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Sucesos

Miles de objetos marcados por la Policía permitieron detener a siete vendedores en el rastro

Los agentes del Grupo de Hurtos idearon una novedosa estrategia para frenar la venta ambulante de productos robados en los súper.

M. Garú 10/04/2014 a las 06:00
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La operación llevada a cabo por la Policía Nacional en el rastro del parquin de la Expo el pasado domingo no fue algo improvisado. Los agentes del grupo de Hurtos llevaban tiempo esperando a que los señuelos que pusieron en circulación hace más de un mes en numerosas tiendas de las principales cadenas de supermercados de la capital aragonesa dieran su fruto. Yles salió bien. Siete detenidos, todos ellos de la misma familia, tres puestos y una tienda de la calle de Sobrarbe clausurados y 3.417 artículos requisados es el balance del dispositivo, bautizado como operación Caries, en el que intervinieron unos cincuenta policías.

Hartos de las continuas sustracciones de artículos de droguería y cosmética, los representantes de esos establecimientos comerciales se reunieron con la Policía para encontrar la manera de atajar este tipo de robos sin violencia que acarrean importantes pérdidas económicas. Solo en lo que va de año, según informó ayer la Jefatura Superior de Aragón, el perjuicio causado supera los 50.000 euros.

En este caso no se trataba de detener a los autores materiales de los hurtos –algo que se hace siempre que se les sorprende in situ– sino de llegar hasta el receptador y distribuidor del material robado y poder probar que, efectivamente, su mercancía tiene un origen ilícito.

Por ese motivo, los funcionarios pensaron en poner en práctica una táctica que se suele usar para seguir la pista al dinero (normalmente en caso de robo en entidades bancarias o en timos) como es marcar los billetes. En esta ocasión se trató de señalar productos de higiene personal, principalmente botes de champú, cremas para el cabello y la cara y desodorantes de unas firmas determinadas, las más castigadas por los ladrones. Así, idearon un sistema de marcas con puntos para distinguir cuáles procedían de una u otra cadena de supermercado y poder seguirles el rastro. Durante un mes, los trabajadores de las tiendas estuvieron rotulando los botes que luego se pusieron a la venta junto con el resto de productos. Casi un mes y medio después y con el convencimiento de que los artículos sustraídos se ofertaban en determinados puestos del rastro municipal a precios sensiblemente inferiores a los de mercado, la Policía decidió intervenir y comprobar el resultado de su maniobra.

Entre las 10.00 y las 12.30, apoyados por un grupo de la Unidad de Intervención Policial y agentes de las brigadas de Policía Científica y de Seguridad Ciudadana, los funcionarios de Hurtos inspeccionaron ocho puestos y encontraron 217 productos marcados, y otros 3.200 de los que los propietarios no tenían factura, según la Jefatura Superior de Aragón. Algunos de los vendedores habituales del rastro municipal manifestaron que «ya era hora» de que la Policía interviniera para cortar estas prácticas que suponen una competencia desleal para otros puestos que venden los mismos productos.

Los siete detenidos, dos mujeres y cinco hombres, quedaron en libertad tras prestar declaración en la propia Jefatura Superior, a disposición del juzgado instructor del caso. Asistidos por el letrado Mariano Tafalla, los arrestados explicaron que todos sus productos los compran a grandes proveedores de Madrid y Barcelona y que cuentan con los albaranes que garantizan su procedencia lícita. Habitualmente adquieren un gran número de artículos porque así les sale más barato y los pueden poner a la venta a un precio más asequible.







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