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Literatura

Calvo Carilla: "Miguel Labordeta fue un insumiso"

Un seminario de la Institución Fernando el Católico analiza la vigencia de "este poeta inclasificable" que "posee una sensibilidad muy moderna"

Anton Castro. Zaragoza Actualizada 14/12/2012 a las 14:42
1 Comentarios
Caricatura de Miguel LabordetaCANO

José Luis Calvo Carilla es uno de los grandes estudiosos de la literatura contemporánea. Editor reciente de Miguel Labordeta (Zaragoza, 1921-1969), coordina un seminario sobre su figura en la Institución Fernando el Católico: ‘Miguel Labordeta, poeta del siglo XXI’. “Queríamos analizar su vigencia en dos direcciones: la Universidad ha recibido su legado y hay que intentar esclarecer ese bosque de problemas textuales de las diferentes versiones de los poemas que él no publicó, y por otra parte queremos analizar su vigencia y darle una dimensión más nacional. Miguel es un poeta de alcance; las actas de este seminario se publicarán en la revista ‘Ínsula’”, explica el estudioso de Braulio Foz, el piropo o el Modernismo.

“Miguel Labordeta tiene vigencia en el siglo XXI, fue un poeta muy exigente consigo mismo, exigente e inconformista, siempre estuvo buscando caminos: una de sus características más acusadas es la búsqueda de un lenguaje absoluto de la poesía y eso es más importante incluso que sus logros”, agrega Calvo. En esta misma dirección se manifiesta el profesor y poeta Alfredo Saldaña: “Miguel Labordeta es un poeta inclasificable. Es un insumiso ante cualquier tipo de norma, de dictado o de prejuicio. Toca los temas capitales: la soledad, el desarraigo, la filosoría, España, pero su obsesión fundamental es el tema del lenguaje”. Jesús Rubio, que fue determinante para que los papeles del autor de ‘Sumido 25’ estén ahora en la Universidad de Zaragoza, coincide con esa idea: “Su actitud y sus temas son vigentes. Miguel Labordeta es un modelo de indignación ante los poderes fácticos. Él conecta muy bien con los cabreados que salen a la calle ahora mismo: posee una sensibilidad muy moderna”.

Javier Blasco, profesor zaragozano en Valladolid, experto en Cervantes y editor de Juan Ramón Jiménez, dice que “no se le ha leído suficientemente, se han dicho demasiado tópicos sobre él, pero está más vivo que nunca”. Blasco habla esta tarde de cómo hay que tratar los textos inéditos de cara a una edición definitiva mediante un concepto nuevo como es la genética textual. “Clemente Alonso Crespo, responsable de sus ‘Obras completas’, hizo en su día lo que se tenía que hacer. Publicó todas las versiones, a las que yo considero antetextos esencialmente con valor documental. El profesor o el editor no puede tomar decisiones por el autor”. Hoy también interviene Andrés Ortiz Osés, que hablará del nihilismo simbólico del autor. Entre otros, han participado en el programa Enrique Serrano, Ernesto Arce, Fernando Romo (que ha abordado precisamente “el Labordeta más actual”) y se ha organizado una mesa redonda con su sobrina Ángela Labordeta y los poetas Almudena Vidorreta, Miguel Serrano y Emilio Gastón.

Jesús Rubio ha hecho otras aportaciones de mérito: analizó su epistolario, de manera especial sus cartas a Pilar, su “amada Berlingtonia”, y al poeta Gabriel Celaya. Miguel y la joven Pilar se conocieron en 1946, tuvieron una amistad especial hasta 1948 (cuando ella era alumna del colegio Santo Tomás de los Labordeta) y cortaron entonces: pasearon, fueron al cine, se escribieron, y “Miguel se ilusionó con aquella relación”, y frecuentó también a las dos hermanas de Pilar: Manolita y Carmen. Se escribieron hasta 1958, y en 1955 en concreto, tras el estreno de su obra de teatro ‘Oficina de horizonte’, Pilar le escribió una nota que decía: “Como tragicomedia, estupenda. Como realidad, una pena”. En las cartas se ve algo más: algunas chanzas, bromas más o menos pesadas; en una epístola, Berlingtonia cuenta como su madre ha descubierto su relación y le pide a su hermano que la vigile.

Dice Jesús Rubio: “El epistolario con Gabriel Celaya es muy interesante. Al principio, Miguel siente al poeta vasco como un hermano y se identifica mucho con él. Miguel lee la lírica de Celaya en clave personal: a veces le parece que Celaya está hablando del propio Miguel. Tras conocerse le pide que le recomiende jóvenes poetas para su colección de poesía, Norte, y le recomienda Ildefonso-Manuel Gil, entre otros. Celaya acabará publicando a Miguel Labordeta”.

Antonio Pérez Lasheras, que firmó con Alfredo Saldaña una antología de Miguel Labordeta: ‘Donde perece un dios estremecido’, también aborda el problema de la obra editada por el autor (cien poemas) y la que apareció después (más de doscientas composiciones con variaciones). “Algunos alumnos y poetas me han dicho que su primer poemario, ‘Sumido 25’, es de los más modernos que han leído. Miguel Labordeta es un poeta inmenso al que los jóvenes debían conocer. Es un poeta idóneo para los tiempos de crisis: es el poeta de las grandes preguntas”. En el fondo, la poesía no da respuestas: su misión es conmover a través de las preguntas precisas y, a veces, intuir o sugerir las mejores respuestas.


  • charly14/12/12 00:00
    Decir que Miguel Labordeta fue un indignado (no un insumiso) queda superenrollado.





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