La tormenta Amaral cae en la Expo | Heraldo.es La tormenta Amaral cae en la Expo | Heraldo.es Miércoles, 10 de Febrero de 2010

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EXPO 2008

La tormenta Amaral cae en la Expo
El dúo zaragozano entrega a Expoagua "Llegará la tormenta", versión en castellano de "A Hard Rain's A-Gonna Fall", de Dylan, que presentará en un concierto-sorpresa.
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Cuarenta y cinco años después, Amaral vocea a su modo la apocalipsis nuclear. HERALDO
MATÍAS URIBE. Zaragoza
No es que Bob Dylan, cuando escribió "A Hard Rain's A-Gonna Fall" ("Una tormenta va a caer"), estuviera haciendo de hombre del tiempo y anunciando el chaparrón que se avecinaba en horas próximas. Era algo más serio. En realidad, como media América, estaba temblando de miedo ante la guerra nuclear. Y es que esta fantástica canción que ahora ilustra la promoción internacional de la Expo -tanto en manos del propio Dylan como en las de Amaral, que acaba de entregar su versión- la escribió el revolucionario cantautor justamente en medio de la famosa "crisis de los misiles de Cuba", en otoño de 1962.

Flashback. Kruschev, en pleno apogeo de la "guerra fría", tuvo la osadía de sembrar de misiles el norte de Cuba, apuntando a Estados Unidos. Al demócrata Kennedy, espoleado por la facción más radical del republicanismo, se le subió la testosterona y, de camino, le ocurrió a medio país. Faltaría más, los comunistas apuntando al mismo corazón de América. El Congreso le dio luz verde al presidente para que actuara sin contemplaciones, respondiendo activamente a la provocación. Incluso llamó a los reservistas. De inmediato, Kruschev replicó que, si Estados Unidos hacía el más mínimo movimiento militar, los misiles empezarían a caer sobre territorio americano como "una tormenta de granizo". Sería el inicio de la primera guerra nuclear. El mundo temblaba. Dylan, también.

Con 22 años sin cumplir, temía ser movilizado, como ya lo había sido algún amigo suyo. Una noche se sentó ante su vieja Remington y comenzó a escribir versos, transpirando el sudor de la pesadilla nuclear, haciendo un apocalíptico retrato del paisaje que dejaría una guerra atómica: océanos secos, cuerpos de mujer ardiendo, árboles sangrando, habitaciones llenas de hombres con martillos ensangrentados, carreteras rotas, bebés devorados por lobos, gente muriendo de hambre… una visión espeluznante sobre "el día después" envasada en acordes de guitarra a ritmo de vals. Uno de su grandes himnos. Terrible crónica de su tiempo, del miedo que atenazaba a media humanidad, un sarpullido tenebroso de una belleza musical infinita.

En 1963, Bob Dylan metió la canción en su segundo LP junto a otras memorables y allí estalló su popularidad universal. "The Freewheelin", título del LP, era un disco todo acústico, como fue el primero y serían los dos siguientes. Estaba hecho con ramas de poesía simbolista a lo Rimbaud y hojas de política contestataria enredadas en maravillosas melodías. Una obra maestra.

"Tremenda en castellano"


Cuarenta y cinco años después, Eva y Juan han realizado una transcripción eléctrica de aquel viejo himno, cantándolo en castellano bajo el título de "Llegará la tormenta". Como unos Byrds del momento, han cogido la canción y le han añadido electricidad, subrayando la melodía con bajo, batería y guitarra eléctrica. Y, según afirma Juan, "suena tremenda en castellano".

"Tanto en letra como en melodía", añade, "hemos respetado la versión acústica de "The Freewheelin", pero le hemos metido electricidad, pasándola del folk al rock". Lo mismo, básicamente, que hicieron en su momento The Byrds con "Mr. Tambourine Man", no en vano en todo momento Juan y Eva tuvieron a su adorado grupo californiano como referente a la hora de pasar las canciones de Dylan por la trituradora eléctrica. Tanto, que una de las ideas primigenias que se les ocurrió, cuando la Expo le hizo el encargo, fue poder contar con Roger McGuinn, aunque al final no fue posible: "Hemos ido muy liados y no hemos podido establecer contacto con él, pero estábamos entusiasmados con esa idea".

La traducción al castellano es de Eva. "Yo creo -dice la cantante- que se mantiene al completo el espíritu apocalíptico de la letra". "La idea -añade Juan- era mantener la visión extrema del planeta. Era primordial mantener esa idea y su significación original. No podía ser una versión ligera o light, y, de hecho, era casi más importante la letra que la melodía. Nosotros estamos muy contentos de cómo ha quedado". Vamos, que piensan que el peligro de que alguien, por el título, pueda pensar en una invocación de la lluvia que espante la sequía y hasta poco menos que haga florecer los Monegros, está desterrado.

La canción, seguramente, no se incluirá en el nuevo disco del dúo. Al ser un proyecto específico para Zaragoza y la Expo, piensan que es mejor que ello no ocurra, aunque todavía no está decidido. Este fin de semana, después de pulirla en Nueva York, el dúo la entregó completamente terminada a la Expo y ahora son sus rectores quienes decidirán qué hacer con ella. Probablemente la presenten oficialmente a mediados de este mes y luego la canción empiece a sonar en anuncios promocionales, como ocurrió con la versión dylaniana. Antes de que ello ocurra, el dúo tiene intención de hacer un concierto-sorpresa y darla a conocer públicamente.
Compara la letra de Dylan con la versión de Amaral

DYLAN:


¿Dónde estuviste, hijo mío de ojos azules?
¿Dónde estuviste, querido mío?
Tropecé con la falda de doce montañas brumosas.
Caminé y me arrastré por seis sinuosas autopistas,
Anduve en medio de siete bosques desolados,
Estuve frente a doce océanos muertos,
Me adentré diez mil millas en la boca de un cementerio,
Y es dura, muy dura,
Y es dura la lluvia que va a caer.

¿Qué viste, hijo mío de ojos azules?
¿Qué viste, querido mío?
Vi un recién nacido rodeado de lobos salvajes,
Vi una autopista de diamantes que nadie utilizaba,
Vi una rama negra que goteaba sangre,
Vi una habitación llena de hombres con martillos ensangrentados,
Vi una escalera blanca cubierta de agua,
Vi diez mil oradores con las lenguas rotas,
Vi pistolas y espadas en manos de niños,
Y es dura, muy dura,
Y es dura la lluvia que va a caer.

¿Qué oíste, hijo mío de ojos azules?
¿Qué oíste, querido mío?
Oí el sonido del trueno que rugió como advertencia,
Oí el estruendo de una ola que pudo ahogar al mundo entero,
Oí a cien tamborileros cuyas manos llameaban,
Oí diez mil susurros que nadie escuchaba,
Oí a un hombre muriendo de hambre, oí a mucha gente riendo.
Oí la canción de un poeta que murió en el arroyo,
Oí el sollozo de un payaso que lloraba en el callejón,
Y es dura, muy dura,
Y es dura la lluvia que va a caer.

¿A quién encontraste, hijo mío de ojos azules?
¿A quién encontraste, querido mío?
Encontré un muchacho junto a un pony muerto,
Encontré un hombre blanco que pascaba un perro negro,
Encontré una mujer joven cuyo cuerpo ardía,
Encontré una muchacha que me dio un arco iris.
Encontré un hombre herido de amor,
Encontré otro hombre herido de odio,
Y es dura, muy dura,
Y es dura la lluvia que va a caer.

¿Qué harás ahora, hijo mío de ojos azules?
¿Qué harás ahora, querido mío?
Regreso antes de que la lluvia empiece a caer,
Caminaré hasta las profundidades del más hondo y sombrío bosque.
Donde la gente es mucha, toda con las manos vacías,
Donde las bolas de veneno inundan sus aguas,
Donde el hogar en el valle se confunde con la sucia y húmeda prisión.
Donde el rostro del verdugo está siempre bien oculto,
Donde el hambre es odiosa, donde las almas están olvidadas,
Donde el color es negro y el número nada,
Y lo diré y lo pensaré y lo hablaré y lo respiraré,
Y lo mostraré desde la montaña para que todas las almas puedan verlo,
Y después me alzaré sobre el océano hasta que empiece a hundirme,
Pero, antes de cantarla, conoceré bien mi canción.

Y es dura, muy dura,
Y es dura la lluvia que va a caer.


Traducida al español por Carlos Álvarez (letra aparecida en el libro "Bob Dylan. Escritos, canciones y dibujos")

 

AMARAL:


Me han dicho que has vuelto por fin a tu casa
¿Qué has visto en tu viaje por tierras lejanas?

Caí entre la bruma de doce montañas
Vagando por seis autopistas cortadas
En medio de siete bosques callados
Perdido en las costas de negros océanos
Subí a diez mil millas hasta un camposanto

Y llegará, llegará, llegará, llegará la tormenta
Que anuncia el cielo


Me han dicho que has vuelto por fin a tu casa
¿Qué oíste en tu viaje por tierras lejanas?


El ruido de un trueno preludio del miedo
La última ola al final de los tiempos
Tambores sonando en la linea de fuego
Y tantos susurros que no escucha nadie
Oí carcajadas y llantos de hambre
La triste canción del poeta en la calle
La voz de un payaso cubierto de sangre

Y llegará, llegará, llegará, llegará la tormenta
Que anuncia el cielo

Me han dicho que has vuelto por fin a tu casa
¿Y qué harás ahora que el viaje se acaba?

Volver antes de la lluvia de estrellas
A lo más profundo de lo desconocido
Donde hay multitudes sin nada en las manos
Allí donde el sol ha secado los ríos
Donde eres esclavo o un pobre fugitivo
Que ha visto los ojos de un hombre sin rostro
Donde todas las almas han sido olvidadas
Donde negro es el color y el número no existe
Gritaré hasta que quede grabado en el viento
Y mi voz se refleje desde ésta montaña
Aunque tenga que andar encima de las aguas
Hasta que ésta llamada sea escuchada

Y llegará, llegará, llegará, llegará la tormenta
Que anuncia el cielo
Y llegará, llegará, llegará, llegará la tormenta
Que anuncia el cielo.



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