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Baloncesto

Una leyenda del básquet mundial e icono del CAI

Ranko Zeravica decidió establecerse en Zaragoza después de revolucionar con su basket el equipo.

Juan Ortega. Zaragoza Actualizada 29/10/2015 a las 12:44
Ranko Zeravica, entrenando al CAI poco después de llegar a Zaragoza, en 2003.Archivo Heraldo

Ranko Zeravica, fallecido hoy en Belgrado a los 85 años, puede considerarse uno de los entrenadores de baloncesto con mayúsculas que han pisado Zaragoza y, en su caso, además, para quedarse; no en vano, el serbio entonces yugoslavo decidió establecerse a orillas del Ebro después de revolucionar con su baloncesto el CAI de finales de los años ochenta. Era el equipo que desafiaba la hegemonía de los clubes madrileños y catalanes, con una nómina envidiable de jugadores que en sus dos temporadas al frente contó, entre otros, con los hermanos Arcega, el 'Indio' Díaz, Paco Zapata o el valenciano Quique Andreu; dos fenomenales duplas de extranjeros como las formadas por 'Piculín' Ortiz y Lemone Lampley, primero, y por Leon Wood y Melvin Turpin al año siguiente; y canteranos como José Miguel Hernández, Fran Murcia o Joaquín Ruiz Lorente.

Después de su marcha, en 1989, Zeravica nunca se olvidó de Zaragoza. Accedió incluso a entrenar al Conservas Daroca, un segunda división de la provincia, lo que demuestra el amor que tenía por una tierra que siempre le acogió con los brazos abiertos. Hablamos de todo un campeón que hizo ganar a Yugoslavia su primer oro en un Mundial, en 1970, y de un pionero que revolucionó al Barcelona y trajo a talentos como Chicho Sibilio, además de poner los mimbres en la ciudad condal para la llegada de Epi.

Zeravica también puso su granito de arena a la hora de colaborar con la segunda época de baloncesto en la capital aragonesa, inaugurada en 2002 por el nuevo CAI que tuvo que esperar hasta 2008 para subir a la ACB. Fue en sus comienzos, en la 2002-2003, entrenando de forma interina y antes de que tomara Alfred Julbe las riendas de aquel equipo.

Trayectoria


Pero resulta imposible resumir la trayectoria de Ranko Zeravica sin mencionar su estreno como jugador, en 1948 en Belgrado, con el Radnicki. Su impresionante palmarés al frente de la selección de su país (además del oro de 1970, fueron campeones olímpicos en Moscú, en 1980 y subcampeones olímpicos en México en 1968; plata en los mundiales de 1967 y bronce en 1982...). En sus últimas entrevistas, sin embargo, Zeravica destacaba el triunfo en un mundial oficioso de 1966 en Chile, donde por primera vez los balcánicos asombraron al mundo.


El idilio de Zeravica y Zaragoza ha sido evidente y reconocido por personalidades de la canasta como el Francisco Roca, presidente de la ACB, que lo considera "uno de los entrenadores más carismáticos de nuestro baloncesto, especialmente en Zaragoza". Eduardo Portela, que apostó por el serbio para dirigir al Barcelona en 1974, lo considera clave del surgimiento de una generación emblemática de aquel club (capitaneada por Epi, Nacho Solozábal, Juanito de la Cruz, ...").


Inspiró a otros fenomenales entrenadores de su país, como Bozidar Maljkovic. Y finalmente, aterrizó en Zaragoza tras el esfuerzo por traerlo de un tenaz José Luis Rubio, presidente ya entonces del CB Zaragoza. Quienes acudían a ver al CAI en aquellas tardes mágicas en el Huevo jamás olvidarán cómo, en medio de los clubes más poderosos, el CAI se coló y finalizó tercero desplegando un baloncesto que superó al de otro genio querido en Zaragoza, Manel Comas.


Zeravica se ha marchado justo un año después de que, fatídicamente, nos dejase José Luis Abós.







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