A las 18.30, en el estadio de Santo Domingo de Alcorcón,
Manolo Jiménez ha dirigido el último entrenamiento del Real Zaragoza en esta temporada, el previo al partido final y decisivo de mañana en Getafe donde, si gana, el equipo aragonés permanecerá en Primera División un año más.
La plantilla se ha trasladado en su autocar oficial desde el Hotel Hesperia de Getafe, su cuartel general en las horas previas a este duelo crucial para su futuro, hasta la vecina localidad de Alcorcón, donde
les esperaba el presidente y máximo accionista de la SAD, Agapito Iglesias, acompañado del consejero Paco Checa y de los habituales Luis Carlos Cuartero y Jesús Villanueva.
Salvo Carlos Aranda y el joven del filial Marc Nierga, ambos lesionados, los otros 23 componentes de la convocatoria
han trabajado en un gran ambiente, bajo un intenso calor (36 grados) y con la amenaza de tormenta en el cielo madrileño. Una veintena de seguidores zaragocistas, vestidos con las camisetas del equipo y ataviados con bufandas blanquiazules y avispas, han asistido a los primeros 15 minutos del ensayo, los únicos que han sido abiertos para el público y los medios de comunicación.
Con un ambiente tenso pero lleno de optimismo, Jiménez ha pulido todos los detalles tácticos que el Real Zaragoza va a poner en escena ante el Getafe este domingo a partir de las 20.00 en el Coliséum Alfonso Pérez.
Al término de este postrero entrenamiento en las afueras de Madrid, el equipo va a encerrarse en su hotel en busca de una calma ambiental que favorezca un notable rendimiento mañana, cuando llega la hora de la verdad y es obligado ganar para redondear una remontada histórica en toda la vida de la Liga española.