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Real Zaragoza

Vaya lío de familia a cuenta del ascenso a Primera

Gerard Valentín, lateral derecho del Nástic, es hijo del secretario técnico del Zaragoza, Albert Valentín. Ambos clubes se pelean por subir.

Paco Giménez. Zaragoza Actualizada 08/05/2016 a las 12:43
Albert Valentín, secretario técnico del Real Zaragoza, y Gerard Valentín, su hijo mayor, lateral derecho del Nástic de Tarragona.HA

El Gimnástic de Tarragona llega al alza a la recta final de la liga. Tras ganar 1-2 en Almería en la parte de la jornada adelantada al sábado, el cuadro catalán ha dormido 2º en la tabla y, con 60 puntos, está fuera del alcance del Real Zaragoza (que arrancará su duelo ante el Bilbao Athletic con 56). Los tarraconenses, todo el año en el grupo de cabeza con pequeñas oscilaciones entre la 3ª y la 6º posición, de repente se ven con opciones claras de ascender a Primera División por vía directa.

Este escenario, en el que se abre una dura lucha entre el Nástic y el Real Zaragoza por el mismo objetivo hasta el próximo 5 de junio, fecha de la última jornada liguera, desemboca en una curiosa circunstancia que, hasta ahora, ha estado larvada sin asomar a la luz. Esta posible disyuntiva a la hora de que Nástic y Zaragoza se jueguen una plaza por el éxito máximo genera una colisión familiar involuntario en casa de los Valentín. El padre, Albert, es el secretario técnico del Real Zaragoza desde diciembre, la mano derecha del director deportivo Narciso Juliá. Pero es que su hijo mayor, Gerard, porta el '2' a la espalda y es el lateral derecho del Nástic de Tarragona, posición en la que, tras una irregular campaña, está siendo alineado últimamente con mayor asiduidad por Vicente Moreno, el entrenador de los de la Costa Dorada. También el pequeño de la familia, Pol Valentín, está bajo la disciplina del Nástic, aunque juega por ahora en el filial de Segunda B, La Pobla de Mafumet.

Albert Valentín, el ejecutivo de nuevo cuño del Real Zaragoza, guarda desde su llegada a la entidad blanquilla esta cuestión en cuarentena. Esperando acontecimientos con cierto recelo, pero, en cualquier caso, contemplando en firme la posibilidad de que, al final, Nástic y Zaragoza sean rivales feroces, bien por el ascenso directo, bien en una eliminatoria posterior en la promoción. El repunte del Nástic en las últimas dos jornadas, que lo ha metido de lleno en la pugna por las dos primeras plazas y en el que se encuentra cara a cara con el Real Zaragoza, ha puesto ya a la vista este peculiar, inevitable y especial 'conflicto' de intereses entre los Valentín.

¿Cómo llevarán en casa que el padre desee que suba el Real Zaragoza, club en el que desarrolla una crucial labor en el área deportiva, y los hijos -en especial Gerard- sean parte activa sobre el campo del intento de ascenso de uno de sus principales rivales -quién sabe si su principal-, el Nástic de Tarragona? Sin duda, es un hecho con muy escasos precedentes en la historia del fútbol moderno.

Albert Valentín Escolano, de 54 años, que en febrero contó para HERALDO DE ARAGÓN su historia familiar que lo vincula de lleno con el zaragozano barrio de La Magdalena, en el que nació y ejerció como calderero su padre hasta que emigró a Cataluña a finales de los años cincuenta del siglo pasado, y al que él vino siempre de vacaciones de verano hasta que tuvo 14 años, ya comentaba entonces la posibilidad de que algo así pudiera suceder. Gerard Valentín Sancho, su hijo mayor, ha heredado las cualidades de su padre, que también fue lateral derecho en el Barcelona B y el Figueras durante una década en su época como jugador profesional (en los años ochenta y noventa). Es un carrilero de largo recorrido de 22 años que, antes de recalar en Tarragona, pasó por la cantera del Sevilla y, hace dos años, por el Olot gerundense en Segunda B. Su hermano pequeño, Pol, de 19 años, curiosamente también juega como lateral diestro. La querencia al puesto ha de tener algún fundamento genético.

Padre e hijos trabajan bajo distinta bandera. Defienden escudos diferentes. Compiten en la misma liga con estandartes enemigos. Y el devenir de los acontecimientos parece abocarlos a una batalla final a cara o cruz. En la que una de las partes venza y, por ende, la otra caiga abatida con escaso o nulo remedio (según se den las cosas, habría que esperar a ver si, a la conclusión de la promoción, ambos equipos están en Primera, solo uno o, quién sabe, ninguno).

Desde ahora, se activan 28 días de una inusual e inevitable tensión paterno-filial en casa de los Valentín. Los 28 días que quedan para que la liga regular concluya. Nástic-Real Zaragoza es la pelea, la lucha frontal por el ascenso. Y, esta vez, en esa casa, no hay favorito común. Es obvio. Y, por si faltaba algo para acentuar la incandescencia de este caso, el equipo de Tarragona aún ha de visitar al Real Zaragoza en un duelo que viene con tintes de auténtica final. Una cita que tendrá lugar en La Romareda, dentro de 15 días, el domingo 22. Los Valentín tienen un papel estelar reservado para ese momento. Cosas del destino.







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