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Cuatro

Las tropas inglesas se repliegan por asedio del ejército francés, en 'Un mundo sin fin'

Gwenda, madre de dos hijos, Sam y David, decide ir en busca de Caris, convertida ahora en monja.

Europa Press. Madrid Actualizada 06/11/2012 a las 00:46
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Cartel de la serieEFE

Al ejército inglés la suerte se le vuelve esquiva cuando los soldados hambrientos y enfermos de disentería y escorbuto, se ven obligados a replegarse ante el férreo avance de las fuerzas galas. Este martes dos nuevos episodios en Cuatro, a las 22.30, de 'Un mundo sin fin'

En el primer capítulo, las hambrientas fuerzas inglesas tratan de cruzar el río Sena para así poder alcanzar la costa y escapar del avance galo, pero los puentes están destruidos.

Pero Ralph descubre que el ejército enemigo está recibiendo nuevos suministros desde una zona lejana, por lo que está convencido de que debe existir un vado en el río. El Rey Eduardo III ordena a sus tropas que marchen rápidamente para evitar un ataque de los franceses.

La carestía ha convertido a la famosa feria de Kingsbridge en un pequeño mercado escasamente surtido. Por otra parte, Gwenda, madre de dos hijos, Sam y David, decide ir en busca de Caris, convertida ahora en monja, hecho que Wulfric sigue con suma atención.

Tras convencer a su amiga, ambas regresan a la ciudad donde son testigos de la llegada de Gregory, el abogado de Godwyn, cuya presencia en Kingsbridge augura malos presagios.

En un momento de distracción de su padre Wulfric, el pequeño Sam se aleja de su lado para jugar con los utensilios de un escupefuego y acaba quemándose. Tras atender al niño, Caris tranquiliza a Gwenda informándole que las quemaduras no revisten gravedad.

Mientras que en el segundo episodio, Caris, Mair y un grupo de soldados ingleses desembarcan conmocionados por las terribles experiencias vividas en Francia. En Kingsbridge, el prior Godwyn ha utilizado el oro del convento para construir su propio palacio.

Sin embargo se enfrenta a una orden directa del rey Eduardo III para que los devuelva, cuestiona las estrategias bélicas del monarca. El religioso es plenamente consciente de que si contraviene el mandato real, podría perder su palacio, el priorato y su vida.

Por otra parte, Caris comparte con la madre Cecilia algunas de sus dudas: no puede creer en un dios que ha permitido que suceda lo que ella ha visto en Francia.

Entretanto, Merthin llega a Kingsbridge ignorando cómo va a ser recibido. En la ciudad se reencuentra con su viejo aprendiz Jeremiah, que aún vive en el taller de la isla Leper y que se alegra de verlo.

Entretanto, el conde Roland dispensa una fría bienvenida a Ralph. El noble muestra su desencanto al descubrir que los servicios prestados por el joven durante la guerra han sido recompensados con un condado más rico y poderoso que el suyo.







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