Nunca he ido a la escuela, para qué voy a mentir, y ahora pienso ¡qué mal empleada! Era otra época, mi padre era cantarero en Illueca y tenía que ir a por agua al río para enfriar el horno". Anita Zapata, de 89 años, desgrana sus recuerdos de niñez en la residencia de Pastriz (Zaragoza). Mientras, Lorena Giménez, de la Asociación Ilógica, va tomando notas y Alejandro Romeo la graba en algunos momentos.
Sus atentos interlocutores tienen 28 años. No pueden reprimir una sonora carcajada cuando esta veterana, con un envidiable sentido del humor, les confiesa que "ahora que ya no puedo cuidar de mi hermano, que nunca hizo nada en casa, yo era la fregona, siempre le digo que se busque a una mujer que le haga de todo".
Esta entrañable entrevista forma parte del proyecto 'Memorias para no olvidar' de la Asociación Juvenil Ilógica de Zaragoza. Por esta y otras iniciativas solidarias, esta asociación acaba de recibir el premio a la Mejor Iniciativa Empresarial Social Juvenil concedida por la Fundación Berstelmann y que les entregó el Rey.
Sin ir más lejos, el pasado verano quince miembros se inventaron 'Caminando': se convirtieron en peregrinos del tramo aragonés del Camino de Santiago recalando en pequeñas poblaciones en las que realizaban actividades de animación para grandes y pequeños. En 2010 quieren repetir la experiencia y aunar ambos programas, para así también recuperar la sabiduría y la memoria de los mayores que viven a la vera de la Ruta Jacobea.
Con la concesión de este galardón, que consiste en apoyo en forma de asesoría, 'Memorias para no olvidar' está tomando vuelo. Nació en 2003. "Algunos de nuestros abuelos habían fallecido hacía poco y compartíamos esa sensación de que nos habíamos perdido mucho por no hablar con ellos más tiempo. Así nació la idea", recuerda Alejandro Romeo. Empezaron por colegios e institutos, en 2006 lo retomaron y ya han recorrido distintos poblaciones del entorno de la capital aragonesa y de la Ribera Alta del Ebro.
Cualquiera puede sumarse al proyecto. Acaban de colgar en su página web, www.asociacionilogica.es, un prototipo de entrevista que sirve de excusa para que los nietos pasen un rato hablando con sus abuelos. Cualquiera puede colaborar, remitirla rellena y adjuntar fotos. El cuestionario plantea preguntas sobre la familia, la infancia, la juventud, la ropa, el ocio, la mili, los sueños...
En la residencia de Pastriz
Esta semana cinco jóvenes se acercaron a la residencia El Olmo de Pastriz, un lugar que conocen bien a través de una de las residentes, Consuelo, la abuela de Lorena Giménez. Beatriz Gracia, de 27 años, ha organizado una tertulia con Carmen Messeguer, Elisa Sarnago y Manuela Pascuala. Elisa recuerda aquellos días en que servía en París. "Allí conocí a mi marido ya algo mayorcita, después de trabajar seis años me compré mi piso en Zaragoza y lo convencí para que volviera a España y nos casáramos en el Pilar. Si no llega a ser por la boda no regresamos", explica Elisa Sarnago.
Beatriz se interesa por su fondo de armario infantil. "Pues chica, con suerte te apañabas con dos vestidos, el de diario y uno de fiesta de guardar", le contesta Carmen quitándole hierro al asunto. Imposible resumir una vida en unas pocas horas. "¿Volveréis otros día, verdad", se despiden.
Horas y horas de conversaciones dan de sí para un sinfín de anécdotas. Lo que lamentan los chicos de la asociación Ilógica es que su trabajo no haya quedado recogido de una forma estructurada. Hay localidades que recopilaron todas las entrevistas en un libro, cada familia tiene la suya, pero algunas historias se han quedado por el camino.
¿La contestación más asombrosa? "No me lo podía creer, pero una abuela me contó que no llevaba pantalones porque era como masturbarse y decía que el roce de las costuras se consideraba pecaminoso. Dijo esta palabra y no la he olvidado", recuerda Lorena Giménez.
Esther Blasco, que lleva en el colectivo desde su fundación en el año 2000, se queda con ese "chaval" de Boquiñeni que acabó invitando a su fiesta de cumpleaños a dos hombres mayores a los que había entrevistado unos días antes. Es fácil que las emociones afloren. "Una de las primeras entrevistas que recibimos hace unos días por Internet fue la de un chico que nos conoció gracias al premio y se dio cuenta de que llevaba toda la tarde sin decirle nada a su abuelo. Nos remitió el cuestionario y una explicación que nos hizo llorar a todos", añade Alejandro Romero.
Como 'Memorias para olvidar' hay otros programas intergeneracionales, entre ellos los talleres de convivencia entre abuelos y nietos que desarrolla 'El obrador de ideas' y las recetas de las abuelas.