Con seis meses de retraso pero por fin emergió un Real Zaragoza reconocible y defendible. Cuando casi nadie le esperaba y ante un rival de rango aristocrático, hizo acto de aparición en La Romareda un plantel generoso en el esfuerzo, cohesionado y con veneno ofensivo en el zurrón. El cambio radical que afrontó Agapito Iglesias, con siete fichajes y cinco salidas, ha devuelto a la vida a un moribundo que deambulaba indefectiblemente hacia las cloacas de Segunda. Más allá de los tres puntos que permiten abandonar los puestos de descenso tras siete jornadas sumidos en la ofuscación, el encuentro ante el Sevilla regala un activo más valioso: la confirmación de que el nivel del colectivo ha aumentado en todas las líneas. El futuro ya no se divisa desde la duda ni el temor.
Con tardanza, asumiendo un riesgo colosal y forzado por una situación insostenible, lo cierto es que la reforma integral que se le ha practicado a la plantilla comienza a generar réditos palpables. Los buenos augurios se agolpan y los hechos lo ratifican. De una tacada, ayer se dio en varias apetitosas dianas. La fundamental, la salida de los tres últimos puestos. Un bien intangible pero preciadísimo, que debe redundar en la serenidad de los jugadores para afrontar las 17 finales que restan hasta mayo.
Además, se finiquitó la nefasta racha de cuatro encuentros seguidos sin conocer el triunfo como local. Prorrogarla a un quinto capítulo hubiera sido un disparo en el propio pie. Y si en el Heliodoro Rodríguez López se abolió la condena de no vencer a domicilio desde el 31 de octubre de 2007, ayer se hizo lo propio con la incapacidad para hilvanar dos victorias consecutivas en Primera División.
Gota a gota, desaparecen lastres que atentaban contra la moral y forjaban un carácter perdedor, casi maldito. No hay duda de que el presente se despacha mejor desde la inercia positiva que desde la negativa. La tensión y la urgencia jamás son aliadas aconsejables.
Los encendidos aplausos con los que el público despidió al conjunto aragonés conforman el veredicto de una afición que amenazaba con descreer, hastiada por una retahíla de errores y sinsabores. Si el partido se presentaba como un plebiscito sobre este nuevo Zaragoza, el 'sí' goleó palmariamente.
Muchas eran las novedades que someter al escrutinio público. Por primera vez, José Aurelio Gay disponía de todas las novedades en su colección. Y los nuevos cromos respondieron con solvencia a la misión para la que fueron contratados.
Matteo Contini protagonizó la irrupción más celebrada. El italiano firmó una actuación solvente e inspiradísima. Muy profesional. Expeditivo, no se pierde en la lírica y apuesta por un género más áspero, nada preciosista pero tremendamente efectivo. Menos es más en las tareas defensivas y desde la marcha de Gaby Milito, el Zaragoza adolecía de un zaguero central de referencia. Lamentablemente, Roberto Fabián Ayala aterrizó con el visado de la condición física ya expirado. El lombardo conoce el oficio y se aplica con esmero. El internacional Álvaro Negredo encogió hasta el desquicio. La seguridad que transmite contagió a un Jiri Jarosik coloso por alto pero carente de una sexta velocidad.
Si Contini practica el elogio a la sencillez, Adrián Colunga es adepto a una escuela antagonista. El asturiano, que fue infantilmente expulsado, exhibió movilidad y desborde. Encaró dos mano a mano frente a Palop y siempre optó por la ejecución más rococó, malgastando dos balas impagables.
Una de esas ocasiones le fue servida por un iluminado Humberto Suazo. Pese a no marcar, el chileno derrocha solidaridad y abre puertas constantemente. Otro aporte sustancial.
El irregular Eliseu y un Edmilson fuera de forma, lanzaron más interrogantes. Habrá que atender a sus progresos en jornadas venideras. Sumando todos estos factores, la 'Revolución de enero' salió airosa del tribunal. Eso sí, la reválida es continua.
Muy buen análisis. Sin embargo, me gustaría agregar algo considerando el futuro del equipo. La razón de que Suazo no ha marcado goles de juego todavía, se debe a que él está supliendo la falta de asistidores (la lectura inteligente de Suazo del juego). El día que ésto sea resuelto por su entrenador y más generosidad de sus compañeros, especialmente Eliseo, Lafita y en parte Colunga, el TANQUE Suazo comenzará a cumplir las expectativas de todos. No olviden que Suazo fue el goleador (con 10 goles) de las eliminatorias sudamericanas sobre Luis Fabiano, Diego Forlán, Salvador Cabañas y Kaká (10 países todos contra todos) y ayudó a posicionar a Chile segundo a 1 punto de Brasil y delante de Paraguay, Argentina y Uruguay. Además, fue goleador en Mexico, junto a otro chileno (Mancilla). Saludos desde Chile, país de goleadores.
agaito tuvimos que joderte un poco para que hicieras lo correcto.buenas adquisiciones y un merecido triunfo.FELICITACIONES A TODOS LOS RESPONSABLES DEL TRIUNFO DEL ZARAGOZA AUPA