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Real Zaragoza - Temporada 2016-2017

Real Zaragoza 0-2 Eibar

Derrota por inmadurez en el último ensayo del verano ante el Eibar

El Real Zaragoza cayó por 0-2 en el Memorial Lapetra, mostrando sus carencias en todas las facetas del juego.

Actualizada 13/08/2017 a las 13:00
Trofeo Carlos Lapetra: Real Zaragoza-Eibar

No conviene asustarse. Esto sigue siendo la pretemporada, aunque sea ya el último ensayo con balas de fogueo del Real Zaragoza en este corto verano. Pero resultó una evidencia que al Real Zaragoza de nuevo cuño le falta bastante tiempo de cocción todavía. Es una pena que el periodo de pretemporada se acabe tan pronto. La liga empieza ya y los blanquillos están aún verdes. Menos que el día de Logroño, en el primer amistoso de hace 25 días, pero aún sin el cuajo necesario para extraer conclusiones con hondura y calado. Era un riesgo que se sabía que se corría en este singular verano. Y justo ahí están las cosas. La derrota por 0-2 ante el Eibar, rival de Primera División con muchas bajas y una alineación de ensayo, sirve de aviso para navegantes, ahora que ya empiezan los partidos de verdad.

Harto decepcionante resultó la primera parte. Sin duda, lo peor del Real Zaragoza en lo que va de verano. Nulo en la creación y con problemas puntuales, alguno grosero, en defensa. El equipo de Natxo González no pisó el área del Eibar ni una sola vez en 45 minutos. Ni una. Literal. Ni por aproximación. De hecho, el juego transcurrió en un 95 por ciento del tiempo en el campo zaragocista, con los blanquillos replegados permanentemente ante el dominio constante de la pelota por parte del cuadro vasco. Feo, muy feo resultó el juego globalmente, porque los guipuzcoanos tampoco presentaron un once demasiado ducho en el manejo de la pelota. Solo el japonés Inui, chispeante por la banda izquierda y bien escoltado por el lateral José Ángel, fue capaz de mantener cierta regularidad en las penetraciones con veneno.

Con este envoltorio, que ningún zaragocista logró romper en ningún momento en positivo, los minutos fueron pasando sin atisbar la más mínima gatera por la que generar una sola jugada de peligro cerca del inédito Dmitrovic. El exportero del Alcorcón solo tocó el balón en tres salidas muy lejos de su área para cortar los posibles contragolpes de Borja Iglesias, al que se buscó con lanzamientos largos como única fórmula ‘imaginativa’ entre la espesura. La falta de soltura de los jugadores del Real Zaragoza también se vio en la incapacidad para sacar provecho de las múltiples segundas jugadas que nacieron de los rechaces de sus defensas cuando el Eibar buscaba centros al área de Ratón, que se mostró poco seguro en un par de balones por arriba, que no agarró y se limitó a despejar.

Los primeros 20 minutos fueron de desechable tanteo. Unos no podían (los chicos del Real Zaragoza) y los otros no sabían (los del Eibar). A partir de esa frontera temporal, los de Mendilíbar se dieron cuenta de que el partido estaba a su alcance a poco que buscasen cosas nuevas. El carrilero zurdo José Ángel, en el 34, penetró hasta el fondo del área con poderío y el árbitro, un adormilado Ocón Arráiz (como el propio choque), pudo pitar penalti tras un escarceo de Benito que se pudo entender al final como derribo o agarrón. Fue el aviso de lo que venía segundos después. Verdasca, muy irregular en su solvencia, perdió un balón letal en la salida desde atrás. Se lo regaló a Inui, que se quedó solo, mano a mano, ante Ratón. Por suerte para los aragoneses, el remate del nipón se estrelló en el poste con el portero local batido. Fue la espita que encendió los nervios dentro y fuera del césped. Un error de riesgo mortal cuando la competición comience en apenas 5 días en Tenerife.

Y, en el minuto 41, de nuevo Inui se metió en el área, quebró a Benito y su disparo con márchamo de gol lo interceptó Verdasca enviando la pelota a córner. El descanso se necesitaba en las filas de Natxo para intentar aclarar las escasas ideas mostradas en este grumoso periodo inicial.

Eguaras y Ros, el doble pivote de turno, esta vez se mostró obturado por completo para armar una sola combinación. Febas, en la media punta, volvió a mostrarse alborotado, sin eficacia alguna en la transición. Los extremos, esta vez en bandas cambiadas respecto de los otros ensayos (Pombo entró por la derecha y Buff por la izquierda), resultaron inertes por falta de suministro. Evidentemente, el ariete Borja Iglesias se convirtió desde el inicio en una isla desierta, peleando solo contra cuatro gigantes azulgranas. Nulo en su pelea arriba. Los laterales, Benito y Ángel Martínez, tras los desajustes de Tarragona, esta vez tenían orden de no subir tan alegremente al ataque. Y el equipo lo echó en falta. No hubo salidas por ahí.

Y los centrales… Ah, los centrales. Grippo, fuerte y rocoso, alternó buenos cortes con lagunas en su zona. Y Verdasca mostró su inmadurez, peligrosa por la responsabilidad del puesto, en demasiadas acciones, tanto defensivas como en la apertura del fútbol del equipo desde atrás del todo. En definitiva, que lo mejor de la primera mitad fue el marcador. Ese 0-0 era una maravilla para lo visto sobre el césped de La Romareda. Tocaba reparar muchas cuestiones en el cuarto de hora de ínterin.

La segunda mitad arrancó sin cambios. El Eibar vino con lo justo y no tenía previsto revolucionar el once inicial (solo cinco suplentes), mientras que el Real Zaragoza debía intentar dar minutos al que parece puede ser, en gran medida, el equipo que arranque la liga la semana que viene en el Heliodoro Rodríguez López tinerfeño.

Y el Real Zaragoza salió enrabietado de la caseta. Parecío otro en los primeros instantes de la reanudación. Febas se dejó el alma en la presión y fue capaz de provocar dos llegadas con peligro. En una, su centro lo cortó in extremis Elgezabal para echar a córner en el primer palo. En la siguiente, asistió a Benito para que su pase atrás en busca de Iglesias lo interceptara Oliveira y despejara con problemas también a saque de esquina. El problema, como en todo el verano, fue que de la ilusión atacante se pasó al chasco defensivo, al encajar el 0-1 enseguida tras un yerro grave de Javi Ros en un saque de banda a favor que le dio Ángel Martínez en medio campo. Jordán le arrebató la pelota, montó una contra en superioridad que remató a gol Inui, solo ante Ratón. En el momento en que el equipo de Natxo se fue un paso hacia delante, se descosió atrás. La canción suena.

Intentó reaccionar el equipo aragonés tras ese golpe bajo. Pero se regresó a la espesura con el balón en los pies. Nadie fue capaz de echarse al equipo a la espalda. Es evidente que el estado de maduración de la nueva plantilla está todavía en un estado muy prematuro. Para la incubadora durante algunas semanas más. Y, para que no quedase ninguna duda de que no era la noche de los de Natxo, Benito se marcó en propia puerta el 0-2 en la siguiente llegada clara del Eibar al área zaragozana, en el minuto 65. Centró Alejo tras marcharse hacia el área del mal marcaje de Grippo y, tras el falló a quemarropa de Rubén Peña, el lateral blanquillo empujó el balón sin querer a la red de Ratón.

A falta de 21 minutos, el entrenador blanquillo metió en juego a Toquero, Oyarzun y Zapater. Intento de arreglo de las cosas con poco tiempo por delante y con sensaciones poco esperanzadoras en el desarrollo del partido por parte del Real Zaragoza. La revitalización no llegó. El Eibar manejó bien los tiempos y no dejó de buscar las cosquillas en los puntos más flacos de los locales. Véase, por ejemplo, Verdasca, que las pasó canutas cada vez que era encarado por Inui en velocidad. De nuevo, uno de los principales problemas del equipo fue la mala colocación para robar en las segundas jugadas. Todos los rechaces y balones divididos iban a parar a los vascos, generalmente solos en los terrenos intermedios.

En los coletazos finales, más con corazón que con fe, Oyarzun dio forma a dos ataques destacables del Real Zaragoza. En uno, lanzó un pase medido de 40 metros a la penetración por la derecha de Toquero, que eligió mal el centro a Iglesias. En el otro, fue el extremo zurdo el que optó por disparar duro desde 25 metros, pero no sorprendió a un bien colocado Dmitrovic. Dos acciones aisladas en la perenne falta de imaginación creativa de los Eguaras, Febas y demás jugadores de la medular. También Toquero remató de primeras un centro de Ángel Martínez cuando el partido ya se moría, pero el balón se marchó fuera por un par de metros.

El pitido final de Ocón llegó entre el silencio del graderío. Como en los toros, síntoma de cautela y máxima precaución de una afición que sabe que este proyecto requiere paciencia. La cuestión clave en este inicio de temporada en un equipo totalmente nuevo.

Ficha Técnica

Real Zaragoza: Ratón; Benito, Verdasca, Grippo, Ángel Martínez; Eguaras, Javi Ros (Zapater, 69); Pombo (Toquero, 69), Febas, Buff (Oyarzun, 69); y Borja Iglesias.

SD Eibar: Dmitrovic; Calavera, Elgezabal (Gálvez, 79), Paulo Oliveira, José Ángel Cote; Dani García, Jordán; Alejo, Rubén Peña, Inui; y Charles.

Árbitro: Ocón Arráiz (Comité Riojano). No mostró tarjetas.

Goles: 0-1, min. 53: Inui. 0-2, min. 65: Benito, en propia puerta.

Incidencias: Noche agradable en Zaragoza, con 26 grados y algo de viento. El césped de La Romareda presentó un aspecto algo irregular, con los clásicos hongos propios de la época veraniega. Floja entrada en las gradas, apenas 5.000 espectadores, al ubicarse este duelo de presentación del equipo en pleno puente de la Virgen de agosto.





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