El suceso es una estrella periodística. Ahora, apenas hay informativos que no comiencen con una noticia impactante, llamativa, generalmente escabrosa, cuyo tratamiento se ha llevado al extremo. Ya no se trata de las investigaciones fraudulentas de Lydia Lozano ni del supuesto beso de Guti a otro hombre que, al final, resultó ser su hermana. Recientemente se ha asistido a desagradables lances periodísticos ahondando en material sensible, que han motivado a la FAPE (Federación de Asociaciones de Periodistas de España) a recordar las obligaciones y responsabilidades de los periodistas.
Por un lado, el juicio paralelo que algunos medios realizaron sobre el caso del Severo Ochoa ha levantado mucha polémica. El doctor Montes -ahora exculpado- ha elevado, incluso, una querella criminal contra la COPE por entender que se habían producido delitos de injurias y calumnias, y que se había violado su presunción de inocencia. Pero no es el único caso.
La zaragozana Marian Chillida denuncia que muchos medios trataron con escasa profesionalidad el caso de su cuñada Esperanza, que falleció junto a sus hijas el pasado mes de diciembre en Caldas de Malavella (Gerona) debido a una intoxicación tras una mala combustión en la caldera de calefacción. Chillida se queja de que algunos medios, entre los que cita a "ABC" y a varias televisiones, hablaron sobre "la suicida de Gerona" sin respetar el secreto de sumario del caso y causando un grave daño moral a la familia. "A estas alturas de la película estamos a la espera de que alguien se digne a pedir disculpas", afirma Chillida, para quien se debería velar más por los derechos constitucionales del respeto a la intimidad y la honorabilidad de las personas. En el citado caso, se ofrecieron los nombres completos de las víctimas así como otras informaciones innecesarias, y se comentó el suceso con sensacionalismo. Chillida, que hace un llamamiento a la concienciación de los periodistas y les solicita que antes de actuar "piensen y sientan", está estudiando con sus abogados la posibilidad de querellarse contra algunos medios de comunicación. Además, ha enviado cartas a unos 40, y reconoce que ha recibido alguna respuesta de solidaridad y apoyo, pero no la disculpa deseada.
El crimen de Fago
Sin abandonar nuestra Comunidad, también hay otro caso que puede herir muchas susceptibilidades. El Mundo TV concluye estos días la grabación de una miniserie sobre el crimen de Fago, cuando aún está en curso el proceso judicial. El representante legal de la familia de la víctima, Enrique Trebolle, aseguró hace unas semanas a HERALDO que si la intención de TVE fuera realizar un reportaje informativo basado en hechos procesales no habría ningún problema legal, pero desde el momento en el que se trata de una ficción en la que se recrean unos hechos cuyos protagonistas tienen nombres y apellidos, el proyecto es inadmisible porque puede interferir en el juicio.
Para todos estos casos "en el alambre" de la ética, la FAPE dispone de la Comisión de Quejas y Deontología, que se constituye "como órgano de autocontrol deontológico interno de la profesión periodística". Entre sus objetivos se incluye el "favorecer el arbitraje y la petición de disculpas".
Se da la coincidencia de que hace unos días se presentó en Madrid el libro de estilo de la BBC, que es conocida mundialmente por su eficacia, exactitud e imparcialidad. Bajo el título "Directrices editoriales. Valores y criterios de la BBC", ésta es la primera vez que se publica en castellano este manual de praxis periodística de referencia mundial.
Oficio a largo plazo
El presidente de la FAPE, Fernando González-Urbaneja, aprovechó aquella jornada para lanzar un llamamiento "a directores y editores para que reinviertan la tendencia que indican que la profesión se está desnaturalizando". "Nos gustaría que los profesionales fueran conscientes de que éste es un oficio de largo plazo, en el que cuesta mucho tiempo y esfuerzo lograrse cierta credibilidad", declaró Urbaneja, que recomendó "volver al periodismo de siempre, a las prácticas de antes".