La recuperación de las riberas del Ebro se completará finalmente en julio con la apertura de la red de quioscos que jalonarán todo el tramo urbano para que zaragozanos y visitantes puedan almorzar, cenar o tomar, simplemente, un refresco. La oferta lúdica será variada, ya que el adjudicatario de cuatro de los seis nuevos establecimientos, Pedro Gil, programará animación de calle, conciertos de música, monólogos y actuaciones de payasos para atraer al público a las riberas. La contratista de las obras se ha comprometido a entregar las instalaciones a sus explotadores para que puedan abrir el 30 de junio, aunque las obras acaban de comenzar esta semana.
Pedro Gil, que regenta el Café Chipre, señaló que los costes se han duplicado porque se decidió, una vez adjudicados los quioscos, que los edificios modulares descansaran sobre pilotajes por motivos de seguridad. "La inversión rondaba los 100.00 euros por edificio, pero esa cifra ya se alcanza con lo que cuesta el pilotaje y la losa de cimentación que no se habían previsto", explicó.
Los locales abrirán con horario de cafetería, lo que garantiza que den servicio hasta las dos y media de la madrugada los fines de semana. Se repartirán por la margen derecha (Muro del Actur, la arboleda de Macanaz, puente de Hierro y Las Fuentes) y por la izquierda (la playa de La Almozara y Tenerías).
Los quioscos son modulares, de entre 50 y 150 metros cuadrados de superficie. La contratista que debe fabricarlos, Iaso, ya tiene todo el material listo. Sobre una estructura metálica se irán montando "in situ" las fachadas, compuestas de lamas cerámicas.
El único quiosco que iba a funcionar todo el año era el de la arboleda de Macanaz, destinado a un restaurante con terraza, pero los elevados costes han llevado a Pedro Gil a ampliar el periodo de apertura en el resto. "Es la única manera de recuperar la inversión, pero el de Las Fuentes lo dejo para el año que viene porque es mucho dinero y no es tan buen negocio dada su ubicación", dijo.
Gil Chueca avanzó que comer a la carta costará unos 30 euros, y se podrá elegir ensaladas, dos o tres carnes y otros tantos pescados. También habrá bocadillos y raciones. Su capacidad rondará las 240 personas, ya que está dotado con una planta calle y un cenador en la planta superior, además de la gran terraza. "Habrá tres ambientes", adelantó.
Oferta combinada
El quiosco de Macanaz será el más grande de todos, junto al del Muro del Actur, que explotarán varios socios de la cadena Canterbury. En el caso del Actur, tendrá 150 metros y otros tantos de terraza y su explotación será combinada. "Un poco de restauración tipo bocatería por el día y copas de noche", apuntó uno de los socios, Alejandro Hoyas.
Este hostelero confesó que tenían "mucha ilusión" por el nuevo negocio, ya que están convencidos de que el ocio de la ciudad se va a trasladar al Ebro y de que la primera copa de la noche se tomará junto al río.
En este quiosco pretende crear un ambiente especial de noche, por lo que contratará a pinchadiscos para ofrecer sesiones de chill-out. "No queremos molestar al vecindario", enfatizó Hoyas.
Pedro Gil también señaló que ofrecerá actuaciones en directo todas las noches de fin de semana, para lo que ya tiene contratados a varios grupos de música y negocia los monólogos. "Además, los domingos por la mañana tendremos payasos, teatro y animación de calle para atraer a las familias a tomar el vermú", explicó.
Este restaurador subrayó que deberán ofrecer actividades complementarias para lograr atraer gente de toda la ciudad al río. "Los quioscos no serán viables únicamente con los vecinos del entorno, por lo que tendremos que hacer venir también a los de Delicias", dijo a modo de ejemplo.
El único quiosco instalado en al actualidad al que se le prolongará la concesión, el situado en la zona de San Pablo, aún debe adaptar sus instalaciones para asemejar su imagen al resto. El del puente de Hierro desaparecerá dentro de dos años -sustituido por uno nuevo- al igual que el de La Almozara, aunque el mismo hostelero explotará las nuevas instalaciones en el último caso.