Anuncios clasificados
Volver a Heraldo.es
Suscríbete Heraldo Premium Web del suscriptor

IN MEMORIAM

Amigo Félix

Félix teorizaba sobre todo: sobre literatura, sobre urbanismo o sobre la morbosidad del bonito. Pero no cabe duda de que sus opiniones literarias han dejado una honda secuela en su generación y en la posterior a la suya

Antonio Pérez Lasheras Actualizada 08/10/2011 a las 18:28
11 Comentarios
Félix RomeoHERALDO

Félix era una máquina de ideas. Las regalaba como otros regalan sonrisas, miradas o desprecios. Félix era generoso con todos, sobre todo con su tiempo y sus ideas. Félix era "duro con las espuelas y blando con las espigas", "suave como la arcilla y duro del roquedal". Félix era hombre de convicciones y las defendía con tenacidad, a veces con contumacia. Félix amaba la libertad ante todas las cosas, aunque en ocasiones tuviera un concepto discutible de la misma.

A Félix le gustaba viajar; estar en mil sitios diferentes, comer cosas exóticas y explorar. Cuando estaba en Zaragoza, quería encontrar lugares nuevos. No había nadie que conociera como él los mil y un restaurantes de la ciudad. Una vez hizo que le llevara a un bar en Las Delicias. Era un bar caboverdiano. Entramos. Éramos los únicos blancos del local y todo el mundo se quedó mirándonos. Félix dijo que si podíamos comer, que quería comer lo que ellos comían. Salió la dueña, una señora mayor, y le explicó, en una mezcla de español y portugués, que queríamos comer la comida típica de Cabo Verde, la señora volvió contenta a la cocina y nos sirvió un guiso espléndido.

Para Félix, explorar los sitios desconocidos de su ciudad era como viajar a países exóticos. Cuando estaban en marcha las obras de la Expo y Zaragoza se expandía por todos los costados, Félix quería conocer el alcance de ese progreso y hacía que lo llevara hasta el confín de las obras: la Z-40 hasta donde no se podía seguir, las obras de la Expo hasta el fin del mundo o más allá. Félix era un niño curioso a quien no se le podía llevar la contraria ni romper las expectativas, como no se puede quebrar las alas de las hadas, con permiso de Peter Pan.

La felicidad

Félix lo llenaba todo y su ausencia dejaba un vacío inconmensurable. Sobre todo en las piscinas. Félix era una sirena en un cuerpo extraño, equivocado. Félix amaba el amor y la familia. La suya, sobre todo, pero también las de los amigos. Félix era el tío soltero que todos los niños quieren tener. Siempre venía con algún regalo. Félix sabía lo que le gustaba a cada hijo de sus amigos y sabía regalarles su cariño como si necesitara comprarlo, como un padre separado o un primo americano. A Félix le dolía el dolor ajeno y sangraba por las heridas de todos. Félix sabía pedir perdón antes de necesitarlo y creía en la amistad como otros creen en la vida eterna.

Félix era un huracán de luz, un torrente de ideas, un sifón de razonamientos y, a veces, una mina de aporías. Félix buscaba la felicidad, sobre todo la ajena, porque él sabía, como Gracián, que la felicidad es una isla desaparecida en medio de un océano de tribulaciones.

Félix tenía un conocimiento intuitivo de las cosas. Llegaba antes que nadie y sobrevolaba la abstracción. Por eso le costaba aterrizar en lo concreto. Cuando los demás llegábamos razonando, Félix se alejaba en su vuelo. Félix siempre estaba más allá de no se sabe dónde, más acá de ninguna parte. Félix fue el hijo que Labordeta no tuvo: le acompañó a cientos de conciertos, le reprochaba cuando algo no le había salido como él creía que debía de salir. Félix cantaba mal, peor que yo (lo que es difícil), pero lo hacía con un empeño y una contundencia similar a un Caruso a punto de estrenar.

La literatura

Félix teorizaba sobre todo: sobre literatura, sobre urbanismo o sobre la morbosidad del bonito. Pero no cabe duda de que sus opiniones literarias han dejado una honda secuela en su generación y en la posterior a la suya. Félix estaba obsesionado por la literatura emanada de la vida y la vida sacudida de la literatura. Por eso le horrorizaba la literatura falsa e impostada, los cielos y las mentiras. Félix no pertenecía a la Asociación Aragonesa de Escritores.

A Félix le encantaba que las novelas hablaran de su ciudad y que Zaragoza se tuviera un imaginario literario. Félix odiaba el rencor y a quienes utilizaban el poder para lucrarse y trepar. A Félix se le quería como se quiere a un hermano, sin preguntar nunca el porqué de las cosas. Félix aparecía y desaparecía. Félix fingía estar contento cuando sabíamos que por dentro algo le corroía; expandía alegría cuando más triste estaba. Félix sabía todo de nuestras vidas y nosotros apenas adivinábamos en su semblante qué se escondía en su interior. Felix era ciclotímico y de carácter voluble. Félix era mi amigo y se ha ido. Pero esta vez no volverá. Félix, Félix: esta vez el juego ha ido demasiado lejos. ¡Vuelve ya con una caja de bombones y di aquello de «¿Qué tal, amiguitos?», la broma ya ha durado demasiado!
Nuestros hijos preguntan por ti


[El cuerpo presente de Félix Romeo (Zaragoza, 1968-Madrid 2011) quedará instalado este domingo a las 18.00 en el cementerio de Torrero y el entierro será el lunes 10, a las 10 de la mañana.]



  • Ana26/11/11 00:00
    He encontrado este artículo en Perceval Press, de Viggo Mortensen, de cuyo gusto literario me fío mucho. Y, efectivamente, este artículo es una preciosidad. No conocía a Félix, pero creo que ahora sí. Qué pena que normalmente no digamos a nuestros amigos en vida lo que sentimos por ellos.
  • Mercedes10/10/11 00:00
    le conocí como alumno, brillante, inconformista, diferente,único.Le volví a ver años más tarde.Nos reconocimos y nos saludamos Su mirada fue una ola de afecto y calor. Nunca le olvidaré.Descanse en paz.
  • curro09/10/11 00:00
    No lo conocí en persona, pero tras leer estas líneas tengo la sensación de que mi vida hubiera tenido más sentido si lo hubiera conocido...
  • Alicia09/10/11 00:00
    Un artículo rancio y cursi. Llevemos a los altares a Romeo que, de vivo, tuvo su lado oscuro, pero nadie lo dirá. Puro provincianismo.
  • mariano09/10/11 00:00
    Enhorabuena, es una preciosidad de artículo. El tópico dice que cuando uno muere era la mejor persona del mundo... aunque fuera un ogro. En el caso de Félix es difícil hablar mal de él a los que hemos tenido la inmensa suerte de tratarlo. 
  • Universal09/10/11 00:00
    Una noticia realmente inesperada!!! Este tío no dejaba indiferente nunca ha nadie aunque nunca fue santo de mi devoción. Mostraba rechazo profundo a los tópicos sobre Zaragoza y demás pero sus intervenciones, en muchas ocasiones, no pasaban más allá que del "mito jota" que décadas atrás emplease el profesor Moneva. Qué descanse en paz!
  • marimar09/10/11 00:00
    Aun me acuerdo de él cuando quedaba con sus amigos en la papeleria que habia en la esquina del Colegio Sto. Domingo de Silos, siempre de negro y siempre hablando con sus amigos. Descanse en paz
  • santiago08/10/11 00:00
    Es tu mejor artículo, Antonio. Qué bien lo describes, y... es verdad, quienes más enfado tienen desde ayer, son nuestros hijos, que han perdido al mejor colega.
  • carjota08/10/11 00:00
    GRACIAS FELIX
  • Miguel08/10/11 00:00
    Que bonito. No le conocía ni habia oido hablar de el, pero que descanse en paz. Enhorabuena por el articulo
Ver más comentarios





Pie
Enlaces recomendados

© HERALDO DE ARAGON EDITORA, S.L.U.
Teléfono 976 765 000 / - Pº. Independencia, 29, 50001 Zaragoza - CIF: B-99078099 - CIF: B99288763 - Inscrita en el Registro Mercantil de Zaragoza al Tomo 3796, Libro 0, Folio 177, Sección 8, Hoja Z-50564
Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual