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Zaragoza

Aliñando unas buenas vacaciones

El PICH y la Fundación El Tranvía han creado este verano el programa ‘Vacaciones Engancha-das’ para que los niños, además de recibir una comida equilibrada cada día, jueguen y realicen actividades educativas

Borja Andrés 01/09/2014 a las 06:00
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Las actividades de ocio se llevan a cabo en el colegio Santo Domingo.HA

En el periodo estival, las aulas se vacían, los colegios echan la persiana y los niños se marchan de vacaciones. Sin embargo, no todos pueden irse a la playa y un verano sin diversión para un niño puede ser como un refrescante gazpacho sin tomate, una sopa sin fideos o una paella sin arroz. La Fundación El Tranvía, en colaboración con la oficina del Plan Integral del Casco Histórico (PICH), ha sabido salpimentar durante los dos últimos meses las vacaciones de casi 80 niños con escasos recursos del barrio de San Pablo, la Magdalena, el Arrabal...

El colegio público Santo Domingo ha ejercido de anfitrión para el programa de ‘Vacaciones Enganchadas’, que ha contado con un presupuesto de unos 20.000 euros, con los que no se han limitado a abrir simplemente los comedores. Seis monitores –además del voluntariado y personal en prácticas– han trabajado con denuedo para acompañar a los chavales, de entre 3 y 13 años, y además de ofrecerles una comida equilibrada al día, llevar a cabo actividades lúdicas y educativas para hacer de estas semanas unas inolvidables vacaciones.

Aunque la preparación se hizo precipitadamente, la acogida al programa en el barrio no ha podido ser mejor. La representante de la Oficina del PICH, Reyes Barrachina, explicó que desde el primer día hubo numerosas peticiones. En una zona como el Casco, "se corre la voz muy rápido y hemos tenido hasta lista de espera". Para evitar solaparse con otros programas, como los comedores de verano que se pusieron en marcha por parte del Gobierno de Aragón, se decidió no poner un plazo para matricularse. Así, las solicitudes se cursaron a través de los Servicios Sociales y, en el caso de que un niño dejara de acudir a las actividades, se suplía la baja con alguno de los chicos que se encontraban en la citada lista. El único problema que suscitó esta fórmula es que, en ocasiones, "algunas familias no matriculadas acudían directamente al centro y teníamos que mandarlas a la oficina de los Servicios Sociales", explicó la coordinadora de los monitores, Sara Andrés.

La rutina diaria para los más pequeños comienza a las 13.00, aunque los educadores acuden al centro de tiempo libre Cadeneta para recoger a muchos de los niños que pasan allí parte de la mañana. Antes de comer, "hay que lavarse las manos, le damos mucha importancia a que aprendan hábitos básicos de higiene", explican. Después de la comida, mientras se hace la digestión, comienzan actividades que van desde un cinefórum a un taller de cocina –"saludable y divertida"– y hasta pequeñas actuaciones teatrales. Pero el momento más esperado de la semana, tanto para monitores como para niños, es –sin duda– el manguerazo. Los niños esperan que llegue el viernes "para salir al patio y hacer juegos de agua", explica Sara. Alrededor de las 17.00, las actividades terminan y las familias acuden al centro a recoger a sus hijos. Lo mejor es que "al día siguiente están deseando volver".

Debido a la multiculturalidad del Casco, cada semana adoptan un país como temática. Así aprenden "las costumbres y tradiciones de diferentes rincones del mundo y fomentamos la convivencia entre los más jóvenes del barrio".Estos días, los ritmos y bailes brasileños han inundado el colegio Santo Domingo, el verde, amarillo y azul de la bandera de este país decoran todas las estancias y los niños elaboran los trajes típicos. Por si fuera poco, han llevado a cabo un colorido taller de cariocas y atrapasueños.

Regreso en Navidad

Llegada la recta final del programa ‘Vacaciones Enganchadas’, toca evaluar el trabajo realizado y analizar cómo se puede continuar al proyecto. "Hemos planteado la posibilidad de volver a llevarlo a cabo no solo en verano, sino también en Navidad y Semana Santa" indica Reyes Barrachina. Así, los niños tendrán una mayor atención en los periodos vacacionales.

Una de las ideas que se sopesan para el futuro es la posibilidad de formar a las familias como monitores de comedor. De esta manera, podrían colaborar en la atención a los menores durante la comida, y supondría un programa de formación de empleo para los progenitores desempleados.








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