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Real Zaragoza

Ángel, amor y odio en su isla

El ariete tinerfeño del Real Zaragoza no será bien recibido en el Heliodoro. No gustó su celebración del 2-0 en la primera vuelta

Paco Giménez. Zaragoza Actualizada 16/03/2016 a las 20:52
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Momento en el que Ángel celebra el gol que anotó al Tenerife en La Romareda en el partido de la primera vuelta, que significó el 2-0 definitivo en un penalti provocado por él mismo.Oliver Duch

Ángel vuelve a casa. Es un titular fácil, recurrente, obvio ante la visita del Real Zaragoza al Tenerife, club en el que el delantero zaragocista se formó y en el que militó en sus primeros años en el fútbol profesional. La derivada de esta situación sería pensar en un recibimiento amable a uno de los suyos por parte del público chicharrerro, en un sentimiento global o mayoritario de cariño hacia Ángel desde los graderíos del Heliodoro Rodríguez. Pero, en una parte de los mismos, entre un sector aún por cuantificar del tinerfeñismo, a Ángel no le van a aplaudir precisamente.

Será así por dos cuestiones que vienen saliendo a flote en la opinión pública y los mentideros de la capital isleña en los primeros días de esta semana. Una, porque Ángel, que ha sonado en los últimos veranos como fichaje del Tenerife, como regreso de un hijo pródigo al seno de su equipo matriz con la vitola de excelente refuerzo para su delantera, siempre ha preferido otros destinos y les ha dado calabazas. La última, parece ser, en el último tiempo de estío, cuando el Real Zaragoza lo sedujo el pasado mes de julio y lo incorporó a su nuevo proyecto de ascenso. Y la segunda, más reciente y dolorosa para muchos seguidores canarios, por el modo en el que Ángel celebró el 2-0 en el partido de la primera vuelta disputado en La Romareda, en el que los zaragocistas ganaron al Tenerife con dos penaltis (el primero lo anotó Ortuño) y el segundo, ya en tiempo de aumento, lo provocó Ángel en una acción con el portero Dani Hernández, pidió lanzarlo con gestos explícitos y, una vez transformado en gol, lo gritó con rabia y una efusividad que provocó un enorme enojo entre la hinchada del Tenerife.

En la isla no se entendieron ni se escucharon los atenuantes de aquella conducta puntual de Ángel. El '9' del Zaragoza vivía por entonces un momento delicado de obturación ante el gol. En las ocho primeras jornadas, solo había anotado una diana. Y, además, tres días antes de ese penalti ante el Tenerife, Ángel había fallado otra pena máxima en la eliminatoria de Copa del Rey que el Real Zaragoza perdió ante el Llagostera, entre otras cosas, por ese marro del punta canario desde los once metros en el minuto 8, aún con el 0-0 en el marcador. Ángel estaba señalado. En ese partido copero, en el que fue autor de inútil gol blanquillo, había fallado otras cuatro ocasiones más -clarísimas- ante el portero rival. Era suplente. Ante el Tenerife, el titular fue Ortuño, lanzador del primer penalti del partido, el del 1-0. Salió en el minuto 56 al campo sustituyendo a Jorge Díaz. Necesitaba reivindicarse, no hundirse. Y cuando llegó ese penalti en el minuto 93, Ángel le pidió a Ortuño (que ya tenía la pelota en la mano) que le dejara lanzarlo a él. "No he tenido problemas en cederle el lanzamiento, he hecho lo mismo que me hubiera gustado que hicieran conmigo en la misma situación", dijo Ortuño con mano izquierda tras el partido.

Ángel lanzó al centro, a media altura, y anotó el 2-0 que certificaba el triunfo zaragocista ante el Tenerife. Y explotó de alegría, de rabia personal. Ese tanto, el segundo de la campaña cuando ya se rebasaba el segundo mes de competición (era el 18 de octubre), suponía un enorme flotador para su situación particular en el equipo. Razones sobradas tenía, aunque en frente estuviera el Tenerife, su Tenerife. Así sucedieron las cosas esa noche otoñal y ahora, cinco meses más tarde, la memoria del fútbol (que para estas cosas es indeleble) es muy probable que le guarde factura en el Heliodoro.

Ángel Luis Rodríguez Díaz, actual delantero centro titular del Real Zaragoza, nació en Santa Cruz de Tenerife el 26 de abril de 1987, hace 28 años y 11 meses, a poca distancia del estadio Heliodoro Rodríguez, donde este domingo va a volver a jugar, esta vez vestido con la camiseta zaragocista, ante el club de su ciudad y en el que se formó como futbolista. Ángel se escudilló como profesional en su casa, en 2005, con solo 18 años. Militó cuatro temporadas en el CD Tenerife, una de ellas en Primera División. Entremedias, fue captado un tiempo por el Real Madrid, en cuyo filial jugó media temporada en Segunda B (compartida con el Osasuna B). Suma más de cien partidos con el uniforme tinerfeñista -curiosamente, el único que es idéntico al del Real Zaragoza en el fútbol profesional español- en el que marcó una veintena de goles, club que abandonó en 2010 para buscar suerte en Elche, Levante, Éibar... y ahora la entidad zaragocista. El fin de semana vuelve a casa. Con los suyos. Para saludar a toda su familia, a sus amigos de la infancia, a muchos excompañeros. Pero también habrá gente en los graderíos que no lo verá con los ojos de la amistad por las razones antes reseñadas. Los resortes del mundillo del fútbol suelen acarrear este tipo de reacciones contradictorias que convierte a muchos protagonistas de héroes a villanos, y viceversa, en cuestión de segundos o a través de cualquier nimiedad.







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