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Gastronomía
Alta gastronomía

¿La cocina atrae turismo?

Dos expertos gastrónomos abordan, desde distintas perspectivas, el fenómeno de la alta cocina española en los últimos años. Francisco Abad reflexiona sobre el hecho tan cacareado de que la gastronomía atrae turismo. Caius Apicius lo hace a partir del cierre del mítico Can Fabes.

Francisco Abad Alegría. Madrid Actualizada 12/09/2013 a las 15:58
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La gastronomía, y su papel en el turismoALMOZARA

En general, la afirmación de que la gastronomía es un importante motor de la industria turística, es correcta. Salvo para ver las ballenas de Sudamérica, las cataratas de Iguazú o las pirámides de Egipto, el festivo paseo turístico por lugares más o menos exóticos se potencia muy positivamente por una gastronomía atractiva en calidad y precio. Cuando falla la comida, en ausencia de un atractivo monumental o paisajístico de gran peso específico, se produce una contrapropaganda que rápidamente diezma el concurso turístico.

Esto asumido, vayamos a lo que ha ocurrido en nuestro país en los últimos 20 años. Especialmente a finales del siglo XX, la machacona publicidad de la alta gastronomía española como impulsora del turismo, resulta agobiante, acrítica e insostenible. Era y es una obsesiva consigna que todo lo cubre y acaba encumbrando, es curioso, solo a unos pocos. Permítanme un ejemplo. ¿Alguna vez Madrid ha atraído por sus grandes restaurantes –varios ya cerrados o en declive– a las multitudes de turistas? Imagínense a los turistas nacionales y foráneos agolpados a las puertas del añejo Lhardy, de los extintos Jockey, Balzac, Príncipe de Viana... de todos los nombres que quieran poner aquí. Absurdo. La mayoría de los visitantes quieren ver la ciudad, su ambiente, sus museos, y comen en restaurantes de nivel medio o bajo, totalmente ajenos a tan alta restauración, por cierto no nacida en fechas recientes.

Dicho sea de paso, los restaurantes de máximo nivel, con Madrid a la cabeza, van perdiendo su clientela en la medida en que se restringe la Visa oro de los próceres de todo pelaje y los acaudalados de verdad se refugian en la reclusión de reuniones alejadas de las cámaras fotográficas. Lo mismo ocurre con los restaurantes señeros del impulso turístico español; acaban cerrando una parte del año para repensar y proyectar nuevas creaciones, es decir, cuando la clientela flaquea tanto que mantenerlos abiertos es ruinoso. Vamos, que los motores del turismo por la fuerza de la gastronomía, están a medio gas y no llegan a movilizar a las masas de turistas que desembarcan en nuestro país en busca, al parecer, de lo culinariamente excelso.


La evidencia

A pesar de lo tozuda que resulta la realidad, hay gente empeñada en hacernos ver que las cosas son de otro modo. Por ejemplo, en agosto de 2012 se firmó un convenio entre el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio y la Academia Española de Gastronomía, para promocionar, al parecer "sin contrapartidas económicas", la gastronomía española como motor turístico. Los firmantes convinieron en que "la gastronomía es uno de los atractivos más importantes de España", lo que resulta evidente por el devenir cotidiano, pero el detalle del convenio quedaba nublado por la previa promoción a partir de iniciativas subvencionadas de todo tipo, de eventos gastronómicos, portavoces (siempre los mismos) de la vanguardia culinaria española y hasta entidades universitarias. A mayor abundamiento, los mismos protagonistas repitieron el mensaje en noviembre de 2012, en la concesión de los Premios Nacionales de Gastronomía; en esa ocasión, las pretéritas alabanzas a los cocineros de vanguardia, cedieron a la evidencia de que "los más de 25.000 restaurantes de todo el país contribuyen al turismo, dan prestigio y crean mano de obra". Casi cierto, salvo lo del prestigio, porque hay cada garito que ¡ya, ya!


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  • EAE-D12/09/13 00:00
    Sinceramente no se si la cocina en sí misma es capaz de atraer turismo, pero si entiendo que una buena actividad gastronómica, unida a estrategias de publicidad y de mercadotecnia de primer nivel internacional, puede representar una combinación tan atractiva como positiva a la hora de fomentar la llegada de extranjeros hacia nuestro suelo. En realidad, creo que la mercadotecnia hoy es capaz de conseguir ese efecto asociada a cualquier rubro, y es por eso que ha alcanzado semejante nivel de popularidad dentro de las organizaciones de España y de cuaqluier lugar del mundo. Para conocer y establecer con eficacia esas estrategias, es decisiva la intervención de personal especializado en la materia, egresado de cursos de marketing como este: http://www.eae-deusto.es/master-en-direccion-de-marketing-y-ventas-semipres/inicio.html





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