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Homenaje en Madrid

Sara Montiel se despide a lo grande, María Antonia dice adiós en la intimidad

El desbordante periplo vital de 'Saritísima', como la apodó Terenci Moix, exigía una división que separara el mito, que ella misma alimentaba, de la persona, que pocos conocían.

Efe. Madrid Actualizada 09/04/2013 a las 17:54
3 Comentarios
El féretro de Sara Montiel "pasea" la Gran Vía de Madrid

Este martes en Madrid se producían dos despedidas para una misma persona: primero, la Gran Vía, arteria de la vida cultural de la ciudad, se engalanaba para darle el último adiós a Sara Montiel, la gran estrella, y minutos después, se enterraba de manera sobria a María Antonia Abad, una mujer no menos inolvidable.

El desbordante periplo vital de 'Saritísima', como la apodó Terenci Moix, exigía una división que separara el mito, que ella misma alimentaba, de la persona, que pocos conocían.

"Sabré marcharme cuando me dé cuenta de que la gente empieza a cansarse del mito", había dicho en vida. Pero ese momento nunca llegó y permaneció activa hasta que este lunes fallecía, pese a sus 85 años, de manera totalmente imprevista, antes de un viaje a Oviedo para una consulta oftalmológica.

Nacida en Campo de Criptana (Ciudad Real), Sara Montiel se sentía universal, pero también tan madrileña como 'La violetera', una de sus películas más recordadas y que se proyectó en la plaza de Callao para deleite de los cientos de personas que se arremolinaban al paso de la comitiva fúnebre.

Once coches, dos de ellos repletos de coronas de flores, recorrieron la capital desde el tanatorio de San Isidro hasta la Gran Vía, como si fuera una romería dedicada a la diosa del cuplé.

'¡Viva Sara!', '¡Olé, Sara!' o estrofas de algunas de sus canciones más célebres han acompañado en su dolor a Thais y Zeus Tous, sus dos hijos adoptivos, visiblemente afectados. Pero la reunión de admiradores hablaba de la amplitud del calado de la Montiel.

Por un lado, vecinos de su pueblo natal, como Antonio Carreras y su esposa Pilar, o mujeres del extrarradio madrileño que vivieron el estreno de sus películas más famosas. "Ha sido muy querida y no me importa pasar frío", decía Ascención, de Móstoles.

Por otro, jóvenes que la reivindicaron como icono de la modernidad más "kitsch" y como musa del colectivo homosexual. Así, Ruben, Aitor y Joan, hablaban de la cantante de 'Fumando espero' como "una actriz completa" y se indignaban de ver que la muerte de Margaret Thatcher le ha eclipsado en las portadas de los periódicos.

Incluso un transformista enseñaba una foto de sí mismo caracterizado como Sara Montiel en su última época, cuando incurrió en la autoparodia y se convirtió en reina de las revistas del corazón.

Fuera de la pompa, el exceso y el barroco que acompañaba a la gran Sara Montiel, de los relatos en tono de leyenda sobre su relación con James Dean, Marlon Brando o Gary Cooper (con quien protagonizó 'Veracruz', de Robert Aldrich), la intimidad y la sencillez se apoderaron de la Sacramental de San Justo, recordando que bajo las túnicas de Sara Montiel seguía existiendo la manchega hija de labriegos, María Antonia Abad.

Junto a Giancarlo Viola, su examante, abriendo entre lágrimas la comitiva al sepulcro que ella misma había mandado construir para su madre, apenas 200 personas, muchas de ellas de los medios de comunicación, despidieron a la protagonista de "El último cuplé" y pionera en el desembarco español en Hollywood.

Un ataúd color caoba rematado con un Cristo y una docena de claveles rojos acercaban a la cotidianeidad su adiós, que fue oficiado por un sacerdote negro que la recordó primero como María Antonia Abad para luego añadir que era "más conocida como Sara Montiel".

"Llegó por el mar un día y se marchó por el mar. Se llevó como recuerdo un beso, no pidió más" eran los versos de 'La sirena', de Ramón Alarcón, que se recitaron antes de dejar definitivamente a la actriz y cantante junto a su hermana, Elpidia, y su madre, María Vicenta, sobre cuya lápida dormía ella con su visón para llorar su muerte.

"No molestó mucho, dos suspiros y hala", decía Loles León, que junto a Boris Izaguirre o el productor Enrique Cerezo fueron algunos de los rostros conocidos en este acto fundamentalmente familiar, con sus hijos al frente, así como la gobernanta, quien descubrió ayer junto a Thais el cuerpo sin vida de Montiel.

Tras la ovación, los asistentes de manera espontánea comenzaron a cantar "La violetera" y a lanzar claveles a la tumba. Así se despedía para siempre a la que consiguió, sin duda, su principal objetivo en la vida: "Me juré no tener ningún amo, ser pájaro libre y lo he cumplido", había dicho.


  • José Mª14/07/13 00:00
    Pues no se entristezca usted tanto, que retorcida es usted, ha sido un homenaje espontaneo a una mujer que hizo feliz a seres de medio mundo, y desdeluego tenia todos los méritos habidos y por haber, hace cincuenta y nueve años, que fue llamada por Hollywood, mientras que el cine español era en blanco y negro, tuvieron que pasar cuarenta años para que Antonio Baanderas pasara por Hollywood, ella subio el cine español y eso merece que se le haga un monumento, merece todos los respetos a una diva de la categoria de Sofia Gina  o Taylor, sus peliculas duraron en cartel lo el tiempo que sus compatriotas.
  • José Mª14/07/13 00:00
    Pues no se entristezca usted tanto, que retorcida es usted, ha sido un homenaje espontaneo a una mujer que hizo feliz a seres de medio mundo, y desdeluego tenia todos los méritos habidos y por haber, hace cincuenta y nueve años, que fue llamada por Hollywood, mientras que el cine español era en blanco y negro, tuvieron que pasar cuarenta años para que Antonio Baanderas pasara por Hollywood, ella subio el cine español y eso merece que se le haga un monumento, merece todos los respetos a una diva de la categoria de Sofia Gina  o Taylor, sus peliculas duraron en cartel lo el tiempo que sus compatriotas.
  • Laura09/04/13 00:00
    Me entristece ver que nuestra sociedad eleva a rango de diosa, heroína y grande de España, como he oido esta mañana en la radio, a una persona que dedicó su vida a cantar y hacer teatro, y se olvida de tantos y tantos verdaderos héroes, y grandes de España de verdad, que dedican cada día de su vida a salvar la de los demás, a mejorarla, a asegurarla....como son los profesores, los médicos, los investigadores, los guardias civiles, los bomberos, los policias...etc etc...profesiones heroícas de verdad, y a las que la sociedad premia con la ignorancia y el anonimato, cuando no con el desprecio.





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