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SIEMPRE LA JOTA

Los estilos de Santiago Lapuente y Ángel Sola

Llegamos a la sexta entrega de 'Siempre la Jota', y comienza el libro con un brillante artículo del fundador de HERALDO, Luis Montestruc, previo a la función que, a 'beneficio' de María Guerrero, se dio en Madrid el 13 de febrero de 1894.

MARIANO A. FACI. zaragoza Actualizada 29/10/2011 a las 18:12
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Jacinta Roy Yagüe 'Ofelia de Aragón'.

Llegamos a la sexta entrega de 'Siempre la Jota', y comienza el libro con un brillante artículo del fundador de HERALDO, Luis Montestruc, previo a la función que, a 'beneficio' de María Guerrero, se dio en Madrid el 13 de febrero de 1894, en el que decía: "La Jota sella nuestras grandezas y nuestros desastres; nuestras ilusiones y nuestros desengaños; nuestras dichas y nuestras penas". Aquella noche se estrenó 'La Rencorosa', de José Echegaray, quien escribió un apropósito, titulado 'Diálogo conyugal' para propiciar que la Guerrero cantase jotas.


La presencia en Madrid de Santiago Lapuente (el monstruo de la 'Jota' como le llamaba el maestro Fernández Caballero) y Ángel Sola (a quien Tomás Bretón apodaba como el 'Sarasate de la bandurria') se debía al ofrecimiento hecho por el fuentero a Maruja (como le decía Cávia), a quien le había enseñado el año anterior a cantar jotas en tierras oscenses. Se quedaron los tañedores en Madrid, con José Moreno, 'el Niño de Andorra', y en la Fiesta de la Jota que organizaron en el hotel Inglés, Luis Royo Villanova, Eusebio Blasco y Mariano de Cávia deleitaron a los casi trescientos asistentes con su virtuosismo.

Al año siguiente se editó un amplio folleto conteniendo los 22 estilos recopilados hasta entonces, con la correspondiente explicación de cada uno de ellos, transcritos a piano por el zaragozano José María Alvira y Almech. Se incluía el 'Himno de la Jota' que Eusebio Blasco escribió para la ocasión, así como más de un centenar de las muchas más coplas que aquella memorable noche se cantaron. Con el tiempo se completaron hasta 37 estilos.

Bretón ya había estado en Fuentes de Ebro, aceptando la invitación que le hizo Santiago Lapuente, pero fue el valenciano Luis Morote quien contó en 'El Liberal' la noche que pasó en esa villa. Tuvieron el honor de poder escuchar a Asunción Delmás; quien, tras pedir la venia a su marido y a su padre, y desde el sillón que el alcalde ocupaba en el salón de sesiones, cantó: "No se extrañe que yo cante/sufriendo una pena amarga,/pues aunque cantan mis labios/llora en silencio mi alma".

El manchego Daniel Collado estuvo en la velada de la Asociación de la Prensa de Madrid, y en 'La Ilustración Nacional' publicó un extenso artículo en el que, entre otras cosas decía: "Aragón es la patria del carácter, del tente tieso, y aun del garrotazo cuando la ocasión llega. Aragón no abdica, no degenera, no gusta de adulteraciones, es siempre el mismo". Y recordaba esta copla oída en un rincón de Sobrarbe: "Para tocar la guitarra/no se necesita ciencia,/solo es menester buen puño/y un poco de habelidencia". Que le disculpen los tañedores?

Luis Royo Villanova tuvo una brillante intervención en la citada velada en la que, entre otras cosas, dijo: "Cantar y trabajar no es posible más que con la 'Jota'. La 'Jota' no es solo el descanso del pueblo aragonés, es toda la vida de Aragón. La 'Jota' se canta en la ronda de los mozos y en el baile de la plaza; pero se canta también en el campo mientras el gañán y la junta abren el surco, en el taller, en la cocina y en el lavadero".

Santiago Lapuente se fue a los toros a Pamplona en los Sanfermines de 1898 y se llevó a Juanito Pardo. El de Fuentes quiso que Sarasate escuchase a su pupilo. Pidió una guitarra y localizó tres o cuatro aficionados con los que improvisar una rondalla. Bajo el balcón de la habitación que en el hotel La Perla ocupada el eminente violinista fue la serenata que solo terminó cuando el chaval estaba casi agotado.

Raimundo Lanas fue bautizado por HERALDO como 'El Ruiseñor Navarro' en 1934. Grabó, a su costa, el de Murillo el Fruto su primer disco en Barcelona. Uno de los ejemplares lo envió a la entonces EAJ 10, que no era otra que Radio Zaragoza. Aquí fue contratado para el Iris Park y aquí triunfó.

Otro guiño a Navarra se hace al relatar el triunfo del Orfeón Pamplonés en Zaragoza, en octubre de 1904, donde cantaron los navarros una adaptación de 'Siempre p'alante', célebre 'Jota' con letra del zaragozano Eusebio Blasco que puso en música el navarro de Lumbier Joaquín Larregla.

El bilbilitano de nacimiento Joaquín Dicenta contó el banquete que varios amigos le ofrecieron en Zaragoza en 1908, en el que cantó Inocencia Sebastián y bailó Felisa Barta. Dijo Dicenta: "El baile de la 'Jota' es lucha".

El disco

De nuevo son José Oto y Ofelia de Aragón los protagonistas de este sexto disco, cantando solos y a dúo, interviniendo también Felisa Galé y Miguel Asso. Grabada en Cangas de Onís es la 'Jota' de Larregla. Dos jotas de Raimundo Lanas, las de su primer disco, cierran el compacto.








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