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LA RECOMENDACIÓN

La memoria inmortal de Pepín Bello

El realizador Tomás Studer presenta esta noche, en ProyectAragón, su documental sobre este “inspirador de genios”, que ha montado Samuel Gómez.

POR ANTÓN CASTRO Actualizada 08/11/2011 a las 12:33
5 Comentarios
Pepín Bello con Buñuel y Dalí y otros compañeros de la Orden de Toledo.

“Pepín Bello no tuvo ambición de obra propia y eso le sirvió de levadura para la obra ajena”, dice Agustín Sánchez Vidal a propósito de ese hombre, “soy un muerto rezagado” como él se definió, que hizo de la amistad y de la inactividad una obra de arte. Confesaba al final de sus días que “me hubiera gustado ser artista”, y en cierto modo lo fue: poseía una cultura oral riquísima. Sabía contar, sabía adornarse, poseía la precisión de la atmósfera y del detalle, y eso lo hacía deslumbrante. Tomas Studer es el director de ‘Pepín Bello. Inspirando a los genios’, un documental de 51 minutos, que ha montado Samuel Gómez y que se presenta esta tarde en ProyectAragón 2011 en la CAI. Se articula con testimonios y, sobre todo, con la voz del propio Pepín, que recorre todos los períodos de su vida con una prodigiosa memoria y esa expresividad teatral que atesoraba.

Nacido en Huesca en 1904 y fallecido en Madrid en 2008, José Bello Lasierra fue un ciudadano muy singular y cautivador, un catalizador de la creación ajena, que colaboró activamente en muchos proyectos como el desarrollo del surrealismo español, la leyenda de la Orden de Toledo o la forja de las imágenes de ‘Un perro andaluz’. Su biógrafo José Antonio Otín lo define como “un liberal y un costista” que poseía “una capacidad para unir contrarios que es excepcional”.

La vida de Pepín Bello ha sido contada del derecho y del revés. En libros, en documentales, de viva voz, pero siempre quedan cosas. Y fue un hombre puente, entre la gente de su época y algunos algo más veteranos como Ignacio Sánchez Mejías, entre los grupos de posguerra y de la Transición, y creadores que ahora rozan la treintena. Tenía algo narrador y memoria oral de una tribu: la generación del 27, la Residencia de Estudiantes o el triángulo mágico Buñuel-Lorca-Dalí, que en realidad era un cuadrado con su presencia. Pepín Bello vivió una infancia maravillosa y salvaje entre las grúas: estuvo, con su padre el ingeniero y pintor frustrado Severino Bello, en el pantano de la Peña entre los obreros y las máquinas. Luego se fue a Madrid, a la Residencia de Estudiantes, donde cursó el Bachillerato y por allí vio pasar a Einstein, Chesterton, Wells o Marie Curie, entre otros. Conoció a Dalí, que pintaba maravillosamente bien y había sido un gran portero del Girona, según recuerda Antonio D. Olano, y era “un ignorante enciclopédico, que no sabía nada de nada”; conoció a Buñuel y a Lorca. Los tres son recordados ampliamente: Pepín fue preparador ocasional de un púgil indolente como Buñuel, con quien mantendría una complicidad muy especial, y se quedó prendado de Lorca, que encarnaba la bondad y la generosidad y el talento.

El granadino está muy presente: lo veía trabajar en su cuarto, compartieron habitación de hotel en ocasiones, y Pepín Bello describe su método de trabajo; cuando Lorca cerraba un verso daba un saltito. Es un gran momento del documental. Pepín Bello dice que Lorca era un arrebato de simpatía, de gracia, que poseía un estupendo sentido del humor y que era lopista, seguidor de Lope de Vega. Otro personaje muy especial para él fue el torero y escritor Ignacio Sánchez Mejías, con quien se encontró en Sevilla. Uno de los poemas de su vida fue el ‘Llanto’ de Lorca a la muerte del torero: pieza que acaba siendo muy determinante en este documental con voces nuevas –Feliciano Llanas, su sobrino Severino Bello, el joven poeta Marc Sandra, Enrique Vila-Matas, Laura García Lorca o María Asunción Mateo, entre otros muchos- que se mezclan con clásicos como Agustín Sánchez Vidal. El documental ofrece materiales inéditos o poco vistos del álbum familiar.

La cinta también recorre la Guerra Civil, los dos negocios ruinosos de posguerra, la peletería y el motocine, el posterior regreso de Pepín Bello a la vida social, que le permitió conocer a Ava Gardner (se levantaba como una rosa tras una formidable borrachera, dice) o su permanente soltería, que era la medida de su libertad y su independencia. Pepín Bello tuvo algunos amores, aquí se sugiere que estuvo enamorado de Encarnación López Julvez ‘La Argentinita’, la amante de Mejías, y el propio Pepín dice: “Lo que lo acerca a uno al cielo es el amor”. Enrique Vila-Matas cita a Marcel Duchamp y recuerda que con su actitud Pepín “llevó el arte a la vida”. Fue un esnob y un diletante con el don de la amistad que se complacía en contar y escuchar como nadie.


'[Pepín Bello. Inspirando a los genios'. Dirección: Tomás Studer. Montaje: Samuel Gómez. Fotografía: Kanzaman S. A. 2008. Presentación en ProyectAragón, a las 20.00. Salón de la CAI.

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  • Pairo09/11/11 00:00
    ¿Pobreza cultural por denunciar la existencia de "niños pijos" de la época?...
  • DETECTAPALETOS09/11/11 00:00
    Tienes toda la razón, Pepe; pero de esos niños de papá (como tú y como yo) salieron algunas de las mejores películas del siglo XX (Buñuel), algunos de los mejores cuadros del SXX (Dalí), y seguro dos (Romancero gitano y Poeta en Nueva York de los mejores libros de poesía del SXX (Lorca). Y el prestigio cultural de España en el mundo entero (y el dinero que siguen generando, no te olvides). Cosas que ni tú ni yo, con el riñón cubierto, alcanzaríamos jamás. No confundamos churras con merinas. Los genios, genios son, independientemente de su dinero o su apoyo familiar. Y te recuerdo que uno de ellos fue fusilado (por los niños de papá que asolaron España medio siglo, por cierto), y el otro tuvo que huir del país. Así que tampoco fue una vida fácil.
  • Carlos Martínez Villa08/11/11 00:00
    De comentarios como el de Pepe poco se puede decir. Que de gente con la pobreza cultural como la tuya tampoco se hacen documentales, afortunada o desafortunadamente.
  • Pere08/11/11 00:00
    ¡ Pobre Pepe ! Desgraciadamente España está llena de ellos. Esa foto es impagsble, de los tiempos en que los amigos no se reunian para emborracharse, sino para enriquecerse intelectualmente. Y tambien es triste que un Pepin Bello genial, sea un desconocido en su propia tierra.
  • Pepe08/11/11 00:00
    Muy bien, muy bonito, muy cultureta pero ya cansa este tipo de historias.Estamos hablando de señoritos, de vividores, de niños de papá de la época que no daban un palo al agua porque tenían todo cubierto, comida, gastos, viajes, estudios, ropas...Nunca trabajaron en serio, nunca les faltó de nada.Supongo que mi bisabuelo hubiera sido igual de ingenioso si no fuera porque tenía que entrar a trabajar en una mina y allí la palmó en un derrumbe y el resto de la familia tuvo que salir adelante pasando las de caín. Pero de esto no se hacen documentales...Curioso.





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