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Gastronomía
Fruta de temporada

El melón bueno, que pese mucho

En producción y consumo, el melón tiene pocos competidores, y su temporada se alarga cada vez más con los que llegan en invierno de Brasil, Argentina o Panamá. En esta época, además, son muy buenos, y en Aragón sabemos muy bien cómo elegirlos.

A. Toquero. Zaragoza Actualizada 20/08/2013 a las 10:44
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El melón es uno de los frutos más consumidos en veranoALMOZARA FOTOGRAFIA

El mes de agosto todavía es época de buenos melones; de los mejores, incluso. Lo confirma Javier Monge, propietario de Frutas Monge, uno de los tres mayoristas de frutas y hortalizas más importantes de Mercazaragoza."La temporada arranca a mediados de mayo con los de invernadero que llegan de Almería y Murcia, continúa por Extremadura, y en septiembre y octubre llegan al mercado los que se cosechan en Castilla-La Mancha", explica Monge.

Aragón, de momento, queda fuera del circuito de producción. En los secanos más agresivos se podrían cultivar, pero haría falta mucha agua, y en las zonas de huerta, también, pero no es el cultivo más rentable. En cualquier caso, hay contadas, pero muy notables excepciones. En Cofita, una pedanía de Fonz (Huesca), la empresa hortofrutícola Hermanos Pueo Buil comercializa alrededor de 100.000 kilos al año, una producción que podría parecer importante, pero que da justo para que los prueben en la provincia de Huesca, y poco más.


El de Cofita, una joya

El melón de Cofita es un piel de sapo, como la mayoría del mercado; eso sí, de la variedad sancho, una de las de más calidad. "Yo diría que en el paladar no es ni tierno ni duro, pero lo más importante es que no se agarra a la garganta, como el típico de La Mancha, y el punto de azúcar es el justo, sin ser demasiado dulce", comenta Javier Pueo, gerente de la empresa.

Mucho más modesta es la aportación de Javier Enguid, de Frutas Enguid, en María de Huerva. Explica Javier que "tenemos cuatro o cinco 'palos' o líneas de melón a los que ya dimos salida a principios de agosto". Y hasta aquí podemos contar. Poco más se cultiva en Aragón. En Botorrita y Alfamén, algo, pero son producciones que no van más allá de los tres o cuatro mil kilos.

Pero esta circunstancia no quiere decir que su consumo sea pequeño. Por ejemplo, tan solo Frutas Monge vende semanalmente en Aragón 20.000 kilos, y si nos atenemos a los fríos números de superficie cultivada y de producción, se trata de la segunda hortaliza en importancia, después del tomate. Porque sí, el melón es una hortaliza, no una fruta.

Pertenece a la familia de las cucurbitáceas, que incluye alrededor de 850 plantas herbáceas, entre las que se encuentra su pariente el pepino, del que muchos se acuerdan más veces de las que quisieran al abrir un melón .

Estos datos, lo que también ponen en evidencia es que alrededor de esta hortaliza se mueve un negocio muy importante.
En la actualidad, la práctica totalidad de las variedades que copan el mercado son híbridas, es decir, provienen del cruce de dos padres y no se pueden reproducir, lo que obliga a los agricultores a pasar, sí o sí, por las casas de semillas. José María Álvarez, jefe de la Unidad de Tecnología en Producción Vegetal del CITA, comenta algunas de las ventajas de los híbridos frente a las variedades autóctonas: "Suelen ser muy uniformes, con una cantidad de azúcares superior a la de sus padres y muy homogéneos en su maduración".

Esta forma de producir melones, que se ha consolidado en los últimos años, también ha acentuado su estandarización. Los consumidores cada vez demandan tamaños más pequeños, que no superen los tres kilos, algo que curiosamente en Aragón no sucede. "Nos gustan grandes -asegura Javier Monge-, cuanto más gordos, mejor; de hasta ocho kilos me los piden en algunas fruterías". Y no nos falta razón a la hora de exigir estos formatos. "El melón que es bueno tiene que pesar mucho , es la mejor garantía de su calidad", confirma Javier Pueo.


El futuro

Sin embargo, el presente y el inmediato futuro marcan nuevas tendencias que , probablemente, se acaben imponiendo. Desde luego, la apuesta más clara pasa por conseguir ejemplares más pequeños, de kilo o kilo y medio. Pero hay más. En España no, pero en el resto de Europa se imponen las coloristas tarrinas que mezclan variedades cantalupo, galia, piel de sapo… También se están haciendo muchas pruebas para presentarlos con la carne roja, blanca, verde o amarilla. No faltan tampoco proyectos para hacer aguardientes y licores a partir de la obtención de vino de melón , y hasta hay quien se ha propuesto innovar vendiéndolos con sabor a limón.

En fin, tradición y modernidad, frente a frente. Es lo que toca en estos tiempos, también a la hora de hablar de melones. En cualquier caso, lo dicho, hasta en septiembre podemos disfrutar todavía de los mejores.

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