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Cristiano Ronaldo

Cristiano pone su broche europeo en el mejor año colectivo de su carrera

El astro luso mantiene a sus 31 años obtiene el título como mejor jugador de Europa.

Efe. Madrid Actualizada 25/08/2016 a las 21:40
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Cristiano Ronaldo durante el evento de la UEFAAfp

Cristiano Ronaldo puso el broche al que califica como "mejor año colectivo" de su carrera, con el título al mejor jugador de Europa tras una temporada de ensueño, protagonista de la Undécima Liga de Campeones del Real Madrid y de la primera Eurocopa de Portugal.

El astro luso mantiene a sus 31 años el hambre competitivo que le ha llevado a lo más alto del fútbol mundial y que se refleja en los títulos y goles conseguidos. Sus 51 tantos en 48 partidos con su club y sus tres goles en la Eurocopa con Portugal, hablan por sí solos de un goleador incansable que logra su segundo galardón UEFA tras el conseguido en 2014.

Esta distinción acompañará en su museo personal a su trofeo FIFA al mejor jugador del año en 2008, trofeo que se asoció con el Balón de Oro dos años después, sus cuatro Botas de Oro (2008, 2011, 2014 y 2015) y sus tres Balones de Oro (2008, 2013 y 2014).

Su palmarés está igualmente repleto de títulos a nivel de clubes, a los que añadió esta temporada su segunda Liga de Campeones con el Real Madrid, su tercera particular, y su primer y ansiado título con la selección portuguesa este verano en la Eurocopa de Francia.

Sin embargo, el camino hacia ambos títulos no fue fácil y en él se encuentran grandes momentos de lucidez, como su triplete al Wolfsburgo que rescató al Real Madrid en la Liga de Campeones, pero también algunas sombras, como sus problemas goleadores a inicios de temporada.
El portugués no tuvo su mejor arranque y en septiembre, atravesó su peor racha goleadora desde su llegada al Real Madrid, con tres meses y medio sin marcar un gol en el Santiago Bernabéu y otros tres meses sin ver portería con la selección portuguesa.


Pese a las críticas por su supuesto declive, Cristiano no cejó en su empeño de enmendar la temporada y recuperar una senda del gol que reapareció paulatinamente, y que volvió a convertirse en su gran seña de identidad.
Con la llegada de la Liga de Campeones, regresó el mejor Cristiano y a finales de septiembre en el partido frente al Malmoe se convertió en el máximo anotador de la historia del club blanco con 324 dianas que le permitían superar al antiguo portador del '7', Raúl González Blanco.

El Real Madrid acabó inmaculado la primera fase de la Liga de Campeones, pero los problemas llegaron en la competición doméstica. Después de ser goleados por el Barcelona (0-4) y que los culés se escaparan en la clasificación, el Real Madrid tomó la decisión de relevar a Benítez e incorporar en la dirección a Zinedine Zidane.

La llegada del técnico francés supuso un balón de oxígeno para la plantilla y para un Ronaldo que no llegó a sentir un gran 'feeling' con Benítez. Un nuevo 'Clásico', en el que el Real Madrid asaltó el Camp Nou con un tanto a última hora del portugués, sirvió de punto de inflexión para el equipo, que remontó una gran diferencia de puntos con el Barcelona pese a no llevarse el título final en la última jornada.

Así, la Liga de Campeones volvió a ser la última bala para un Real Madrid que tuvo en Cristiano Ronaldo a su salvador en cuartos de final. Después de una incomprensible derrota en Alemania frente al Wolfsburgo, el luso lideró la remontada en el Santiago Bernabéu con un 'hat-trick' que le permitía alcanzar su segundo máximo registro goleador en Champions: 16 goles.

Fue entonces cuando una inoportuna lesión hizo acto de presencia y le impidió disputar la ida de semifinales ante el Manchester City. Ronaldo regresó para la vuelta y, sin estar al cien por cien, estuvo presente en la fiesta blanca rumbo a la final de Champions.

Su rival, el mismo que dos temporadas atrás: el Atlético de Madrid. En la final disputada en Milán, Ronaldo no tuvo suerte durante el tiempo reglamentario y posterior prórroga, en los que el Real Madrid y el Atlético firmaron unas tablas que llevarían a los penaltis.

Convencido de anotar el penalti decisivo, Cristiano decidió lanzar el último penalti que, a la postre, certificó la Undécima Copa de Europa del club blanco. La consecución de este título, no fue suficiente para el de Madeira, que tenía entre ceja y ceja un título con Portugal, esquivo desde la final perdida en 2004 ante Grecia en su tierra.

El equipo dirigido por Fernando Santos y capitaneado por Cristiano derribó los pronósticos y superó rondas hasta plantarse en la final. Los inicios del torneo no fueron fáciles para Portugal y el delantero, que no pudieron pasar del empate ante Islandia (0-0) y Austria (0-0), con un penalti fallado por Ronaldo en este último.

Pese a ciertas críticas, el delantero reapareció con todo su esplendor frente a Hungría y, con un doblete, salvó a su selección de la eliminación. Tras dos nuevos encuentros complicados, Ronaldo volvió a brillar en semifinales con un gol ante Gales, que condujo a Portugal a la final ante la anfitriona.
De nuevo una lesión se cruzó en el camino del portugués, que tuvo que ver y sufrir desde el banquillo su segundo gran título del año, con el que cumplió uno de sus grandes sueños.







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