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Running

Pasión por correr lejos del asfalto

Las carreras de montaña o en la naturaleza crecen en número y participación al calor de la fiebre por el ‘running’ y la búsqueda de nuevos retos.

Varios corredores, durante una pasada edición de la Ultra Trail Guara Somontano.J. L. Pano


Cada vez hay más y están más solicitadas. Cada año surgen varias nuevas y la mayoría se quedan sin plazas libres, en ocasiones en días o incluso horas. El 'trail running', carreras por el monte o la montaña que discurren por caminos, pistas o senderos, normalmente con importantes desniveles, no paran de crecer tanto en número como en participación, y en Aragón ya hay varias decenas para todos los gustos y capacidades físicas. Desde las que apuestan por recorridos asequibles para corredores principiantes y no se alejan más de unos kilómetros de las grandes capitales hasta las ‘ultras’ más ambiciosas con recorridos de un centenar de kilómetros por plena montaña y desniveles de vértigo, la pasión por este tipo de pruebas sigue al alza.

Las carreras más asequibles, de cinco o diez kilómetros, se han convertido en un buen reclamo para los corredores principiantes y los que no tienen tiempo o ganas de prepararse para retos más contundentes, mientras que las más exigentes son casi una experiencia vital y un desafío personal, ya que los participantes pueden estar corriendo decenas de kilómetros durante más de 24 horas sin parar e incluso participar en carreras de varios días consecutivos. Entre estas dos opciones, las hay para todos los gustos en las tres provincias aragonesas: recorridos de 20 o 30 kilómetros con más o menos desnivel, maratones por el campo o la montaña, pruebas más largas, de hasta 60.000 u 80.000 metros, y las famosas ‘ultra trails’, en las que se suelen rozar, alcanzar o incluso superar el centenar de kilómetros.

En Zaragoza, el ‘boom’ del running que se ha producido en los últimos años en Zaragoza ha derivado en la creación de numerosas carreras en los alrededores de la ciudad y en la consolidación y crecimiento de las que ya existían. Corredores que ya han pisado mucho asfalto han comenzado a buscar pruebas con las que llenar los espacios entre las urbanas, que también siguen batiendo récords, y ofrecer una dosis de monte y naturaleza tanto a las piernas como a la mente. No son las más duras que se pueden encontrar en Aragón, pero sí un buen reclamo para pasar un buen día fuera de la ciudad e iniciarse en un mundillo que suele enganchar y que puede traer desafíos mayores.


La última edición de la Carrera del Ebro.


“La gente que hasta ahora solo corría por la ciudad quiere probar también en otros paisajes. Nos atrae una especie de memoria genética y buscamos un reencuentro con la naturaleza, salir de una rutina de asfalto y oficinas y sentir el aire puro en la cara. También la satisfacción de que con tu esfuerzo y sacrificio puedes lograr lo que te propones”, asegura Jesús Arroyo, organizador de la Carrera del Ebro, que este mismo fin de semana regresa con su décima edición, que ha superado los 3.000 participantes. “Si llegamos a sacar 4.000 plazas, también las hubiéramos llegado”, indica.


Pero la expectativa que generan estas carreras es tan grande que en alguna incluso se han llegado a agotar todos los dorsales en menos de un día. “Sacamos 500 plazas y se acabaron en 12 horas, un récord absoluto. El año pasado duraron cuatro días, así que este año sabíamos que había mucha gente pendiente, pero no imaginábamos que tanta. Hemos tenido que habilitar incluso una lista de reserva, que ya lleva más de 100 inscritos”, explica Daniel Moreno, director de la carrera de Las Crestas del Bisonte (KDRTrail), de 26,7 kilómetros y 900 metros de desnivel positivo, quien reconoce que han sido los propios participantes quienes les han ido pidiendo más exigencia: “El primer año diseñamos una carrera de 20 kilómetros bastante asequible, pero vimos que lo que la gente quería era más distancia y más dureza”.


Una de las bajadas de Las Crestas del Bisonte.

Esta prueba forma parte del circuito Trail Series Zaragoza, que agrupa a cinco carreras: Las Crestas del Bisonte (Cadrete), Trail Monte Oscuro (Perdiguera, 24 km.), TMT Entretenium (La Puebla de Alfindén, 25 km.), Trail Puerta del Zierzo (Añón, 28 km.) y Mularroya (La Almunia de Doña Godina, 26 km.), que se han unido para crear un desafío conjunto.

Además, en la provincia de Zaragoza han surgido muchas pruebas nuevas en los últimos años, como la Extepa Trail, que se celebra el próximo 20 de marzo en el entorno de Cuarte de Huerva. “A la gente le gusta el contacto con la naturaleza, y en estas carreras es más importante disfrutar del recorrido que la marca lograda. En el monte cada carrera es distinta, no se puede comparar una con otra, por lo que el tiempo da un poco igual”, asegura Juan Luis Anglada, del Club Atletismo Cuarte, organizador de una prueba que cuenta con dos recorridos de 10 y 16 kilómetros.

Otra zona en la que hay varias carreras de este tipo es el Moncayo, donde conviven pruebas mixtas como la Calcenada (5 y 6 de agosto), en la que se puede participar andando, corriendo, en bici o incluso a caballo, o el Moncayo Trail Barranco de Horcajuelo (Añón, 6, 18 y 45 km), que este año celebrará su segunda edición.
 

Huesca, paraíso de las carreras de montaña


Pero, sin duda, la provincia de Huesca es la reina de este tipo de pruebas, sobre todo en lo que a dureza y espectacularidad se refiere. El reto Challenge Huesca la Magia de los Pirineos reúne a seis de las más exigentes, que en total suman 555 kilómetros de recorrido y un desnivel positivo acumulado de 34.400 metros: Ultra Trail Jaca (100 km.), Gran Trail Sobrarbe (71 km.), Gran Trail Aneto-Posets (109 km.), Trail Valle de Tena (78 km.), Canfranc-Canfranc (100 km.) y Ultra Trail Guara Somontano (102 km.). Juntas han creado dos retos, buscar al que más puntos sume en tres de estas carreras, al que ya se han apuntado 65 personas, y acabar las seis, un desafío al que, hasta ahora, tiene dos aspirantes.

Estas pruebas, pese a su dureza, también reciben cada año a más corredores y tardan menos en quedarse sin dorsales libres, algo que ya ha ocurrido con varias pese a que aún quedan meses para que se celebren. Además, para que la introducción de los nuevos participantes sea gradual, suelen contar con varias carreras de diferente dureza, desde las dirigidas a los corredores menos experimentados hasta las ultras, solo aptas para deportistas con un gran entrenamiento y con mucha experiencia en montaña, ya que tienen zonas muy técnicas y pendientes de vértigo y recorren zonas de gran altura, en ocasiones por encima de los 2.000 metros.


Una imagen de una de las pruebas del Aneto-Posets.

“Hace cuatro años no llegamos hasta los 2.000 participantes hasta el mes de julio. Esta vez, en un mes hemos alcanzado esta cifra y ya hemos tenido que cerrar las inscripciones en dos pruebas, el Gran Trail (108 km) y el Maratón de las Tucas (42 km)”, explica Jorge García, director de la Aneto-Posets, que en total cuenta con cinco carreras. En las otras tres, la Vuelta al Aneto (58 km), la Vuelta al pico Cerler (22,5 km) y la Vuelta al Molino de Cerler (9 km) apenas quedan un centenar de plazas. “Muchos corredores entrenan todo el año para lograr este objetivo. Los que participan para ganar o lograr una buena posición son 10 o 20, el resto solo quieren acabar. Su reto es terminarla y vivir la experiencia, con la satisfacción que supone hacer una animalada así”, indica.

La organización de esta prueba no deja correr a cualquiera las dos carreras más exigentes, de 108 y 58 kilómetros, por lo que piden a los participantes que demuestren que han acabado alguna de cierta dureza. Este currículum deportivo también lo piden en la Canfranc-Canfranc, en la que además exigen un reconocimiento médico a aquellos que quieran participar en sus dos distancias más largas, de 100 kilómetros (con 8.848 metros de desnivel positivo) y 80 km (6.250 de desnivel). “Seguro que hay gente a la que le echa hacia atrás, pero lo más importante es la salud de los deportistas y que nadie se exceda en sus retos”, explica Álex Varela, director de la carrera.

Su prueba más popular era el maratón de 45 kilómetros, pero por petición de los propios participantes, que cada vez querían más, crearon sus dos hermanas mayores. “Aquí la gente valora mucho como se trata al corredor y que lo organiza un pueblo, no una empresa, por lo que nuestro objetivo no es ganar dinero. De hecho, tenemos un límite de 800 participantes entre las cuatro pruebas (también hay una de 18 kilómetros). Lo que buscan los deportistas, además de un entorno espectacular, está claro: “Acabar cualquiera de estas carreras da una satisfacción increíble”.


Una de las subidas de la Ultra de Collarada.

Otros incluso han optado por un formato de varias etapas, como la Ultra de Collarada, en la que los participantes recorren un centenar de kilómetros en tres días. “La gente que venía siempre nos decía que no promocionemos lo dura que es, porque entonces se iba a llenar de corredores”, explica su organizador, Ángel Terrel, quien deja claro que la dureza de estas pruebas es precisamente su gran atractivo: “Muchos no quieren solo una carrera, sino una experiencia nueva”.

“En la larga distancia hay diferentes retos, desde el personal de acabar una prueba tan larga, o el reto competitivo, ya sea mejorar tu propia marca o conseguir una buena posición”, indica Gonzalo Martínez, coordinador general de la Ultra Trail Jaca, que también cuenta con pruebas de 14, 34, 70 y 100 kilómetros: “Ya no vale con la distancia. Antes eran kilómetros y ahora es también quien mete más desnivel”.
 

Teruel también se apunta


En Teruel también hay un buen puñado de pruebas, aunque no se llega al nivel de la provincia de Huesca, una tierra de pura montaña. Destaca la Perimetral de Javalambre, una carrera de montaña que cuenta con tres pruebas, el Perimetrón, de 42 kilómetros y 3600 metros de desnivel acumulado, la Perimetral, de 25, y la MiniPerimetral, de 18. La Ultra Maratón de Nogueruelas ofrece un viaje de 70 kilómetros y un desnivel de 3.700, pero hay otras más asequibles, como La Torre Trail (en Torre de las Arcas), de 15 km, o la Carrera Pico del Buitre en Arcos de las Salinas, de 22 km.







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