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LIBROS

Vuelve el folletín (pero en digital)

Cada vez son más los autores que ofrecen sus obras gratis en Internet o apuestan por formatos digitales "de pago", como el Ebook o el Kindle. La expansión de la literatura sin papel abre nuevas posibilidades narrativas y renueva géneros como la poesía o el microrrelato

S. DEL MOLINO. Zaragoza Actualizada 29/10/2008 a las 23:19
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Si las novelas clásicas del siglo XIX se han ganado a pulso el apelativo de ‘tochos’, con su millar prieto de páginas, es porque antes de libros fueron folletines. Es decir, que su primera publicación fue por entregas en los faldones de un periódico. El escritor cobraba por capítulo o por línea, y a más texto, más ingresos. Así se escribieron grandes novelones en Europa y Estados Unidos, con enrevesadas y complejísimas tramas para alargar la acción. Con el tiempo, estos folletines fueron cayendo en desuso, y las novelas (no todas) respiraron y se hicieron algo más livianas. Pero Internet y los nuevos libros digitales han resucitado esos viejos e interminables ‘tochos’.


Menudean por la red muchos ‘neofolletines’, novelas por entregas que se publican mientras se escriben y que se pueden descargar en un dispositivo electrónico como el Ebook de Sony (en la foto) o el Kindle de Amazon. Rafael Ramos reinauguró el género decimonónico con ‘El ángel de la guarda’, una novela que ha salido publicada por entregas exclusivamente en la web de ‘La Vanguardia’. La cobertura de un periódico garantizó a Ramos una remuneración por su obra, pero otros muchos autores se han lanzado a la Red sin red, ofreciendo su obra totalmente gratis. Los noveles, porque aspiran a llamar la atención de algún editor convencional, y los que ya tienen una firma, para promocionar otras obras en papel suyas o para atraer patrocinadores a su página web. Eso sí, los que eligen el formato ‘ebook’ (un archivo PDF protegido contra la piratería) venden su obra en librerías ‘online’ (la web de La Casa del Libro es una de las que más fuerte está apostando por los libros digitales) y perciben su porcentaje de ventas y sus derechos de autor.


En Aragón fue Mariano Gistaín el primero en apuntarse a esta moda, con una novela con título ‘ad hoc’, ‘El hombre digital’. La zaragozana Luisa Miñana ha seguido su estela con ‘La arquitectura de tus huesos’, un ‘libro-blog’ que se puede descargar gratis entero o por capítulos (uno cada semana, ya lleva veinte).


Lo de Miñana va más allá del ‘neofolletín’ y se presenta como un proyecto de "instalación literartística", según expresión de su autora, ya que aprovecha las posibilidades de Internet para insertar fotos, poemas y microrrelatos que van completando la obra.
Riesgos


Estos experimentos permiten a autores y lectores explorar nuevas formas literarias, pero a juicio de José Luis Acín, escritor y director del Centro del Libro de Aragón, entrañan también sus riesgos: "Es cierto que a través de Internet muchos autores pueden dar fácil salida a sus obras y probar nuevas posibilidades -comenta-. Los blogs son estupendos para la poesía y el microrrelato, por ejemplo, pero hay que tener mucho cuidado, porque allí no hay filtros. En el mundo del libro, los editores marcan unos mínimos de calidad. Una editorial da garantías al lector de que se encuentra ante una obra que ha sido evaluada por ojos expertos. En Internet no hay exigencias, todo vale, y eso puede generar mucha literatura sin ningún valor".


Los poetas sí que parece que han encontrado un filón en la Red. Los aragoneses Fernando Sarría y Antonio Pérez Morte, entre otros, llevan años publicando sus versos en sus blogs, y no siempre los compilan en libros. En el terreno del microrrelato, el bloguero y periodista Jorge Romance convoca un premio de microcuento en aragonés que ya va por su segunda edición y que solo se edita en digital. El proyecto ‘Quiero que me leas.com’ pretende ofrecer una plataforma de publicación a microcuentistas y poetas noveles. Movimiento hay, pero todavía falta mucho para que el libro convencional tenga motivos para sentirse amenazado.

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'''Si las novelas clásicas del siglo XIX se han ganado a pulso el apelativo de ‘tochos’, con su millar prieto de páginas, es porque antes de libros fueron folletines. Es decir, que su primera publicación fue por entregas en los faldones de un periódico. El escritor cobraba por capítulo o por línea, y a más texto, más ingresos. Así se escribieron grandes novelones en Europa y Estados Unidos, con enrevesadas y complejísimas tramas para alargar la acción. Con el tiempo, estos folletines fueron cayendo en desuso, y las novelas (no todas) respiraron y se hicieron algo más livianas. Pero Internet y los nuevos libros digitales han resucitado esos viejos e interminables ‘tochos’.''' $(html_text)
  




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