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Restaurante

Restaurante Palomeque: flexible y adaptado a todos los bolsillos

Antes de acudir a este restaurante conviene reservar. Pero lo cierto es que muchos clientes se acomodan en la barra del Palomeque, donde la contemplación de un vistoso surtido de tapas supone un deleite para la vista.

A. Toquero. Zaragoza Actualizada 09/09/2013 a las 15:35
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La barra del restaurante Palomeque de ZaragozaHA

Uno tiene la impresión de que este restaurante es más reconocido fuera de Zaragoza que dentro. Tal vez por ese aire hasta cierto punto cosmopolita que se respira, donde gente muy diversa encuentra y comparte un espacio más bien reducido. Esta es una de sus señas de identidad: un comedor pequeño con pocas mesas donde, si como sucede casi todos los días, está lleno, no queda otra que intentar acomodarse en la barra. La típica imagen que vemos en tantas películas americanas de clientes comiendo acodados en la barra de una cafetería se repite a diario en Palomeque, así que ya les adelanto tres impresiones muy habituales tras visitar este restaurante: que el roce hace el cariño, que la sensación de cierto bullicio forma parte de su ADN y que el escenario condiciona bastante cómo se come o cena en él. 


Encontrar la fórmula

Hace ya unos cuantos años que Jesús Miguel Arlés y Fernando Mallenco dieron con la fórmula, su fórmula, que también interpreta en la cocina David Pardos. No hay menús (excepto para grupos), de forma que su propuesta gastronómica se articula a partir de una carta de especialidades y de las sugerencias del día, donde suele haber una veintena que se renueva constantemente. Buen producto, sin grandes elaboraciones y muy centrado en la cocina tradicional, con algún toque especial si la receta lo admite, y donde sobre el plato se reconoce perfectamente lo que se está comiendo. No hay más secretos.

Desde este punto de partida, si uno quiere darse un homenaje y gastarse 60 o 70 euros lo puede hacer perfectamente (la carta de vinos, cavas, champanes y licores da mucho juego), pero si se decide invertir 15 euros en la comida, igualmente es posible. Y curiosamente, degustando productos muy parecidos.

Es lo que tiene la flexibilidad de su propuesta: de muchos platos de las sugerencias hacen medias raciones y bastantes de esas recetas, a su vez, se presentan en la barra en forma de tapas.

Por ejemplo, combinar unas tapas de risotto, de merluza de pincho y de chuletón sale por 15 euros, y hacerlo con una de arroz con bogavante, manitas a la riojana y huevo escalfado con longaniza de Graus, por 10. Si la opción elegida es la media ración de una de las verduras de la carta de sugerencias y otra de solomillo, con la copa de vino, la cuenta puede salir por 18 o 20 euros. Y ya se lo adelanto, en los dos casos se come bien. Es otra de sus características: las raciones son generosas e incluso en el formato de tapa llaman la atención. De ahí que la barra luzca tan vistosa y que a muchos clientes no les importe, e incluso lo prefieran si tienen prisa, acomodarse en ella.

Aunque a la carta de sugerencias se van incorporando cada día platos nuevos, hay algunas recetas que casi siempre están, esas en las que la calidad la marca el hecho de contar o no con un buen proveedor. Y en el caso del pescado lo deben tener porque el cogote de merluza o la merluza de pincho son para nota.


Especialidades

La otra carta, la de especialidades, no varía tanto. Está muy pensada para compartir alrededor del jamón, curados ibéricos o queso; propuestas muy de la casa como las Delicias Palomeque (salmón ahumado Domínguez, bacalao marinado, virutas de foie, jamón ibérico y crujientes de langostinos); la salmuera con hielo pilé y limón; un amplio abanico de ensaladas; huevos rotos; la opción de degustar un surtido de tapas variadas o el punto de cocina más moderna que aportan los 'carpaccios' de ternera con láminas de queso de Zamora y de bacalao.

El tratamiento del vino también merece algún comentario: copas Riedel en la mesa, los vinos, cada uno a su temperatura, perfectamente climatizados, y precios muy ajustados. Además, se ofrece la opción de degustar cada plato con uno diferente o pedir la botella y si se beben dos copas, pagar por lo que se ha consumido.

Y una cosa más: el cocido de los jueves volverá a estar disponible después del Pilar, otro de los clásicos de este restaurante para los días más fríos.

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