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Obituario

García Calvo o el arte del no a casi todo

Fue uno de los catedráticos perseguidos por el régimen franquista. En 1965 fue expulsado de la Universidad Complutense de Madrid con José Luis Aranguren, Enrique Tierno Galván y Montero Díaz.

Antón Castro. Zaragoza Actualizada 02/11/2012 a las 08:48
2 Comentarios
Agustín García CalvoHA

Ha fallecido el agitador, escritor y filósofo a contrapelo Agustín García Calvo, que había nacido en Zamora en 1926. Experto en lenguaje, en el universo latino y la filosofía griega, fue profesor en Salamanca y Sevilla y, años después, sería expulsado de la Universidad Complutense de Madrid en 1965 con José Luis Aranguren, Enrique Tierno Galván y Montero Díaz. Se trasladó a París y allí siguió organizando tertulias, la más famosa fue 'La boule d'or’, en el Barrio Latino, que se convirtió en una referencia: se hablaba de arte, de filosofía, de poesía y de política.

Desde allí seguiría redactando su obra plural: sus textos filosóficos y lingüísticos, sus poemarios (escribió mucho, desde una perspectiva próxima a la poesía popular, y Amancio Prada le dedicaría el disco 'Soliloquios y canciones’, inspirado en poemas suyos, transgresores, vitalistas, llenos de sensualidad y crítica), pero además dio clases en la Universidad de Lille y en el College de France. Colaboró con la editorial Ruedo Ibérico como traductor esencialmente. Más tarde, tras la muerte de Franco, en 1976 regresó a España y fue restablecido en su cátedra.

Agustín García Calvo adquirió una nueva aura, la de un libertario del pensamiento y de las humanidades, y continuó con su labor incesante. Fue, quiso ser un escritor y un intelectual antisistema, que tuvo discípulos como Fernando Savater (que luego se alejaría de él por completo), Félix de Azúa o el primer Javier Marías. Rechazaba el poder, cuestionaba la familia, incluso la democracia, el individuo, la historia, la paz, o la anarquía, y siempre se manifestó contra la televisión. Dijo: "La televisión no la miro jamás. Esos regímenes totalitarios, las guerras y todas esas cosas forman parte de la Realidad. Realidad es aquello de lo que se habla. Mientras más se hable, más aumenta la fe en esas cosas. La realidad de las realidades es el Dinero. Las cosas son tanto o más o menos en cuanto se pueden cambiar por dinero. El dinero es la realidad y es impalpable, como Dios. Está sostenido por la fe, por la Idea, falso como toda realidad. Contra eso que las canciones se alzan. Canción y razonamiento hacen lo que pueden, ayudan a descubrir la falsedad de la realidad".

Escribió teatro (fue Premio Nacional de Teatro de 1999 por 'La baraja del Rey don Pedro') y vivió en los últimos 36 años con Isabel Escudero, poeta y profesora. Estuvo muy próximo al 15-M. En cierto modo, quería ser un pensador de la calle, un ácrata ilustrado entre las multitudes: era irónico, divertido, errante, a veces un poco naíf y a la vez posmoderno, le gustaba experimentar aquí y allá, aventurarse en diversos territorios del conocimiento, y no era nada fácil entender sus propuestas.

Publicó biografías de Virgilio, por poner un ejemplo, firmó libros como 'Lecturas presocráticas' o 'Hablando de lo que habla' (Premio Nacional de Esnsayo, 1990). Creó una editorial esencialmente para él, Lucina, donde publicó sus textos de creación, muchos de sus poemarios, sus piezas dramáticas y sus ensayos de muy diverso asunto, pero también dio cabida a su ingente labor de traductor: Heráclito, Aristófanes, Homero (trasladó en versión rítmica 'La Ilíada'), William Shakespeare (publicó sus 'Sonetos de amor', por ejemplo), Lucrecio, o incluso tradujo a Georges Brassens y Paul Valéry. En 2006 recibió el Premio Nacional de Traducción por el conjunto de su obra. Su pensamiento, nada fácil de asumir, dicho sea de paso, podría resumirse en una especia de aforismo: "La negación, el no, es lo único que nos queda de vivo y popular".


  • José S.04/11/12 00:00
    Con el fallecimiento del señor García Calvo se nos ha recordado su actitud social general antisistema. Con esto el humilde filósofo nos quería indicar el gran riesgo que todos los integrantes de culaquier sociedad-- particularmente las sociedades capitalistas donde el dinero es rey-- corremos de ser controlados para beneficio de unos pocos. En este sentido, me pregunto lo que el señor Garcia Calvo pensaría sobre la aparente tendencia supresora de libertad de prensa/información que existe en estos momentos en Europa. Recientemente, el señor Kostas Vaxevanis, editor de la publicación griega 'Hot Doc' se vió sentado en el banquillo de los acusados por publicar el nombre de 2.059 griegos ricos que se han llevado más de mil millones de euros a bancos suizos. La decisión del señor Vaxevanis de publicar los nombres de estos 'patriotas' no gustó al gobierno griego, ni que decir tiene a los propios interesados. Mientras tanto. La mayoría de griegos siguen sufriendo la ineptitud de sus gobernantes al tiempo que éstos piden ayuda al resto de Europa. Gracias que los tribunales de justicia helenos al final absolvieron de toda culpa al señor Vaxevanis y prevaleció la cordura y derecho a la libertad de expresión. En Italia el señor Berllusconi decidió dominar los medios de comunicación social para su uso político personal y en el Reino Unido el gobierno Británico esta considerando la introducción de un código de conducta para los medios de información social que podría resultar en interferencia política. En Francia, bueno, toda la legislación de privacidad de las personas es usada constantemente por una de las clases políticas más corruptas de toda Europa. Mientras tanto, en España, seguimos sin saber qué cobran los grandes banqueros o quién se lleva el dinero de nuestro país cuando nos hace falta más que nunca. Como decía ateriormente, me gustaría saber lo que un pensador independiente y defensor de la libertad de expresión como el difunto García Calvo, pensaría sobre esta insistencia en cercerar la libertad de expresión de las sociedades supuestamente libres y democráticas. Descanse en paz. Un saludo a todos.
  • José S.04/11/12 00:00
    En mi comentario anterior he querido decir 'cercenar' no 'cercerar'. Disculpen los errores ortográficos y/o de redacción-- ¡son los riesgos de usar un 'móvil inteligente'! Gracias.





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