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Abusos sexuales

La Audiencia absuelve a un acusado de violación porque no cree la versión de la víctima

El tribunal no da crédito a los hechos denunciados por la joven,
que sufre estrés postraumático pero tiene tendencia a la fabulación.

M. Garú Actualizada 05/04/2014 a las 21:28
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La Audiencia Provincial de Zaragoza ha absuelto a Jaime G. V., de 22 años, del delito de violación del que le acusaba una amiga de la infancia con la que se reencontró durante unas fiestas del Pilar. El tribunal de la Sección Tercera manifiesta en su sentencia que la verosimilitud de la denunciante, de 21 años, queda en tela de juicio por sus versiones cambiantes y que su testimonio no alcanza el «mínimo baremo jurisprudencial» para quebrar el principio de presunción de inocencia que ampara al acusado.

El fallo reconoce que la joven puede padecer estrés postraumático, como le diagnosticaron los forenses y psicólogas de Burgos, donde ella reside y presentó la denuncia, pero también la posibilidad de que haya «síntomas simulados» y que ese estrés no esté relacionado con una agresión sexual previa.

El joven se enfrentaba a penas que oscilaban entre los ocho años de prisión solicitados por la Fiscalía, a los doce reclamados por la acusación particular en nombre de la denunciante. Pero, al final, los magistrados se han inclinado por la tesis mantenida por el letrado defensor, Enrique Trebolle, y han absuelto a su cliente.

La Audiencia considera probado que, el 11 de octubre de 2011, Jaime G. V., residente en Logroño, se desplazó con cuatro amigos hasta Zaragoza en un coche con motivo de las fiestas del Pilar. Al llegar a la capital aragonesa, se dirigió con sus acompañantes a casa de una pareja que vivía en la calle deMarceliano Isábal, donde coincidió con la joven, a la que no veía desde hacía tiempo. En ese piso cenaron todos y luego se fueron a un concierto en la plaza del Pilar.

Después, la joven, el acusado y sus cuatro amigos se fueron de copas por el Casco Viejo y luego decidieron ir a Interpeñas. Como los seis no cabían en el coche, Jaime G. V. y la chica se quedaron solos y fueron de nuevo al domicilio de la pareja amiga, en Marceliano Isábal, donde permanecieron unos quince minutos mientras ella se cambiaba los zapatos por otros más cómodos. En ese piso, una amiga de la joven le ofreció la posibilidad de que los dos se quedaran a dormir allí, pero ella la rechazó argumentando que se iban a su casa, en Residencial Paraíso, en la que llevaba alquilada dos semanas ya que estudiaba en Zaragoza.

No consta violencia alguna

El tribunal asegura que está acreditado que el acusado y la denunciante se marcharon y, después de tomar otra copa, Jaime G. V. la acompañó hasta su casa y que ella le invitó a subir. Una vez en el piso, ella se quitó las prendas que llevaba y se puso un pijama sin ropa interior. Acto seguido, mantuvieron una relación sexual y no consta ni que durante la misma ni en los momentos previos el acusado «empleara violencia o intimidación» sobre la chica, recoge la sentencia. Añade que consta que la relación no fue completa y tras la misma, Jaime G. abandonó el domicilio y se reunió con sus amigos, a los que les contó que se había acostado con la joven, pero que ella se acordó de pronto de su novio y lo rechazo, motivo por el que no terminó el acto sexual. Al día siguiente, la chica regresó a Burgos, donde viven sus padres y mantuvo una conversación con el acusado a través de tuenti.


Para los magistrados, no hay nada que avale la declaración incriminatoria de la víctima en el sentido que el joven se coló en su portal y que pese a decirle que no quería saber nada de él, lo dejó subir por «cansancio» y que cuando se puso el pijama se le abalanzó y, bajándole el pantalón y sujetándole las manos, la violó.

Los magistrados han tenido en cuenta las sucesivas versiones que de lo acaecido aquella noche dio a sus amigos y, en especial, a la amiga íntima que vivía en Marceliano Isábal, la cual testificó en el juicio que, tras los distintos relatos de los hecho que le dio, no sabía con cuál quedarse. También afirmó que esa noche vio a los dos jóvenes en actitud cariñosa y que les invitó a pasar la noche en su casa, pero que fue la joven la que dijo que se iban a Residencial Paraíso. Al tribunal también le sorprende la tardanza en denunciar los hechos, pues lo hizo el 15 de octubre en Burgos. Por todo esto y la «tendencia a la simulación» que tiene la joven, decide absolver.







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