El grupo constructor e inmobiliario aragonés Horcona, en el marco de su apuesta por las energías renovables como estrategia de diversificación, ha decidido dar un paso adelante en materia de Investigación, Desarrollo e innovación (I+D+i). Su división energética Ecofuel ha firmado un acuerdo con el Instituto Biomar para crear una sociedad que trabajará para acelerar la producción de biodiésel a partir de microorganismos marinos. La 'joint-venture', en la que Ecofuel tendrá el 70% y Biomar (cuya sede está en León) el restante 30%, trabajará tanto en desarrollos científicos como, sobre todo, industriales, para conseguir el aprovechamiento de las microalgas como materia prima para producir biodiésel.
José Luis Bartibás, presidente del grupo Horcona, y Antonio Fernández, consejero delegado de Instituto Biomar, firmaron anteayer el acuerdo, que se traducirá en la creación de la nueva sociedad -cuyo nombre está por designar-, y hablaron con optimismo de un campo de futuro que permitirá a ambas partes sacar beneficios. Horcona, porque puede acelerar su apuesta por el biodiésel sin apostar por cultivos alimenticios, y Biomar porque se hace con un importante banco de pruebas para impulsar sus investigaciones científicas y llevarlas a aplicaciones prácticas. Por ello decía ayer Antonio Sancho, responsable de los nuevos proyectos de diversificación de Horcona, "fue muy rápido ponernos de acuerdo", ya que cada uno vio de inmediato que saca ventajas para sus respectivos negocios.
"Dentro del abastecimiento necesario para la producción de biodiésel siempre hemos tenido claro que, paralelamente al desarrollo de materias primas, había que trabajar en I+D+i para buscar sustitutivos de la materia agrícola", apuntó Sancho después de recalcar que, al menos en el caso de las filiales de Horcona, nunca se ha trabajado con productos alimenticios como fuente para generar energía. Ecofuel cuenta con cultivos energéticos en Brasil y Perú que son, en concreto, plantaciones de un producto que se llama jatropha curcas, que no es alimenticio pero cuyo aceite es idóneo para el biodiésel. Estos proyectos impulsados por la filial de Horcona han sido muy bien vistos por el Banco Mundial -lo que puede dar lugar a apoyos importantes- y podrían ser trasladados a otros países de Latinoamérica, como México.
La nueva sociedad creada por Ecofuel y Biomar -que mantendrá su laboratorio en León y abrirá un centro de desarrollo industrial previsiblemente en Aragón- quiere convertir en realidad algo que hasta ahora, apuntaron las empresas, "era prácticamente un sueño": la generación de combustibles efectivos utilizando para ellos materias primas como cianobacterias y microorganismos marinos. Las ventajas de las microalgascomo alternativa válida al uso de otros cultivos para el biodiésel, destacaron también, son que su crecimiento es extremadamente rápido y su productividad es muy superior al de otras materias primas.
La mejor microalga
"Hay que buscar la microalga idónea", señaló ayer Alberto Sancho después de recordar que estas se encuentran en realidad en cualquier parte del mundo con cierto grado de humedad. El objetivo de la nueva joint-venture, insistió, es descubrir la mejor microalga, que en principio será la que más aceite genere porque eso da más estabilidad.
Tras firmar el acuerdo con Biomar, José Luis Bartibás declaró que la experiencia del Instituto -que colabora activamente con la firma especializada Zeltia- junto con la inquietud de su compañía hacia la búsqueda de una alternativa clara en biocarburantes "convierte esta alianza en una de las más contundentes y efectivas de Europa". Por su parte, el consejero delegado de Biomar, Antonio Fernández, señaló que "el futuro de las microalgas como fuente de biocombustibles solo es posible a través de la unión de esfuerzos en la parte de la ingeniería con la microbiología". Este acuerdo, dijo también el responsable del centro leonés, "supone el paso decisivo para posibilitar la implantación y la explotación industrial de los descubrimientos realizados en el laboratorio".