Vacaciones para el
CAI Zaragoza. Cortas, sí, pero totalmente merecidas. Debido al
parón de la Copa del Rey, que se disputa este fin de semana en Barcelona, el equipo rojillo podrá gozar de
cuatro días de descanso. Un alto que
se han ganado con el sudor de su frente, el derrochado tras un meritorio primer tramo de competición. Traducido en un récord de 11 victorias y nueve derrotas que le sitúan, momentáneamente, en la
séptima posición de la tabla.
Antes del último compromiso liguero, el técnico del conjunto zaragozano,
José Luis Abós, aseguró que hubiera firmado tal registro si alguien se lo hubiese propuesto al principio del curso. Aunque prefiere no pensar mucho en ello, siguiendo su filosofía de ir partido a partido. “
Hay que tener en cuenta que nos queda una parte muy dura de la liga”, avisó.
Por ello, los rojillos deben prepararse para lo que vienen. Así, antes del descanso, el CAI se someterá a un último examen. Un
partido amistoso ante el Lobe Huesca, que se disputará a partir de las 12.00, a puerta cerrada, en el Príncipe Felipe. Se trata de un entrenamiento con rival destinado a no perder la forma física y el ritmo de competición. El buen momento que viven los rojillos, que encadenan dos triunfos de manera consecutiva, ante Valencia y Estudiantes, además del ajustado partido en el Palau Blaugrana, debe ser prolongado lo máximo posible.
Para el Lobe, el choque servirá para desengrasar la peligrosa dinámica en la que parece haberse instalado el concurso. Lamentablemente, su estado de forma es diametralmente opuesto al del conjunto zaragozano y
suman cuatro derrotas seguidas. Una mala racha de resultados que le han llevado a antepenúltima posición de la LEB Oro. La competición no frena para los oscenses, que el viernes reciben al Clínicas Rincón. Partido que están obligados a ganar ya que se trata del conjunto colista de la categoría.