a deberes. Nos preocupa que cada vez los niños tienen más deberes a edades más tempranas, incluso en Infantil, recortando su tiempo libre y el juego", afirma Flor Miguel, presidenta de FAPAR.

La lucha contra la desigualdad es una de las grandes batallas de FAPAR. "Los deberes generan más desigualdades y fracaso escolar. Hay familias que apuntan a sus hijos a academias o les ayudan en casa con los deberes. Pero hay muchas que no pueden hacerlo, lo que aumenta las desigualdades, pone a estos niños en desventaja respecto a sus compañeros y les señala en el aula. La escuela debe dar las mismas oportunidades a todos los niños, independientemente de su situación socioconómica", asegura Flor Miguel.

"Deberíamos concienciarnos todos, familias y profesores, y aprovechar este momento de debate sobre cambios metodológicos para racionalizar los deberes. Es difícil regular este tema. Creo que en Infantil y Primaria no debería haber deberes, y en Secundaria de manera limitada. Tienen que ser tareas que les gusten y les motiven", afirma Flor. Pone como ejemplo que su hija, en 4º de la ESO, invierte unas tres horas diarias en los deberes, lo que considera "excesivo".

Una profesora

Cristina del Pozo (profesora de Primaria en el colegio Espartidero de Zaragoza)

"Los deberes limitados son buenos para crear hábitos y desarrollar autonomía"

Cristina del Pozo, profesora de Primaria en el colegio Espartidero de Zaragoza, está "a favor de los deberes, pero muy limitados en el tiempo y en la forma". Propone unos 10 o 15 minutos diarios para los primeros cursos de Primaria y hasta tres cuartos de hora para los mayores. "Los deberes bien diseñados ayudan a crear hábitos, a afianzar lo aprendido en clase, a que cada niño encuentre su espacio y su tiempo, a enfrentarse a la incertidumbre, a desarrollar la creatividad", afirma Cristina.

"Pero hacer una o dos horas de deberes al día en Primaria no tiene sentido. El tiempo libre y el juego son tan importantes como lo que se hace en clase. El deporte, el juego, la música y el dibujo son claves en el desarrollo cognitivo y la felicidad de los niños", subraya.

Esta profesora (ahora tutora de 6º pero que ha impartido clase en todos los cursos de Primaria) insiste en que los deberes deben fomentar la creatividad, en que los niños los hagan solos y que los padres no los corrijan. "Los niños pueden hacer los deberes solos, en clase les damos las herramientas para ello. El éxito de un niño no tiene que depender de las características socioeconómicas de sus familias", asegura. También reconoce que para una minoría puede ser beneficiosa la ayuda puntual de un profesor particular o una academia.

¿Y en vacaciones? "El tiempo libre lo tienen que gestionar las familias. Que ellas decidan qué es bueno y qué quieren hacer con sus hijos. Hay padres que nos piden deberes y los profesores podemos hacer recomendaciones personalizadas", apunta.

Testimonio

“No puede ser que los niños estén ocho horas en el colegio y después dos o tres en casa”

Son las 17.00 y Leo sale por la puerta de su clase de segundo de Primaria en el colegio Cortes de Aragón. Tras ocho horas en el colegio (de las cuales cinco horas son lectivas) y un pequeño descanso para merendar, vuelve al trabajo. Los deberes le esperan sobre la mesa. Se levanta, se sienta, hace una carilla de sumas; se levanta, se sienta otra vez y hace un par de ejercicios más... Así hasta que finalmente consigue terminarlos. “Y algunos días se nos hace la hora de la cena”, asegura Cristina Pemán, su madre.

Esta zaragozana de casi 37 años tiene claro cuál es el problema. “Después de ocho horas en el colegio, es complicado que los niños se sienten y se concentren para hacer los deberes, por lo que estás mucho rato intentándolo”, puntualiza. Por ello, algunas tardes, las tareas escolares se alargan durante dos y tres horas. “Se supone que deben costar unos 20 minutos y si los hacen sin parar es probable que tengan esa duración, pero no todos los niños tienen esa concentración”, recalca.

Por ejemplo, Leo es muy inquieto, por lo que tarda en concentrarse y, de vez en cuando, se despista. “Poco a poco va madurando y comprende que es una obligación”, subraya. Sin embargo, le sigue entristeciendo que los niños no tengan mucho tiempo para jugar. “En la cafetería-librería Dídola -que ella regenta- vamos a hacer un taller de plantar fresas. En un día normal, sería impensable poder acudir”, lamenta.

Para intentar evitarlo, el año pasado trató de movilizar a los padres y madres del centro en el que estudia su hijo. “En sí que aprenden a escribir, les empiezan a mandar ejercicios para casa. Por ello, decidí documentarme y acudí a una de las primeras reuniones con fotocopias para hablar con los padres y la profesora”, relata. Sin embargo, su iniciativa no contó con el respaldo de muchos de ellos.

Desde su punto de vista, a pesar de que hay tareas que es útil realizar en casa -como las matemáticas, las redacciones o los trabajos de investigación-, la gran mayoría se basan es repetir lo mismo que han hecho en clase y logran que padres e hijos acaben discutiendo. “Si con ocho horas de clase durante cinco días a la semana no es suficiente, es que algo estamos haciendo mal”, subraya.

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Tú opinas

¿Deberían regularse los deberes?

Si
No

¿Los deberes ayudan a mejorar el rendimiento escolar de los niños?

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¿Los deberes generan desigualdad?

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No
Autores
Paula Figols y Marta Sádaba
Rubén Torres / Diseño y maquetación
M. Ordovás y D. García / Video
Mapi Rodríguez y Elena de la Riva / Documentación